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Un año David Bowie: repasa sus 10 mejores discos

Los 10 mejores discos de David Bowie

martes 05 de enero de 2016, 12:15h
Llega el momento de repasar una de las carreras más importantes de la historia de la música popular. Un paseo en 10 discos por la discografía de un hombre siempre dispuesto a cambiar y reinventarse.

The man who sold the world

Tras el esporádico éxito de ‘Space oddity’ Bowie creyó ver su carrera estancada, ante la posibilidad de convertirse en un artista de un ‘one hit wonder’ busca nuevos horizontes con ‘The man who sold the world’, su nuevo disco, lo encuentra con un sonido más fuerte de guitarras, cortesía de su nuevo fichaje, Mick Ronson. Tras ver como el disco sigue sin alcanzar el éxito que tanto busca, Bowie comienza a preocuparse, pero muchas de las recetas de su éxito ya aparecen aquí. La aparición de Ronson y la producción de Visconti son magistrales, así como la portada, en la que Bowie comienza a jugar con una ambigüedad sexual que será clave en el glam. En la misma se puede ver a Bowie sobre un sofá con un vestido de mujer. El disco ya era una maravilla, ahora había que hacérselo ver al público.



Hunky Dory

Para su siguiente disco, 'Hunky Dory', Tony Visconti pasa a ocuparse únicamente de las labores de producción, siendo reemplazado en el bajo por Trevor Bolder. A la guitarra sigue estando Mick Ronson y en la batería se mantiene Mick Woodmansey. Las Arañas de Marte al completo graban la que es una de las grandes obras maestras de la música rock, sin saber todavía que se llaman así. Como se dice en 'Changes': "Los cambios están tomando lugar al ritmo al que voy". Tras los sonidos más duros de ‘The man who sold the world’, ‘Hunky dory’ le ve ampliar su gama de sonidos, homenajeando a algunos de sus héroes musicales, Bob Dylan, John Lennon y el Lou Reed de la Velvet. Entre sus canciones más destacadas se encuentran la inmortal ‘Life on Mars?’, ‘Changes’, ‘Oh you pretty things’, ‘Quicksand’, ‘Kooks’ (dedicada a su hijo recién nacido) o ‘Queen bitch’, que adelantaría el sonido del personaje con el que alcanzaría la cima.



The rise and fall of Ziggy Stardust and The Spiders From Mars

Bowie llevaba tiempo hablando de crear a la la estrella de pop perfecta, mezclando a dos de sus héroes, Lou Reed e Iggy Pop, fijándose en la música del primero (especialmente en su banda: la Velvet Underground) y en el modo de actuar del segundo. El resultado debería ser un personaje que “pareciese que acabase de aterrizar desde Marte”. El impulso definitivo para crearlo fue el enorme éxito de su amigo Marc Bolan, al frente de T. Rex, creando el surgimiento de la escena 'glam'. Así surgió Ziggy Stardust, un alienígena bisexual que viene a un mundo apocalíptico, al que sólo le quedan cinco años, y se convierte en una especie de Mesías rock que acabará muriendo por sus propios excesos y por los fans que ha creado. Si en la portada del disco, todavía parece un mod vestido raro en las presentaciones en directo, Ziggy demostraba que había vida en Marte. El pelo rojo, las botas y el traje chillón de aquel ser no eran de este mundo. El disco que catapultará la carrera de Bowie y le convertirá en una superestrella, es la cima de una de las carreras musicales más importantes de la música del siglo XX. Desde la melodramática 'Five years' hasta el colofón final de 'Rock'n'roll suicide', Bowie da lo mejor de sí mismo, en un disco que conjuga a la perfección el rock de 'The man who sold the world' con las elaboradas baladas de 'Hunky dory'.



Aladdin Sane

"Ziggy goes to America", así es como definió Bowie a este disco. Compuesto practicamente en la carretera mientras duraba su gira norteamericana, el álbum daba fe del cambio radical de la primera imagen de Ziggy Stardust al mucho más extravagante y cabaretero Aladdin Sane. En el mismo se permitía jugar con muchos más palos y daba tanta o más importancia al pianista Mike Garson que a las Arañas de Marte. El directo se había convertido en una representación teatral a más gloria de Ziggy. Ahora Ziggy y Bowie se funden en uno, resultando difícil para el primero distinguirse del segundo. 'Panic in Detroit', 'Time' o 'The Jean Genie'.



