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La demanda de productos usados crece
La demanda de productos usados crece (Foto: Humana)

La inflación dispara el mercado de segunda mano, que ofrece un ahorro de hasta el 70%

Por MDO
lunes 05 de diciembre de 2022, 11:37h

Alejandra Suárez (MDO)

Hay quienes creen que, entre lo nuevo y lo reutilizado, hay más prejuicios que diferencias. Dar una segunda vida a ropa, juguetes, muebles, electrónica o incluso vehículos, es la clave del denominado consumo eficiente y sostenible. Y cada vez son más los que se decantan por esta opción.

El IPC se situó en el 7,3% en octubre. Con la inflación disparada desde hace meses, el mercado de segunda mano está en pleno auge: desde mayo, la demanda de productos usados ha crecido cerca de un 30%, según el último análisis realizado por el portal Milanuncios. En las razones que explican este repunte confluyen la apuesta por la sostenibilidad y, en especial, la necesidad de ahorro, que puede llegar a ser de hasta un 70%.

El fenómeno Wallapop, Vinted y Milanuncios son solo un ejemplo. En los últimos años, a estas se han sumado un buen número de empresas dedicadas a la compra y venta de artículos de segunda mano. Tal está siendo su éxito que, en junio de 2020, Cash-Converters, CeX, GAME, Milanuncios y Wallapop constituyeron la Asociación Española de la Segunda Mano (Aesema), cuyo objetivo es proteger esta actividad empresarial, actualizar la normativa que regula el sector y digitalizar los procesos.

Ni siquiera algunas de las grandes cadenas españolas de moda han querido quedarse atrás en este asunto y se han adentrado en el mercado de segunda mano. En 2014, H&M puso en marcha su plataforma Sellpy en 20 países europeos, entre ellos España. Y, hace unas semanas, Zara lanzó la prueba piloto en Reino Unido con Zara Pre Owned, una plataforma que ofrece la posibilidad de revender prendas de su marca, repararlas o donarlas a Cruz Roja.

La compra de productos usados a través de Internet está liderada por los jóvenes. Para los más tradicionales, los mercadillos de segunda mano que cada fin de semana toman distintas calles de la región de Madrid son una buena opción. Uno de los más populares es el Rastro, en el que cada domingo se instalan puestos ambulantes de ropa de primera y segunda mano, bisutería, vinilos y prácticamente cualquier objeto. A su vez, destaca el Mercado de las Ranas, que se celebra el primer y tercer sábado de cada mes en el barrio de las Letras, y donde se pueden encontrar todo tipo de artesanías y productos gastronómicos. Y el Mercado de Motores, organizado en el Museo del Ferrocarril el segundo fin de semana de cada mes, y que alberga puestos de ropa, objetos de decoración vintage, productos ecológicos y bicicletas clásicas.

Un ingreso extra para los vendedores

Cuando tiene que hacer un regalo, Nerea Llorente -31 años- suele hacer una revisión por los anuncios publicados en Wallapop. En muchas ocasiones, compra libros antiguos para coleccionistas, o monedas y billetes de numismática. Pero estos objetos han de cumplir una condición: “Tienen que estar bien o bastante bien”, asegura. Al igual que ella, antes de comprar algo nuevo, Evelyn Valenzuela -25 años- intenta alargar la vida útil de un producto usado.

Aunque, cuando empezó en 2013, el objetivo de Llorente tan solo era vender a través de Wallapop y Vinted cosas que no utilizaba para darles un segundo uso, pronto pasó a adquirir objetos -sobre todo, de coleccionistas, como cupones de la Guerra Civil- que después vendía por un precio mayor. Fue así como descubrió en esto una manera de fomentar una economía más sostenible y obtener un beneficio extra, cuyo ahorro le ha permitido hacer viajes o comprarse, por ejemplo, un ordenador. Esto le fue de gran ayuda, en especial, durante su etapa universitaria. “Cuando estaba estudiando, todo lo que tenía ahorrado lo usaba para pagarme el piso y los gastos, así que no me quedaba dinero para viajar y lo conseguía gracias a la venta de cosas de segunda mano”, cuenta.

De igual forma, desde hace cinco años, Valenzuela vende gracias a Wallapop “buenos productos a buen precio” y obtiene un beneficio, “aunque sea mínimo”, que le ayuda “con pequeñas cosas”. Pese a que “casi siempre” vende muebles antiguos, como escritorios o mesillas de noche, también se ha desecho de libros, cascos de bicicleta o piezas de coche.

