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Crítica de la obra de teatro 'Cada átomo de mi cuerpo es un vibroscopio': una hermosa aproximación a la sordoceguera

Crítica de la obra de teatro 'Cada átomo de mi cuerpo es un vibroscopio': una hermosa aproximación a la sordoceguera

viernes 17 de septiembre de 2021, 10:58h

Todo es posible si uno es capaz de imaginarlo. Muy fácil decirlo, mucho menos materializarlo. Pero, con todo, esa es una idea demostrable y demostrada probablemente de una manera más contundente e increíble en la figura de la estadounidense Helen Keller (1880-1968), escritora, oradora, activista y poeta sordociega que llegó a superar sus graves limitaciones sensoriales, ayudando con ello y desde entonces a muchas otras personas con problemas similares. Ciega y sorda desde los 19 meses, aprendió a comunicarse con la ayuda de su maestra, Anne Sullivan, que le enseñó a leer Braille y a escuchar sintiendo el rostro de su interlocutor. Se graduó en la universidad en 1904 y plasmó sus experiencias en varios libros -Historia de mi vida (1903), El mundo en que vivo (1908), Salir de la oscuridad (1913), Mis años posteriores (1930), Tengamos fe (1940)-.

Acaba de estrenarse en el Teatro de La Abadía ‘Cada átomo de mi cuerpo es un vibroscopio’, una suerte de poema dramático fascinante, de una factura escénica intachable, dirigida por la albaceteña Rakel Camacho, en torno a las figuras de Hellen Keller y Anne Sullivan. La dramaturgia es de Rakel Camacho y David Testal, a partir de una idea de Eva Rufo, quien forma parte del reparto (Hellen Keller), junto a Esther Ortega (Anne Sullivan).

La interpretación de Rufo y Ortega es de las que marcan al espectador. Alma, gesto, cuerpo y voz de ambas actrices se ponen al servicio de los dos personajes para hacer aflorar sus rasgos psicológicos más íntimos, su desesperación, su lucha incansable, su dolor y sus inmensas ganas de vivir, en una brillante puesta en escena de Rakel Camacho que, además, enmarca en una plástica bellísima. La que han levantado la minimalista escenografía de José Luis Raymond (dos grandes prismas transparentes con agua y tierra, varias lámparas de pie, unas escaleras que suben al cielo…), la poética luz de Javier Ruiz de Alegría, la inspirada música y espacio sonoro de Miguel Gil, el vestuario de José Luis Raymond e Igone Teso, la videoescena de David Martínez y el hermoso movimiento de las actrices dibujado por Julia Monje.

Aunque uno haya podido ver la obra teatral El milagro de Ana Sullivan (1959, de William Gibson, o su adaptación al cine de Arthur Penn en 1962), la aproximación a las figuras de Keller y Sullivan que propone Rakel Camacho la trasciende por su delicado ejercicio de empatía y acercamiento íntimo a las personalidades de esas dos grandes mujeres.

Eva Rufo y Esther Ortega, dos grandísimas actrices, construyen una poética, íntima y electrizante relación con el universo de las dos estadounidenses, maestra y alumna, desde el primer minuto de la propuesta que, además, va creciendo a medida que avanzan los 90 minutos de función, con varios momentos que rozan lo sublime, aunque solo vamos a poner el foco en uno, el baile celestial de ambas al ritmo de ese Centro de gravedad permanente de Franco Battiato que, por sí solo, ya justificaría el montaje.

La propuesta es profunda, poética, incluso mística, y acerca al espectador a través de los cinco sentidos a una dura realidad, la de la sordoceguera, que es mucho menos dura gracias a la voluntad, la fe y el esfuerzo inquebrantables de mujeres como Hellen Keller y Anne Sullivan que, con tanto acierto, han atravesado las interpretaciones de Eva y Esther.

Unas palabras que Camacho y Testal ponen en boca de Keller pueden resumir muy bien la hondura de esta propuesta imperdible: “No me interesa si existe Dios o no, me interesa sentir cómo Dios estaría expresándose a través de mí en caso de que existiera”.

‘Cada átomo de mi cuerpo es un vibroscopio

Dirección: Rakel Camacho
Dramaturgia: Rakel Camacho y David Testal
Idea original: Eva Rufo
Reparto
: Eva Rufo y Esther Ortega
Espacio escénico: José Luis Raymond
Diseño de iluminación: Javier Ruiz de Alegría
Videoescena: David Martínez
Música y espacio sonoro: Miguel Gil
Diseño de vestuario: José Luis Raymond e Igone Teso
Movimiento: Julia Monje
Creación sobre sistemas de comunicación y asesoramiento de sordoceguera: Julia Monje
Asesoría en accesibilidad: Esmeralda Azkarate-Gaztelu
Canto difónico: Pedro Duran
Ayudante de dirección: Teresa Rivera
Dirección de producción: Fabián Ojeda Villafuerte
Ayudante de producción: Paco Flor
Asistente de producción: Albert Suárez
Diseño gráfico: MaríaLaCartelera
Fotos de escena: Bárbara Sánchez Palomero
Dirección técnica: Armar S.L.
Equipo técnico: Bernardo Pedraza y Mario Pachón
Construcción: Mambo Decorados
Jefa de prensa: María Díaz
Distribución: Nuevos Planes Distribución (Susana Rubio)
Producción ejecutiva: Producciones Rokamboleskas
Una producción de Producciones Rokamboleskas en coproducción con Teatro de La Abadía y Hugo Álvarez Domínguez

Agradecimientos:

María Morales, Jesús Sala, José Luis Rufo, Amanda Algora, Andrea de San Juan, Carlos Aladro, Miguel Cuerdo, Inés Enciso, Elvira Herrera, Salvador Liétor, Amanda García, Eduardo Vasco, Julia de Castro, Muriel Sánchez, Sala Réplika, Sala Tarambana, Teatro Pavón Kamikaze, Teatro Circo Price, Barco Pirata Producciones, Octubre Producciones, Teatro Español, Teatro Circo Albacete, Fundación ONCE, Confederación Española de Familias de Personas Sordas (FIAPAS) y Pedro Duran Delgado

Teatro de La Abadía, Madrid

Del 16 de septiembre al 3 de octubre de 2021

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