Diamond dogs

Abrumado por el éxito del personaje que había creado (todo el mundo hacía glam rock, las listas se llenaban de pegajosas canciones, las estrellas se maquillaban como putas, la purpurina alcanzaba ventas espectaculares y Ziggy reinaba en el mundo musical como una especie de figura dionisiaca) Bowie decidió matar a Ziggy encima de un escenario. El 3 de julio de 1973 anunció ante sus fans que ése era el último concierto de Ziggy y las Arañas. ‘Diamond dogs’ fue el disco de transición que surgió de esta etapa en la que Bowie estaba acabando con el ‘Glam’ y pasando a lo que denominó como ‘Plastic soul’. Sin ser de los discos mejor vistos de su carrera es uno de mis favoritos, con dos trallazos como la titular y 'Rebel rebel', y maravillas marca de la casa como 'Rock 'n' Roll with Me' o 'Big brother'. En '1984' se notaba que había estado escuchando a Isaac Hayes y las bandas sonoras 'blaxploitation' y, como se nota, por los títulos, releyendo a George Orwell.



Station to station

‘Station to station’ vino precedido por otro disco que merecería estar aquí, ‘Young americans’ en el que Bowie se había lanzado definitivamente hacia la música negra. En este ‘Station to station’ se ve la transición entre el periodo del ‘soul plástico' y el experimental de la trilogía berlinesa. Con la nariz permanentemente embadurnada de cocaína Bowie mezcla funk con su nueva obsesión, el 'krautrock' de grupos como Can, Neu! o Kraftwerk. En la canción que le da nombre Bowie presenta a otro de sus personajes más míticos, el 'delgado Duque blanco', sobre unos potentes riffs, en las restantes cinco volvía a demostrar que el autor de 'Changes' siempre iba un paso por delante.



Low

El disco más rompedor y experimental de su carrera, 'Low' es el inicio de la conocida como 'trilogía berlinesa' y de su colaboración con Brian Eno. La mano de este se nota desde la primera canción, la increíble 'Speed of life', una de las múltiples canciones instrumentales del disco. Dividido en dos partes, la primera de temas más cortos y ¿pop?, la segunda de extensos pasajes instrumentales entre los que destaca 'Warszawa', la canción sobre la que surgiría Joy Division y toda la escena post-punk. Pocos discos pueden presumir de abrir nuevos territorios y, a la vez, contener canciones tan redondas como 'Sound and vision' o 'Be my wife'. Uno de los grandes hitos de su carrera.



Heroes

El disco más alemán de la 'trilogía berlinesa', Bowie muestra al mundo su amor por las bandas 'krautrock', incluso nombrando una de sus canciones 'V-2 Schneider' en homenaje al componente de Kraftwerk, Florian Schneider. Una de las grandes aportaciones de este disco es la aparición de Robert Fripp, el líder de King Crimson, que llevaba tres años retirado, cuyo distintivo sonido de guitarra puede escucharse en la canción que lo abre, 'Beauty and the Beast' o en ese monumento llamado 'Heroes' que es, posiblemente, la mejor canción de unos de los mejores compositores de canciones de la historia.



Scary monsters (and super creeps)

El gran dominador de los 70 estuvo a punto de perder el norte en los 80 pero, aun así, le dio tiempo de entregar un disco a la altura de su (superlativa) clase. ‘Scary monsters’ es la continuación de su trilogía de Berlín, mezclando a la perfección las aventuras estilísticas de aquellos discos con una nueva búsqueda de la inmediatez y la melodía, dando como resultado uno de sus discos más accesibles lleno de grandes canciones como ‘Ashes to ashes’, la titular, ‘Teenage wildlife’, ‘Fashion’ o las dos versiones de ‘It's No Game’.



The next day

Dice el cliché que Bowie es el mayor camaleón musical de la historia, siempre al día, dispuesto siempre a reinventarse, de mod a cantante de cabaret, de cantautor hippie a rockero alienígena, de cocainómano soul a berlinés experimental, de cantante para yuppies a adorador de los Pixies. El señor David Jones ha sido siempre capaz de exprimir el mejor jugo a sus colaboradores y amigos (Bolan, Ronson, Iggy, Tony Visconti, Eno, Alomar, Fripp) y luego pasar a su siguiente etapa. "Cambios" que decía la canción, lo que siempre parecía constante era su perenne reinvención y el mirar hacia adelante. Por eso sorprende que tras diez años de silencio, David Bowie reapareciera con un disco en el que se miraba (sin ira) hacia el pasado. Concretamente al suyo. Bowie decide ejercer de Bowie sin escudarse en ningún alias. Aquí no hay Ziggy Stardust, ni delgado Duque Blanco, aunque su sombra se pasea por el disco. Desde esa portada en la que un cuadrado blanco se superpone a la portada del 'Heroes' y que parece la broma de un fan, Bowie se ha decidido reencontrar con su (glorioso) pasado y demostrar su enorme influencia en la música de los últimos 50 años.

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