Los duros de oído y los discapacitados para la palabra poética hemos sabido de los néctares que se esconden en las milagrosas palabras que escribiera San Juan de la Cruz en su 'Cántico espiritual' (l), o Rosalía de Castro, la madre de la poesía gallega, en todos y cada uno de sus poemarios gracias al milagro que año tras año y desde hace 50, sigue obrando Amancio Prada, a nuestro juicio el más grande juglar que ha dado este país en el último medio siglo.
Recuerdos, himnos eternos, melancólicos paseos entre ríos y montes preñados de castiñeiros y de carballos en la Galicia profunda, o las palabras y los sentimientos románticos de esa galleguiña del XIX que hoy se han grabado a fuego en nuestros corazones gracias a Amancio y a Rosalía, mujer y poeta -lo mejor que ser se puede en el mundo-, que cantó como nadie a su tierra, a sus gentes y a su tiempo en sus Campanas de Bastabales ("… cuando vos oio tocar, mórrome de soidades"), en su Adiós ríos, adiós fontes ("…adiós, regatos pequenos; adiós vista dos meus ollos,non sei cando nos veremos"), o en su Negra sombra ("…eres la estrella que brilla,y eres el viento que zumba"), entre muchísimos otros poemas…Y a esa Rosalía que tanto tiene que ver con el romanticismo de Bécquer o que inspiró las hermosísimas canciones gallegas de Federico García Lorca, o que llegó a musicar a Jorge Manrique y las 'Coplas a la muerte de su padre'.
Medio siglo después de aquel primer amor que supuso la publicación de todas esas canciones que Amancio reunió en un disco para cantar a Rosalía, el juglar y la poeta se han vuelto a encontrar en el bellísimo y romántico anfiteatro del Colegio de Médicos de Madrid para conmemorar ese encuentro estelar, ese milagro patente vivo 50 años después.
Y allí, en el mismo lugar que don Santiago Ramón y Cajal dictaba sus lecciones magistrales a los aspirantes a médicos de la época, ahora centenares y centenares de seguidores del juglar leonés, gallego y español a la vez, se han dado cita durante 3 días (21,22 y 23 de abril), para engrandecer el alma, soñar utopías y volver a agradecer al poeta y cantor su extrema sensibilidad, su conocimiento enciclopédico sobre Rosalía, y su fino humor entre gallego y berciano para mantener durante más de 2 horas absolutamente encandilado a un público receptivo y eternamente agradecido a Amancio.
¿Quién es Amancio Prada?
Hijo de agricultor, aunque inicialmente su padre lo mandó a Valladolid para que pudiera completar la obra familiar ligada a la tierra berciana, el joven Amancio le salió por peteneras, se largó a Francia con un libro de Rosalía bajo el brazo y allí, en París y aledaños, primero, y más tarde en Alar del Rey cantando a Rosalía, su intrépido gesto le valió un hermoso trofeo y un sobre que contenía las 10.000 primeras pesetas que le permitieron comprarse su primera y dorada guitarra.
Desde entonces hasta hoy ha habido unas cuantas más, pero quizás haya sido la última -esta vez en forma de regalo-, la que le dio Joan Báez con ocasión de su último concierto en el Teatro Real de Madrid, y en cuyo programa incluyó una versión del 'Adiós ríos, adiós fontes que cantó' junto a Amancio.
Evocación, nostalgia, amor, humor y fina ironía volaron juntos durante 2 horas en la voz y las guitarras de Amancio y en ese marco romántico incomparable del Anfiteatro del madrileño Colegio de Médicos entre constantes, encendidos y respetuosos aplausos de un público que el poeta y juglar berciano y gallego tenía ganado incluso antes de pisar el escenario.
Uno o 2 minutos de aplausos entre canción y canción de Rosalía, Bécquer o Federico, y más de 5, con todo el público puesto en pie, despidieron el último de sus conciertos que ya antes había dado en el Niemeyer, en Galicia o en León, y que de aquí en adelante seguirán por muchos otros teatros de España. Y en todos ellos volverá a abrirse paso la palabra y el anhelo de libertad de Rosalía que tan bien entronca con el de García Calvo y que Amancio funde en la última de sus canciones en el recital: Libre te quiero.
Un recital imborrable y un juglar irrepetible cuya voz no debiera de dejar de sonar nunca en nuestros corazones.
Periodista desde hace más de 4 décadas, ensayista y crítico de Artes Escénicas, José-Miguel Vila ha trabajado en todas las áreas de la comunicación (prensa, agencias, radio, TV y direcciones de comunicación). Es autor de Con otra mirada (2003), Mujeres del mundo (2005), Prostitución: Vidas quebradas (2008), Dios, ahora (2010), Modas infames (2013), Ucrania frente a Putin (2015), Teatro a ciegas (2017), Cuarenta años de cultura en la España democrática 1977/2017 (2017), Del Rey abajo, cualquiera (2018), En primera fila (2020), Antología de soledades (2022), Putin contra Ucrania y Occidente (2022), Sanchismo, mentiras e ingeniería social (2022), y Territorios escénicos (2023)
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