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¿Estamos locos o qué?

La columna de Gema Lendoiro: 'Dragó: de repente un abuelo (casi) entrañable en su nuevo libro'

La columna de Gema Lendoiro: 'Dragó: de repente un abuelo (casi) entrañable en su nuevo libro'

martes 12 de marzo de 2013, 11:48h

Soy persona de precipitarme y a veces (con relativa frecuencia) me equivoco. Pero en mi defensa he de decir que no me duelen prendas cuando toca reconocerlo. Muy a menudo, ya digo. Creo que he escrito varias veces sobre Dragó y siempre para ponerlo mal. Hoy me toca, de nuevo, hablar de él. No voy a decir que ahora me encanta. Tampoco es para tanto. Pero leí ayer el nuevo libro que ha escrito y gracias a algunos párrafos me he reconciliado con él. Reconciliación que no sirve de nada porque él ni siquiera sabe de mi existencia. Pero eso da igual.

Dragó fue padre por cuarta vez a finales del verano pasado. Su último vástago es fruto de su unión con su (creo) sexta esposa, una japonesa. La asiática, amante (por lo que se ve) de las cosas naturales a más no poder, decidió dar a luz en casa ayudada de su hijastra Ayanta, una doula, una comadrona, Dragó y unos gatos. La cosa salió bien (suerte tuvieron, cosa que me alegra) y tal feliz acontecimiento fue publicado con fotos en El mundo convirtiéndose en la noticia más conocida del día. Normal. En aquellas fotos los que somos obtusos vimos falta de pudor. Los que son amantes de la vida, como ellos, vieron eso. Nueva vida. Yo vi ambas cosas porque lo cortés no quita lo valiente.

El caso es que Dragó después de esto sintió la necesidad de escribir una carta larga al nuevo cachorro, llamado Akela. Y el resultado ha sido Pacto de sangre, de Temas de Hoy. La primera parte la escribe Dragó. La segunda, su hija Ayante para poner negro sobre blanco sus sentimientos como hija hacia un padre que no siempre estuvo presente.

Me centro en la parte del padre. Encuentro muchas incoherencias como nos pasa a todos. Tampoco hay que darle más vueltas. Decidieron no saber el sexo del bebé porque así se hacía antes, decidieron parto en casa porque así se hacía antes. Pero ella se sometió a la amniocentesis para saber si venía con Down aunque, al menos él, está en contra del aborto y no porque lo diga la Iglesia (que si llega a decir eso me da un pasmo) sino porque así lo dictan las leyes de la naturaleza. Sea como fuere, celebro su decisión. Entonces no me queda claro por qué someterse a una prueba que puede provocar el aborto en un 2% de los casos. Imagino que tendrán sus motivos. 

No me sorprende la actitud del padre frente a su nuevo hijo porque ya lo advirtió en una entrevista cuando nació el lobito: No volverá a dormir con su madre porque ésta duerme con el bebé y los bebés, ya se sabe, no duermen del tirón. No cambiará pañales, no dará biberones (no hará falta porque Akela toma pecho a demanda y lo hará hasta dentro de mucho). Seguirá haciendo su vida y sus viajes sin importarle ausentarse mucho tiempo. En definitiva, que se hará cargo del niño en lo económico y en unas cuantas carantoñas de pascuas a ramos, más o menos como el portero de su finca, si es que tienen. Si la señora nipona asume que es una madre soltera, es su problema. Sarna con gusto, no pica. O eso dicen.

Dice la faja del libro que es un libro imprescindible para padres e hijos. Pues bien. Mienten. Descaradamente. Es un libro recomendable para fans de Dragó. Punto pelota. Los puntos en común con cualquier teoría de la crianza se hayan a más de 25 años luz de diferencia. Quién espere un manual de cómo ser padres, que no lo compre. Es otra muestra más del egoncentrismo del señor Dragó que, sorprendentemente revela (y sin que él lo sepa probablemente) una parte tierna e íntima de su corazón. Que tenerlo, seguro que lo tiene.

Queda muy moderno recomendar a un hijo que desobedezca, que no haga caso a nadie, que sea patricio. Además, no tiene mayores consecuencias si nunca vas a pasar por el trance de aguantar los desmanes que esa forma de educarlo pueda traer. Te puede salir patricio o tirano. En cualquier caso él no lo sufrirá.Especialmente por edad. Dragó cuenta ya 76 castañas. Cuando el lobito tenga 15 años, Dragó, o está criando malvas o tendrá 90. A esas edades no se está para dar monsergas.

¿Recomendable su compra? Desde luego. Dragó puede tener muchos defectos pero escribe impecablemente bien. En este libro, además, ha bajado a la tierra y no se pasa párrafo sí, párrafo no, refiriendo obras y autores de lectura obligada para los más exquisitos, pero desconocidas para el pueblo llano. Eso sí, tenga una cosa clara. No se trata de un libro imprescindible para padres. Es más, es absolutamente prescindible.

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