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Sensacional actuación malograda estadísticamente con la tizona

El triunfador de la tarde ante el quinto novillo
El triunfador de la tarde ante el quinto novillo

San Isidro: Gómez del Pilar se consagra en la catedral con su entrega, valor y toreo del bueno

lunes 28 de mayo de 2012, 21:57h
La religión laica del toreo tiene un nuevo aspirante a sumo sacerdote. Noé Gómez, conocido profesionalmente com Gómez del Pilar, que conquistó la catedral venteña con dos faenones plenos de rabia novilleril, valor y toreo, muchísimo toreo, sólo estropeado a efecto estadísitcos con la espada, con la que se cerró la Puerta Grande. Pero su impacto fue máximo, dentro de un festejo variado e interesante en el que se lidió un buen encierro de Guadaira y en el que Alberto Durán y Damián Castaño, perjudicados por la exhibición de su compañero, pasaron de puntillas.
Querer es poder. Y hacía años que no veíamos a un novillero con tantas ganas de subir al altar de los elegidos de esta liturgia olorosa y flamígera que es la Fiesta cuando sus catecúmenos la desarrollan, además de con entrega y valor, jugando los naipes de la calidad, la variedad y la creatividad. Y olé. Todo ello aportó Gómez del Pilar, que había apuntado en anteriores paseíllos, y que ahora, al margen de estadísticas se consagró. ¡Así se viene a Madrid, torero, así! 

Para que todo quedase claro, se fue a portagayola para recibir a su primero, un obús de salida como fruto de su casta, al que tras la larga cambiada le saludó con bellas verónicas, para lucirse después con unas extraordinarias y espectaculares 'lopesinas' que mejoraron en mucho las que otrora luciera su creador El Juli. También de hinojos comenzó la faena en el platillo a base de templados redondos. que continuó de pie, varios de ellos desmayados,  y remató con arrebatados pases de pecho en que bicorne y coletudo se fundían en bronce.

El animal tomaba la franela con vigor, pero se sometía al mando de la muñeca mágica de Gómez del Pilar, que bajó algo el nivel, como el de su enemigo, por la izquierda. Concluyó con ajustadísimas bernadinas y varios adornos que se le ocurrieron sobre la marcha. Pero ya sabemos que la perfección humana no existe y el espada marró a espadas, por lo que, pese a que es de suponer nadie le hubiera protestado la vuelta al ruedo, se limitó a saludar.


De oro puro y emoción

Le quedaba otro cartucho y lo quemó ante el quinto, de similar guisa, al que se fue a esperar también a toriles para repetir jugada incluyendo como novedad un remate también en postura de reclinatorio antes de gallear para llevarlo al penco y de quitar por chicuelinas cerradas con una media belmontina y barroca, casi 'na'. Con la franela, aparte de la sinfonía de ayudados, volvió a enloquecer con su disposición y testosterona, sí, pero sobre todo con su toreo de oro puro, que concluyó con el pase del desprecio y los espectadores ahogados en la emoción ya en pie. 

Todos apretábamos para que culminara con un estoconazo, que llegó a la segunda y algo desprendido, por lo que el premio estadístico se devaluó en sólo una oreja y una apoteósica vuelta al ruedo de las más clamorosas que se recuerdan. Con tal patrón, a los marineros de la cuadrilla no les quedaba más remedio que estar a su altura en brega y rehiletes, destacando dos pares sensacionales con chulería y de poder a poder de Fernando Sánchez.

No es que el resto del festejo fuera plano, mayormente porque el encierro de Guadaira embistió con nobleza y casta, y porque los chavales compitieron en quites, con lo que vimos más suertes capoteras que en todo el ciclo. Eso sí, Alberto Durán, que nada pudo hacer con el primero porque fue apagándose para llegar sin recorrido a la flámula, aun sin estar mal, se perdió en probaturas ante el cuarto que no le condujeron más que al plúmbeo olvido. Y Damián Castaño le echó también bizarra entrega, pero con percal y muleta es bastante vulgar y además se vio perjudicado porque su turno era inmediatamente detrás del protagonista absoluto de la tarde, Gómez del Pilar, quien se consagró dando un ejemplo de cómo hay que arrear para ser algo en esto. Que dure, torero.

FICHA DEL FESTEJO

Novillos de GUADAIRA, de excelente presentación, nobles y encastados, que cumplieron en el caballo y con 2º y 5º bravos. ALBERTO DURÁN: palmas; silencio. GÓMEZ DEL PILAR: gran ovación; oreja con leve petición de la segunda. DAMIÁN CASTAÑO: silencio; silencio. Plaza de Las Ventas, 28 de mayo. 19ª de feria. Tres cuartos de entrada.
 
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