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Rodaje de 'Epitafios': Me quedo corto (día 3), por Félix Tussel

Rodaje de 'Epitafios': Me quedo corto (día 3), por Félix Tussel

jueves 05 de septiembre de 2013, 08:01h

Tercer día de rodaje. Hoy estoy realmente contento: me he colado en el combo (una salita inmunda donde la directora va viendo todo lo que se graba en una pantallita, junto al director de fotografía, el concentrado sonidista, y otra gente) y por fin he visto algo de lo que se está grabando. Después de tantos y tantos meses hablando sobre el proyecto, revisando el guión, decidiendo el equipo que lo llevará a cabo, sopesando localizaciones, discutiendo los planteamientos estéticos... en fin, después de todo ese largo proceso de gestación, por fin tengo delante algo físico, un resultado visible de todo ese trabajo. Supongo que emplear la metáfora de un embarazo sería algo precoz, y que eso sería más pertinente en el momento en que la copia final esté terminada, pero en tal caso, lo que he sentido sería algo así como la embarazada que ve una primera ecografía. Y por cierto, la criatura tiene muy buena pinta.

Estar más próximo al rodaje me ha hecho empaparme más del mundo ficcional que estamos recreando. En este sentido, me ha sorprendido mucho el trabajo actoral. La mímesis entre los personajes y las personas que los encarnan es máxima: de repente, las frases del guión en su boca suenan totalmente naturalizadas, y constantemente mutan con improvisaciones; los movimientos de marca a marca (una cruz de cinta americana señala el lugar al que deben desplazarse los actores) parecen trazados por la espontaneidad; se interrogan los unos al otros para conocer mejor sus roles ("¿Tu personaje folla mucho?" le pregunta Natalia Mateo a Arturo Valls)...

Una anécdota viene a ejemplificar muy bien todo esto. Le digo a María Galea, la responsable del vestuario, que me gusta mucho el polo que viste Arturo, y que me encantaría quedarme con él tras el rodaje; ella me contesta que es del propio Arturo, igual que la ropa que lleva Teresa Lozano, y que apenas ella ha tenido que hacer algunos cambios, porque ellos ya venían muy bien ataviados de serie.

Ello no quiere decir que los actores hagan de sí mismos, sino que su talento es mayúsculo. Veo a Francesco Carril, del que tengo inmejorable impresión tras haberle visto en la última de Jonás Trueba, Los ilusos, y alucino con su actitud de tipo gris, funcionario en estado permanente de resentimiento. Los muchos que recordarán a Silvia Marty de Un paso adelante se quedarán impresionados al verla de su esposa, pijita provinciana que se aparta moscas con el abanico. Natalia Mateo, la musa del corto en España, me explica lo difícil que le resulta interpretar un papel tan cercano a María Ballesteros, la directora y, para más inri, su mejor amiga y compañera de piso. "Es la primera vez que, si no acabo de entender mi acción, le pregunto a la directora que lo haga ella, y entonces lo veo claro".

  Lo que observo es que hay un enorme feeling a nivel familiar entre ellos. También noto que, en otro sentido muy diferente, el resto del equipo nos estamos convirtiendo en una familia muy particular. Entiendo que pasar tanto tiempo y de tal intensidad con esta gente nos está uniendo de una manera rara, fuerte pero forzosamente efímera. Ya les tengo bastante cariño a muchos de ellos, y esa timidez que señalaba en mi primera columna ya no es tal.

Y, dado que hoy he hablado tanto de actores, voy a despedirme con un epitafio que viene al pelo. Es el de Molière, y dice así: "Aquí yace Molière, el rey de los actores. En estos momentos hace de muerto, y de verdad que lo hace muy bien".

El Grupo Madridiario se cuela en el rodaje de 'Epitafios'

Me quedo corto (día 1)

Me quedo corto (día 2)

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