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Un brindis para los cretinos, los gilipollas… un brindis para Kanye West

Un brindis para los cretinos, los gilipollas… un brindis para Kanye West

lunes 29 de junio de 2015, 17:25h

¿Es Kanye West un gilipollas o un genio? Probablemente tenga cosas de ambos, puede que no te caiga bien pero nadie en su sano juicio puede negar su talento. El tipo que hizo llorar a Taylor Swift o que opinó que Beck debería “respetar el arte” y darle su Grammy a Beyoncé es también el responsable del ‘Sgt. Pepper´s’ del siglo XXI. Genio y figura, aquí va un brindis para los cretinos, los gilipollas, los cabronazos, un brindis para Kanye West.

Rodeado siempre de polémica Kanye West es un genio del marketing. Sin noticias sobre la fecha en la que va a aparecer su nuevo disco, ‘SWISH’ (anteriormente conocido como ‘So help me God’) Kanye es noticia un día sí y otro también. Si no es porque está colaborando con McCartney o Rihanna, lo es por su polémica en los Grammy, si no es por su aparición en el 40 aniversario del ‘SNL’ lo es por la presentación de sus nuevas zapatillas, si no lo es por su actuación en los Brit Music Awards, lanzallamas incluido, lo es porque quiere hacer un videojuego sobre su madre, si no es por su polémica actuación en Gastonbury. El hecho es que todos los días Kanye está en las noticias y la expectación sobre su nuevo disco crece como la espuma.

Claro que semejante expectación está justificada. El hombre que se calificó a sí mismo como “la estrella de rock número 1 del planeta” tiene una carrera discográfica a la altura de su descomunal ego. No en vano hasta los propios afectados por sus invasiones de escenario para protestar por cualquier premio que no gane Beyoncé son declarados fans. Beck declaró tras su incidente “le adoro y creo que es un genio. Aspiro a hacer lo que él hace”. Taylor Swift, que cuentan rompió a llorar cuando West le quitó el micrófono en los MTV Music Awards de 2009, se ha hecho amiga suya y se la pudo ver bailando mientras Kanye estrenaba ‘All Day’. Claro que si esto lo dicen los ‘enemigos’, imaginen el resto de la comunidad musical. Rick Rubin, probablemente el productor más influyente de los últimos 30 años le considera “el artista más influyente e innovador del hip hop”. Paul McCartney, que solía tocar en un grupo llamado The Beatles, le considera un genio y ha comentado que el mejor directo que ha visto en su vida es el de West junto a Jay Z... y estamos hablando de alguien que ha visto tocar a ¡Jimi Hendrix!.

Pero mejor será comenzar por el principio. Sus inicios fueron como productor, fue así como desarrolló una de sus señas de identidad, esos samples de soul clásico acelerados que Questlove, el líder de The Roots, denominó ‘sonido chipmunk (los enanos de ‘El Mago de Oz’)’. Su gran oportunidad llegaría en el año 2000 cuando fue fichado por Roc-A-Fella Records y comenzó a producir varias canciones para ‘The Blueprint’ el disco que confirmaría a Jay Z como la gran estrella del género. En aquel clásico Kanye dejaba para el recuerdo el sample de los Jackson 5 en ‘Izzo’ o el de los Doors en ‘Takeover’.



A pesar del tremendo éxito del disco nadie confiaba en Kanye como intérprete. El de Chicago siempre había soñado con tener una carrera propia y había ido guardando beats y samples para su propio debut. Su oportunidad llegó cuando, tras un accidente en el que estuvo a punto de perder la vida, decidió autoproducirse y grabar ‘Through the wire’. Una canción en la que rapeaba con el alambre que le sujetaba la mandíbula tras el accidente todavía puesto. El relativo éxito de la canción hizo que Roc-A-Fella Records le fichase a pesar de las reticencias que había hacia su habilidad como MC y a una imagen que se alejaba de la del ‘gangsta’ que se le suponía a cualquier aspirante a estrella del hip hop. La letra de la canción sonaba profética: "No tiene sentido que mienta, estoy intentando firmar con alguien y convertirme en millonario"

Su debut, ‘The College Dropout’, sacaba al hip hop del callejón sin salida del 'gangsta' e introducía otros temas en el mismo. Su producción basada en beats soul fue todo un soplo de aire fresco en una escena todavía dominada por copias del G-Funk de Dr. Dre. El disco contenía alguno de los primeros clásicos de West, ‘All falls down’, ‘Slow Jamz’ o ‘Jesus Walks’, una canción sobre religión en un mundo dominado casi completamente por tres temas, sexo, drogas y armas. El rap tenía una nueva voz.

La continuación vio crecer sus técnicas de producción, ampliando su sonido con arreglos orquestados cortesía de Jon Brion. 'Late registration' será su primer número 1 y dejará clásicos en su catálogo como esa dura mirada a los 'diamantes de sangre' africanos en 'Diamonds from Sierra Leone' ("Aquí es el negocio de la droga, morimos por la droga, allí mueren por lo que compramos con el dinero de las drogas"), ‘Touch the sky’ con su sample del ‘Move on up’ de Curtis Mayfield o ‘Gold digger’ ese trallazo rompepistas con el que aprovechó el tirón del ‘biopic’ sobre Ray Charles, protagonizado por Jaime Foxx, para llamar a este y convertir el ‘I got a woman’ en un acertado disparo contra las ‘cazafortunas’ (“¡Queremos un acuerdo prematrimonial!”). Toda una ironía si tenemos en cuenta que Kanye está casado con Kim Kardashian, una mujer que lo más cercano que ha estado de un pobre es enfrente del televisor...



