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Una excursión por las afueras de Madrid: Santa María la Real

Una excursión por las afueras de Madrid: Santa María la Real

viernes 08 de mayo de 2015, 17:11h
Este pueblo, situado a unos 30 kms de la capital segoviana, al sureste de la comunidad autónoma de Castilla y León, sorprenderá al visitante con su belleza, su impresionante historia y sus magníficos monumentos.
Fue en septiembre de 1392, según reza la historia, cuando a un humilde pastor, Pedro Amador, le apareció la Virgen, mientras que él cuidaba a sus ovejas.  La Virgen le mandó a hablar con el Obispo de Segovia para pedirle que desenterrara una imagen escondida debajo de un pizarral.  No es de extrañar que a Pedro le costara convencer al incrédulo obispo. 

Esta historia se asemeja mucho al del humilde campesino mexicano Juan Diego ante la aparición de la Virgen de Guadalupe en el monte de Tepeyac el 9 de diciembre de 1531.  Ella le encomendó la misma misión: ir al hablar con el obispo de México Zumárraga para pedir que construyera un templo en ese lugar. No le fue fácil tampoco a Juan Diego hasta que se presentó delante del Obispo con la imagen de la Virgen milagrosamente pintada en la vieja y burda tela de su sarape.

Igualmente tuvo éxito en su empeño al final el campesino segoviano Pedro Amador y el Obispo mandó excavar en la zona.  Allí se encontró, en la cantera de pizarral del pueblo, la bella imagen de la Virgen María, a la cual se atribuía infinidad de milagros.  Años más tarde, fue la Reina Catalina de Lancaster quien mandó fundar un monasterio dominicano en ese lugar alrededor del cual creció el pueblo.

La Reina Catalina consiguió privilegios especiales para la Villa incluyendo la denominación de Santa María LA REAL de Nieva, beneficios confirmados por los siguientes monarcas: Enrique III, Juan II, Enrique IV e Isabel la Católica, hasta Fernando VII.

Se inició construcción en la Iglesia que vemos hoy con su pórtico de estilo gótico flamígero en 1393.  Su claustro data del principio del siglo XV y ambos han sido declarados merecidamente Monumentos Nacionales. Todo el pueblo se volcó en la edificación del templo y como no eran solo agricultores y ganaderos, sino también artesanos, pudieron terminar un bello santuario siete años más tarde.  Hoy en día se puede ver la parte del primitivo templo donde veneraban la imagen, llamada Nuestra Señora de la Soterraña, porque la excavaron de la cantera.  Está hecho de ladrillo, aunque más tarde ampliarían la Iglesia con una estructura gótica, uniendo grandes bloques de piedra, para formar las tres naves con arcos fajones y una impresionante bóveda de crucería.

En el altar mayor está la imagen de Nuestra Señora de la Soterraña, que fue famosa por los muchos milagros que prodigó en el pueblo y sus alrededores.  Lamentablemente la imagen resultó seriamente dañada en un incendio en 1900, pero el escultor Aniceto Marinas hizo una nueva escultura, guardando en su interior las piezas de la original, rescatadas de entre las cenizas.

A la derecha de la magnífica capilla está la tumba de Blanca de Navarra, una importante reina de España que le sobrevino la muerte a su paso por el pueblo, camino a Tafalla (Navarra) donde pensaba pasar los últimos días de su vida.  A la izquierda está expuesta en una tumba de cristal, los restos incorruptos de aquel sencillo pastor Pedro Amador, descubridor de la Virgen de la Soterraña.

Si la iglesia en sí es impresionante, la joya de la corona es en realidad el claustro que se encuentra junto al muro sur de la iglesia.  La arquería es todo un alarde de arte e historia y sorprende como los magníficos capiteles esculpidos en el siglo XV por grandes artistas y artesanos, casi todos residentes del pueblo, han conseguido sobrevivir hasta el día de hoy en un estado de conservación casi perfecta. 

Los tres temas principales reflejados en los capiteles son: las actividades del pueblo llano, principalmente agricultores y pastores; las de la nobleza, que se centran en la caza y la guerra; y el clero, con las ceremonias litúrgicas y la predicación. 

Como era "su" templo, muchos capiteles reflejan además de la típica iconografía medieval, escenas de la vida diaria del pueblo: el trabajo en el campo, los aperos, la caza, las costumbres cotidianas y hasta una imagen de un hombre lanceando a un toro. Cada uno de estos capiteles cuenta una historia y juntos, la del pueblo y también de la vida y progresos de la humanidad a través de los siglos. 

No es de extrañar por tanto que la portada de la iglesia como su claustro recibieran el reconocimiento de "Monumento Nacional" en 1920.

El pueblo de Santa María La Real de Nieva también tiene su propia plaza de toros, con una construcción singular, hecha de pizarra de la cantera local, siendo un coso único en el mundo y de enorme belleza.  Fue inaugurada en 1856 por un diestro famoso de aquella época, Curro Cúchares, lo que demuestra la importancia de este sencillo pueblo segoviano que bien merece una visita.

Y una vez allí no hay que perder la oportunidad de disfrutar de la excelente gastronomía de la comarca, sobre todo los asados, para lo cual podemos recomendar el hotel-restaurante Avanto, a solo dos kilómetros del centro de la ciudad.

                        Muriel Feiner
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