La semana centra la atención en los bancos centrales. En Estados Unidos, la Reserva Federal afronta su reunión de hoy y mañana con el mercado descontando un recorte de 25 pb, que situaría el tipo oficial en 3,75%–4,00%. La combinación de inflación interanual en el 3,0%, enfriamiento del mercado laboral y la referencia previa a “ajustes adicionales” refuerza la expectativa de continuidad en la flexibilización, aunque el mensaje oficial evitaría pre-comprometer diciembre para preservar opcionalidad ante la reapertura del flujo de datos tras el cierre administrativo.
En la eurozona, el BCE el jueves mantendrá los tipos invariados por tercera vez, con una inflación del 2,2 % en septiembre y un balance de riesgos que el propio banco define como equilibrado a corto plazo. La reunión se percibe intermedia antes de diciembre: la recentrada fortaleza del euro, la incertidumbre comercial y la aplicación más lenta del estímulo fiscal alemán aconsejan prudencia, manteniendo abiertas las puertas a movimientos posteriores si la actividad no consolida.
En lo político, el entorno mejora por los avances en las conversaciones EE.UU.–China, que han reducido la probabilidad de nuevos aranceles inmediatos y favorecido el apetito por riesgo, con apoyo adicional a Europa vía canales comerciales. Aun así, las encuestas regionales estadounidenses ofrecen una señal mixta para manufacturas de cara a inicios de noviembre, lo que respalda el sesgo cauto de los bancos centrales.