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Alerta roja en los presupuestos 2014: los españoles deberemos un billón de euro con el PIB rozando el 100%

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lunes 30 de septiembre de 2013, 12:31h
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha entregado esta mañana al presidente del Congreso los presupuestos para el año que viene. Como sorpresa, aunque desagradable, el presupuesto prevé que la deuda pública española alcance el 99,8% del PIB en el próximo año, más que la media comunitaria. El último dato publicado por el Banco de España,  revelaba una deuda de 947.184 millones de euros más los 243.888 millones de euros, que el Tesoro captará en los mercados, sobrepasaremos el billón.

- Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2014
Después de cuatro ejercicios consecutivos de austeridad y recortes, la deuda pública española sigue descontrolada. Al cierre del primer semestre alcanzó los 947.184 millones de euros, el 92,6% del PIB nacional. Es una cifra récord y la primera vez desde que arrancó la crisis que la deuda pública española supera la media de la eurozona (92,2% del PIB). En marzo España ya había rebasado, también por vez primera, el endeudamiento medio de los países de la UE (82,2%).

La deuda pública acabará este ejercicio en el 94,2% del PIB y cerrará 2014 en el 99,8% del PIB, según el proyecto de ley de los Presupuestos Generales del Estado del próximo año, que cifra en 243.888 millones de euros la necesidad de financiación neta y las amortizaciones del Tesoro Público para 2014, un 17,7% más que este año.
Para cumplirse esta previsión, el peso del endeudamiento debería frenar su avance de aquí a final de año. El último dato publicado por el Banco de España, correspondiente al mes de julio, revelaba una deuda de 947.184 millones de euros para el conjunto de las administraciones públicas, de forma que entre enero y julio la deuda pública se situaba en al 92,6% del PIB.

Antecedentes

Desde que estalló la crisis, con el segundo Gobierno de Zapatero (2008-2011), la deuda pública española creció respecto a 2007 en 33 puntos de PIB, a un media de 8,25 puntos de PIB por año. En lo que va del mandato de Rajoy su escalada fue 23,3 puntos en año y medio, a un ritmo de 15,3 puntos por ejercicio. El aumento es 1,85 veces mayor ahora que entonces.

En millones de euros (valor absoluto) la aceleración del endeudamiento del conjunto de las administraciones públicas es similar. En los cuatro años de crisis con Zapatero el apalancamiento del conjunto del Estado creció en 371.961 millones en cuatro años, a un ritmo medio de 92.990 millones por ejercicio. En el primer año y medio de Rajoy el crecimiento fue de 212.223 millones, a un promedio anual de 141.482 millones y con una intensidad 1,5 veces mayor.

Cuando Rajoy llegó al Gobierno, la deuda española -pese al fortísimo crecimiento en los cuatro ejercicios precedentes- estaba casi 13 puntos por debajo de la media de la UE y casi 23 por debajo del nivel medio de la zona monetaria.


Las políticas de gasto de Zapatero en 2008-2009 sumaron, según el economista liberal Pedro Schwartz, 26.200 millones, 2,6 puntos de PIB, lo que sólo explica el 4,48% de los 58 puntos de PIB en los que aumentó el endeudamiento total del Estado entre 2008 y 2013.
Esos 26.000 millones es una cifra análoga a los costes asumidos por España sólo en el rescate de Grecia (25.000 millones en préstamos) y es muy inferior a los 40.000 millones en que aumentó la deuda española el año pasado a causa del rescate bancario: "No es relevante. Son sólo 4 puntos de PIB", dijo Rajoy en Bruselas el 19 de octubre de tras el Consejo Europeo en el que se obligó a España a asumir como deuda pública el rescate a la banca.

Otra explicación aduce que el hecho diferencial que explica la inquietante espiral del endeudamiento público nacional es el elevado gasto público español, insostenible una vez que se entra en recesión. Pero los estudios comparados establecen que tampoco esto es verdad: el gasto público en España era en 2008 10 puntos de PIB inferior a la media europea. En 2010, cuando la crisis de Grecia y del euro obligaron a Zapatero a girar hacia la austeridad, sólo había diez países en Europa con un gasto público en relación al PIB nacional menor que España: Luxemburgo, Suiza y ocho países del este europeo.

Ahora -y pese a que España es el país de la OCDE que más dinero está gastando en cobertura del desempleo y pese a las aportaciones a la caja única de la Seguridad Social por el derrumbe de las afiliaciones- el gasto público nacional sigue siendo 4 puntos menor que el promedio. Lo dijo Rajoy en junio: "España es uno de los países con menos gasto público de la UE, cuatro puntos por debajo de la media".

Por Comunidades

Las 17 comunidades y dos ciudades autónomas (que costean servicios básicos como sanidad, educación, universidad, justicia, dependencia, protección civil y otros) tenían contraído una deuda al cierre del primer semestre, y después de 30 años de Estado autonómico, de 193.296 millones, que es el 20,4% de la deuda del Estado. El 75% de la deuda estatal total está en manos de la Administración central. Y aunque ésta ha salido desde el año pasado en auxilio de las haciendas autonómicas como prestamista y garante con el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), la disparidad entre la deuda central y la autonómica sigue siendo gigantesca. Y la velocidad de crecimiento de la autonómica también es menor que la estatal.
Sólo la deuda de las familias españolas (807.446 millones en julio) es 4,2 veces superior a la de las autonomías y sólo en gastos de consumo los españoles adeudan 183.237 millones, un 5,2% inferior a todo el pasivo autonómico.

El drama real de España está en la partida de ingresos, sin perjuicio de que al sector público -y mucho más al sector privado- hacía mucho tiempo que les convenía más moderación y contención en el gasto y en la inversión.

Pero es en el lado de los ingresos donde de verdad reside el hecho distintivo y diferencial español. La recaudación tributaria en España cayó en 70.000 millones anuales. Fue lo que Montoro, no en la oposición, pero sí una vez ya en el Gobierno, definió el 13 de julio de 2012 como "un drama nacional".

El quid del problema español, lo que explica la excepcionalidad del comportamiento de la deuda nacional, se resume en tres factores cruciales. El PIB cayó en todos los países durante la crisis y no fue España el más damnificado. Pero en España la crisis fue mucho más destructora de empleo porque, entre otra treintena de factores concurrentes, ningún otro país -salvo Irlanda y Reino Unido- había confiado de forma tan imprudente la prosperidad nacional a la edificación y a la especulación inmobiliaria, agravado además con un apalancamiento desmesurado. El derrumbe de ese andamiaje inestable hundió el empleo, desplomó los ingresos fiscales y disparó los gastos del Estado en cobertura del paro.

La amenaza del BCE de intervenir con artillería pesada en el mercado, la caída de tipos en Japón y en algunos países emergentes -lo que aumentó el apetito por deuda con mayor rentabilidad-, la tendencia a normalizar al alza el interés del bono alemán, la atenuación de las incertidumbres sobre la supervivencia del euro y otros factores ajenos contribuyeron a rebajar la tensión.

Pero también fue decisiva la acumulativa mejora del sector exterior desde 2010 y que ha permitido obtener este año el primer superávit por cuenta corriente y, por tanto, capacidad de financiación con el exterior Y esto pone en evidencia que, en ausencia del tipo de cambio de una moneda propia, la prima de riesgo mide la solvencia no sólo del Estado sino la del conjunto de la economía. Y ésta está comprometida por una deuda externa de 1,8 billones, de la que el 85% es endeudamiento privado.
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