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Ante una muy blanda corrida de Daniel Ruiz

Emilio de Justo dando la vuelta al ruedo tras su primer toro.
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Emilio de Justo dando la vuelta al ruedo tras su primer toro.

Albacete: Emilio de Justo (casi) hace el toreo y Manzanares se gana salir a hombros

viernes 10 de septiembre de 2021, 21:34h
Las estadísticas no deberían ser tan importantes en ninguna manifestación artística, pero lo son. Para quitarles tanta validez y profundizar en lo que pueden esconder debe estar la crítica, al menos la independiente. Porque, por ejemplo, en la tercera del abono de la capital manchega el que más se acercó a la esencia y verdad del toreo fue Emilio de Justo, que únicamente paseó un trofeo. Mientras que Manzanares, con dos faenas elegantes pero sin apreturas ni hondura, sumó una oreja en cada enemigo –o lo que fuera el blando y dócil encierro de Daniel Ruiz- y se hizo acreedor, por los números estadísticos, a salir en volandas por la Puerta Grande, que esta vez hubiera sido más bien chica, aunque por aquello de la pandemia abandonó el bello y centenario coso neomudéjar a pie. Las estadísticas no deberían ser tan importantes.

Manzanares ofreció dos labores similares en las que su habitual buen uso del capote no brilló ni frente a su primero, que rayaba la invalidez, ni ante el anovillado todavía con menos poder que hizo quinto, y que hocicó la arena en repetidas ocasiones. Ambos peritas en dulce -cual todo el encierro- para obrar con ellos como de salón o llevárselos a casa. Hubo la habitual elegancia y empaque en los dibujos del alicantino con las dos manos, mas siempre despegado, aprovechando el viaje del burel y en línea.

Pero Manzanares sabe vender bien su producto -como debe ser su obligación, esa es otra- y, además casi siempre es un cañón a la hora de matar, lo que le ayudó a cortar la oreja del segundo –incluso el cada día menos docto y más festivo público pidió la segunda, negada por el palco. Sin embargo al otro le endilgó una media estocada casi baja, lo que no fue óbice para un gran flamear de pañuelos.

Los mismos o más moqueros en la petición para Justo en el último tras pinchar antes del espadazo final cerrando una faena muy compulsiva y litúrgica. Sin alcanzar el extremeño su máximo nivel, sí que cascabeleó pureza en redondos y naturales, casi siempre en un rodal de terreno y casi siempre -o sea, con algunas excepciones- con cargazón de la suerte, así como en monumentales pases de pecho muy marcados al hombro contrario ante su noble y flojo burel.

También el extremeño se lució con el percal en arrebatadas verónicas de recibo y en el posterior y bellísimo galleo por chicuelinas para llevarlo al caballo, que fue lo mejor de la tarde con el capote. En su tercero, de similar catadura, como todos, sin llegar a bordarlo tanto, también habría cortado oreja pero un pinchazo antes de la estocada desprendida y muchos menos pañuelos le dejaron sin premio, aunque sí en clamorosa vuelta al ruedo.

Hizo el paseíllo un Antonio Ferrera que quedó en plan comparsa sin tampoco intentar mucho más; el ibicenco extremeño no pasó de grisáceo y vulgar en los de su lote, dos inválidos que pasaban más tiempo en el suelo que embistiendo o lo que fuera aquello.

FICHA

Toros de DANIEL RUIZ, justos y desiguales de presentación, sin fuerzas ni casta aunque nobles. ANTONIO FERRERA: silencio; silencio. JOSÉ MARÍA MANZANARES: oreja; oreja (salió a hombros). EMILIO DE JUSTO: vuelta; oreja. Plaza de Albacete, 10 de septiembre.4ª de feria. Dos tercios de entrada sobre el aforo permitido de 7.500 espectadores.

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