'Graduation', su tercer disco, verá la transformación definitiva del hombre de la calle en la superestrella. Si hasta entonces Kanye presumía de escribir cosas que ocurrían al hombre corriente a partir de aquí buscará otro tipo de impacto. Y es que, como dice en una de sus letras, este disco busca el "estatus de estadio". Impactado, tras una gira conjunta con U2, por la capacidad de Bono para conectar con las masas, simplificará sus letras para que se puedan corear en estadios. Musicalmente busca una nueva dirección, destacando por su gusto por la música electrónica de baile, lo que se conoce como EDM, pero también es el disco en el que la gente ve que Kanye también escucha a Can o Steely Dan. Su canción más conocida, 'Stronger', se basa principalmente en el 'Harder, faster, stronger' de Daft Punk. Es su disco más pop, en el que las melodías van cobrando cada vez más importancia. Pero lo más significativo del mismo fue su batalla de ventas con 50 Cent, la imagen del ‘gangsta rap’. En una especie de versión rap de la batalla entre Oasis y Blur en la cima del britpop, sus compañías discográficas deciden estrenar sus discos el mismo día. Aunque parezca increíble Kanye juega el papel de humilde mientras que 50 Cent se queda el de arrogante, llegando a afirmar que si pierde en ventas contra Kanye West se retira de la música ya que no juegan en la misma liga. Evidentemente es un farol, aunque tras su derrota la segunda parte se hará realidad. Kanye West ha vencido, definitivamente, al ‘gangsta rap’.

Pero su nueva fama y varias desdichas personales, principalmente la muerte de su madre, hacen que Kanye grabe su disco más extraño y melancólico hasta la fecha '808's & heartbreaks'. Un disco que la comunidad del hip hop verá como una traición. Casi un disco de electro, en el que apenas se rapea y que casi en su totalidad está cantado haciendo un original uso del 'Auto-tune', ese programa de ordenador tan denostado que hace que las voces alcancen notas que por sí mismas no podrían y que hace que todo suene robótico. En este disco Kanye lo utiliza como un instrumento más para expresar su depresión. A pesar de ser su disco más controvertido, se podría considerar '808's' como el inicio de otra nueva generación de nuevos raperos, con Drake o Frank Ocean a la cabeza, más preocupados por problemas íntimos y personales que por ver quién la tiene más grande. En el punto de mira de la comunidad del hip hop, West se echará al resto del mundo en contra cuando en 2009, asalte el escenario de los MTV Video Music Awards y le robe el micro a una Taylor Swift de 19 años para echarle en cara que hubiera ganado a Beyoncé. El incidente le convirtió en el enemigo público número 1 en EEUU y demostró que Kanye no estaba sabiendo llevar su nueva fama.

Se retira a Hawai para apartarse del negocio de la música. Allí decide comenzar a grabar de nuevo contando con algunos de sus productores y músicos favoritos, RZA, Q-Tip, Rihanna, Jay Z, Elton John o Bon Iver. Así gestará su obra maestra, ‘My beautiful dark twisted fantasy’. Un disco que se puede ver como la suma de toda su obra anterior y que es aclamado, casi universalmente, como el mejor de lo que llevamos de década. Se podría escribir un ensayo sobre cada una de sus canciones pero valga como ejemplo ese brindis a “los gilipollas, a los cretinos y a los cabronazos” que es ‘Runaway’.



‘MBDTF’ demostró que Kanye estaba en la cima, así que su siguiente jugada fue demostrarlo y darse el lujo de compartir disco con su ‘hermano mayor’, Jay Z. Kanye había alcanzado la cima y presumía de ello, el título del disco no dejaba lugar a dudas, ‘Watch the throne’. Una obra que muchos vieron como dos millonarios rapeando sobre lo ricos que son. Puede ser, lo evidente es que lo disfrutaron por todo lo alto.

El siguiente movimiento fue mucho más arriesgado. Como muchos otros antes, West se preguntaba cómo continuar una obra maestra. La respuesta fue riesgo. Si ‘MBDTF’ era la perfección ‘Yeezus’ fue provocador y arriesgado. Parece pensado para alienar a sus fans y recuerda al caso de ‘Kid A’ siguiendo a ‘Ok Computer’. ‘Yeezus’ es un disco industrial y sucio, incluso feísta, pero pocas cosas tan abrasadoras como ‘Black skinhead’ se pueden escuchar en la radio.



Ahora estamos acercándonos a una nueva ‘temporada Yeezy’ y nuestro protagonista nos lo recuerda casi cada día. Cuatro adelantos de ‘SWISH’ no han logrado crear la expectación de anteriores trabajos. Por primera vez Kanye parece disperso, con ese ‘Only one’ que parece sacado de ‘808´s’, un ‘All day’ que recuerda los momentos más abrasivos de ‘Yeezus’ o la innovadora ‘Wolves’. Puede que, por primera vez, Kanye entregue un disco flojo pero hasta que eso pase no se puede denegar que, a pesar de dejar a los hermanos Gallagher como unas adorables personas, Ye puede seguir siendo un gilipollas pero, al menos, no se ha dormido en sus laureles.



* Artículo cedido por la revista digital Playlist


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