El Ejecutivo de los Estados Unidos ha dictado una resolución para detener de forma inmediata las labores de construcción en 5 concesiones de energía eólica offshore.
Entre los proyectos damnificados destaca el Vineyard Wind 1, una infraestructura que ya se encuentra operativa en parte y que pertenece a Avangrid (filial de la española Iberdrola) y a la compañía danesa Copenhagen Infrastructure Partners (CIP). Esta determinación supone un revés de gran magnitud para las ambiciones de energía renovable en territorio estadounidense.
A través de una nota oficial, el Departamento del Interior ha confirmado la cancelación de los arrendamientos de todos los complejos eólicos marinos de gran escala que estaban siendo edificados en el país. El motivo esgrimido por las autoridades se fundamenta en supuestos peligros para la defensa del país detectados por el Departamento de Guerra en diversos informes de carácter secreto.
Sin embargo, el documento gubernamental no ofrece precisiones adicionales sobre la naturaleza de tales "riesgos para la seguridad nacional".
"Protección ciudadana" y evaluación de riesgos
Doug Burgum, secretario del Interior, ha justificado la maniobra asegurando que "el principal deber del gobierno de EEUU es proteger al pueblo estadounidense". En su argumentación, el funcionario detalló que la medida "aborda los riesgos emergentes para la seguridad nacional, incluyendo la rápida evolución de las tecnologías adversarias relevantes y las vulnerabilidades creadas por los proyectos eólicos marinos a gran escala cercanos a los centros de población de la costa Este". Asimismo, Burgum recalcó que "la Administración Trump siempre priorizará la seguridad del pueblo estadounidense".
Desde Washington se ha matizado que este cese de actividades permitirá obtener "tiempo para trabajar con los arrendatarios y los socios estatales para evaluar la posibilidad de mitigar los riesgos de seguridad nacional que plantean estos proyectos". Los otros complejos afectados por esta orden, además del Vineyard Wind 1, son Revolution Wind (704 MW), Sunrise Wind (924 MW), Empire Wind 1 (810 MW) y el ambicioso Coastal Virginia Offshore Wind, de 2.600 MW de capacidad.
Impacto en los intereses de Iberdrola
El proyecto Vineyard Wind 1 representa la incursión más relevante de Iberdrola en el sector eólico marino de EEUU Situado frente al litoral de Massachusetts, su potencia de 806 MW está diseñada para suministrar electricidad a más de 400.000 hogares y comercios. La inversión del proyecto, en el que Iberdrola posee un 50%, supera los 2.700 millones de euros y cuenta con el respaldo de acuerdos de compra con las principales eléctricas de la región.
No es la primera vez que la Administración Trump interviene en los planes de la eléctrica española; el pasado septiembre ya se revocaron las licencias para los parques New England Wind 1 y 2. Estas cancelaciones y suspensiones de permisos se han convertido en una constante desde el retorno de Trump al poder.
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