Pero, para utilizar correctamente estas plataformas, es necesario conocer su funcionamiento. “Cuando tengo tiempo, me dedico a borrar los anuncios y crearlos de nuevo para que aparezcan en la página principal y la gente los vea y se interese por ellos”, explica Llorente. Asimismo, a su juicio, los vendedores deben ser conscientes de que han de poner un precio “bastante más bajo de lo que vale nuevo, aunque esté prácticamente como si fuese nuevo”.

Los vendedores, además, tienen que afrontar los problemas que pueden surgir con los compradores. “Hay quienes quedan contigo y no se presentan a la cita”, cuenta Llorente. Por su parte, Valenzuela recuerda que, en una ocasión, una pareja le pidió que le devolviera el dinero -sin ellos devolverle el producto- porque el armario que les vendió tenía una “raja pequeña” en una de las puertas. “Se veía en la foto del anuncio y lo que querían era llevarse el mueble gratis”, relata. No obstante, los usuarios de este tipo de webs aseguran que son mayores las ventajas que los riesgos que plantea.

La venta de coches de segunda mano, en auge

La tendencia alcista que registró el mercado automovilístico el pasado año, no ha variado a lo largo de 2022 y se debe, sobre todo, al aumento del volumen de ventas de los vehículos de segunda mano, en detrimento de los nuevos. “El sector ha ido hacia arriba porque los nuevos han subido mucho de precio”, apunta Enrique López, director comercial de ‘Automóviles Argüelles’, que se dedica a la compra y venta de todo tipo de modelos, “desde baratos, hasta otros que valen como casas”, es decir, desde un Seat Arosa de 3.000 euros, hasta un McLaren de 160.000, con el que el comprador se ahorra unos 100.000 euros. Aunque los de ocasión también “han subido algo, hay mucha diferencia con lo que vale uno nuevo”, dice. Mientras que, hace unos años, el precio de un Volkswagen Golf recién sacado del concesionario rondaba los 20.000 euros, ahora se acerca a los 30.000.

Otra de las principales causas que justifica el crecimiento de este sector es la falta de materias primas para la fabricación de chips electrónicos que está teniendo un gran impacto en la industria del automóvil. No hay que olvidar que su auge también se explica por la dificultad que ha provocado la guerra en Ucrania para transportar y comercializar materiales como el aluminio, el hierro y el acero, vitales para la fabricación de los vehículos. Esto hace que los concesionarios entreguen los coches nuevos con mucho retraso, o que lo hagan sin algunos equipamientos electrónicos, hasta que los reciban tiempo después. “No hay coches nuevos, hay más demanda que oferta”, según López. De ahí que muchos acudan al mercado de segunda mano.

Quienes se decantan por este tipo de coches, tienen la garantía de que los concesionarios solo aceptan vehículos que están en buen estado, no han tenido accidentes y sus libros de mantenimiento están al día. “Cuanto más moderno sea y menos kilómetros tenga, más vale y es más demandado”, cuenta López, quien cree que el perfil del cliente no ha cambiado en los últimos años y “supera, en su mayoría, los 35 años”.

Los móviles reacondicionados, la alternativa que ajusta el precio

Hacerse con el último móvil que ha revolucionado el mercado, suena bien. Pero los productos reacondicionados se han convertido en una alternativa para ajustar el precio y encontrar gangas interesantes. Se trata de aquellos modelos que los propios proveedores ponen a la venta en un formato distinto, bien porque son teléfonos de exposición, la caja que los alberga tiene desperfectos o han pasado alguna reparación, por lo que no tienen por qué ser de segunda mano. El precio de estos es cerca de un 40 por ciento menor que el valor real.

Los proveedores se ocupan de su mantenimiento y, tras clasificarlos en función de su estado en grado A, si está “perfecto”, B, si tiene “un pequeño rasguño imperceptible”, o C, si tiene “rasguños que sí se ven”, los ofrecen al vendedor y este al comprador con una garantía mínima de un año. “Es como un móvil nuevo, pero el modelo tiene dos años de antigüedad”, y su precio es “muy inferior”, aunque tiene las mismas características, relata José Córdoba, gerente de ‘Atrapatumóvil’, una empresa que vende y compra móviles reacondicionados de “gama alta”, en su mayoría, iPhone y Samsung.

“Un modelo que vale, por ejemplo, 600 euros, lo vendemos por unos 350”, señala. El beneficio de la empresa con la venta de cada dispositivo ronda el 25 por ciento y “se guarda el resto para darle servicio extra al cliente si necesita una reparación”. Esto hace que el sector haya experimentado un “boom” en los dos últimos años. “La gente sabe que, si quiere un móvil que vale mucho, puede comprarlo más barato y pueden ahorrar”, garantiza.

Para fijar el precio, toman como referencia el valor del móvil nuevo y tratan de aproximarse al que figura en el mercado de segunda mano -su principal competidor-, excepto en el caso de los últimos modelos que hayan salido al mercado, con los que el ahorro del cliente se reduce a un 20 por ciento, aproximadamente, como sucede con el iPhone 13 Pro Max, a 999 euros, un 25 por ciento menos de su valor real. En cambio, el teléfono más barato que Córdoba tiene en su tienda es el iPhone 8, a 149 euros -en el mercado ronda los 300 euros-.

Este madrileño montó su negocio hace siete años. En este tiempo, ha detectado un cambio en el perfil del cliente. “Antes, la gente mayor no quería estos móviles porque se creían que eran de segunda mano, y ahora los buscan”, afirma. La mayoría de los compradores se ubican en una franja de edad comprendida entre los 45 y 55 años, aunque un alto porcentaje es gente joven.

Una segunda vida solidaria para el textil

Cada español desecha entre 30 y 40 kilos de textil cada año. Esto supone un millón de toneladas anuales. Solo el 10 por ciento es recuperado por un gestor autorizado, lo que significa que 900.000 toneladas acaban en la basura, de acuerdo con la Agencia de Residuos de Cataluña y la Comunidad de Madrid. De ahí que quienes se dedican a su recogida defienden que este es un problema que se debe a la falta de contenedores en la vía pública, y a la poca concienciación de la sociedad sobre la gestión de la ropa.

En 2025, la recogida selectiva de residuo textil será obligatoria en toda la Unión Europea. Pero, mientras tanto, hay proyectos como Humana, que promueven desde hace 35 años -nació en 1987- la gestión apropiada de este recurso y un modelo económico circular, en el que prime la reintroducción del textil en la cadena productiva para prolongar su ciclo de vida, una labor que realizan desde la planta de Leganés, la más grande de España dedicada a esta cuestión.“Es importante que el ciudadano sepa dónde va a llegar la ropa que deposita en el contenedor y tenga la seguridad de que está en buenas manos”, sostiene Juan Carlos Montes, del departamento de comunicación de la entidad. Y es que buena parte de la población tiene reticencias porque no sabe dónde va a parar su ropa o si se hará negocio con ella.

El textil depositado en el contenedor pasa a la planta de Leganés: cada día, llegan 40 toneladas de ropa y procesan 1.200 kilos. El primer paso es revisar cada prenda de manera exhaustiva y manual. La que está en buen estado se destina a la reutilización, es decir, una parte se ofrece en las 48 tiendas de segunda mano con las que cuenta Humana en España, y el resto se lleva a países de África en los que desarrollan proyectos sociales. La que no está en buen estado se manda a empresas de reciclaje para que aprovechen la materia prima y hagan otro tipo de material, se utiliza para revalorización energética, o se envía a fábricas que consiguen extraer material que usan después como combustible. Un pequeño porcentaje, la que está en muy mal estado, acaba en el vertedero.

“Somos capaces de darle una segunda vida a más del 90 por ciento de la ropa que gestionamos”, añade Montes. Las cifras de donaciones suben cada año, “pero no lo suficiente”. En 2021, Humana recogió unas 18.000 toneladas de ropa usada, gracias a los más de 5.000 contenedores para la recogida de residuo textil distribuidos por toda España.

“La filosofía es establecer un puente entre el hemisferio norte, donde tenemos algo que nos sobra, que es la ropa, y hacer proyectos de cooperación en el sur”, subraya. Humana emplea los recursos que obtienen de la gestión de los residuos textiles para llevar a cabo programas de cooperación internacional al desarrollo en África, América Latina y Asia, y de apoyo local, sensibilización y agricultura urbana en España. Y es que, igual que ocurre con todo el mercado de segunda mano, el objetivo de este proyecto es proteger el medio ambiente.

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