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'La lección': entre la Aritmética, la Lingüística y… lo peor

'La lección': entre la Aritmética, la Lingüística y… lo peor

viernes 15 de septiembre de 2017, 09:22h

No sé si el padre del teatro del absurdo Eugène Ionesco (1912-1994), autor teatral francés de origen rumano, pensaría cuando escribió ‘La lección’ (1950), esa acerada crítica de la educación como abuso de poder, que su texto seguiría teniendo una vigencia extrema más de medio siglo después. La tiene. ¡Vaya si la tiene!

En ‘La lección’ todo discurre en un tono de comedia que provoca tanto la sonrisa como la carcajada, la perplejidad como el debate. La historia presenta a una joven rebelde que quiere ampliar sus estudios y acude a seguir las enseñanzas de un profesor. Su propósito pronto se viene abajo cuando se impone la razón de la fuerza contra la fuerza de la razón, para acabar llegando hasta un extremo inimaginable, absurdo, fuera de toda lógica.

La producción que hoy traemos a estas páginas electrónicas puede verse estos días en el Teatro Lara de Madrid, y está estupendamente dirigida por Eduardo Recabarren, que demuestra conocer muy bien el teatro de Ionesco, al dar al montaje un aire pausado, sosegado y formal que muy pronto chirría con las palabras y las acciones a las que va asistiendo el perplejo espectador, de principio a fin de la función. Muy acertada también la elección de los tres únicos personajes de la obra: Luis Ortiz-Abreu (el ciclotímico Profesor), Angélika Taraszka (la siniestra Sirvienta) y Yasmina Álvarez (la ingenua, ilusionada y dulce Alumna), muy metidos en sus papeles respectivos y dando el tono justo a sus personajes en todo momento.

La obra se concentra en un solo acto, y sucede en una casa donde un profesor da clases particulares a alumnos de todo tipo y condición, que acuden allí con diversas pretensiones. En el caso de nuestra Alumna, recién graduada de bachillerato, pretende obtener en el tiempo récord de tres semanas la preparación suficiente para alcanzar el grado de doctora total. En el primer encuentro entre profesor y alumna, el respeto y la buena educación del hombre contrastan con el candor, la alegría y las ganas de aprender de la chica, para pasar poco a poco a la irritación, el vociferio y los gestos de violencia del profesor y, después, a la sorpresa, la abulia, el miedo y la paralización de la alumna. Y, entre bambalinas, apareciendo ante la mirada del espectador apenas unos instantes, la figura de la Sirvienta, que es quien de verdad maneja al profesor como si de una marioneta se tratase.

El pesimismo y la falta de sentido en la condición humana, que Ionesco quiere subrayar en sus obras -incluida también ‘La lección’- no consigue, no obstante, eclipsar su gran sentido del humor que traslada a las múltiples situaciones cómicas que el autor incluye en la obra. Con todo, tampoco están aquí ausentes sus grandes temas: un ambiente sofocante, el nonsense y las situaciones ilógicas para enfatizar la extrañeza y la alienación humana en diversas circunstancias en donde los personajes forman un gran galimatías al hablar y mostrarse incapaces de llegar a una verdadera comunicación.

En conjunto, esta versión de ‘La lección’ contiene una deliciosa muestra del teatro de Ionesco, que Eduardo Recabarren ha sabido captar en toda su complejidad y sutileza, y que tres actores soberbios trasladan al espectador con la verdad necesaria de quien busca un retazo de vida para mirar y mirarse.

‘La lección’

Texto: Eugène Ionesco

Dirección: Eduardo Recabarren

Intérpretes: Luis Ortiz-Abreu, Angelika Taraszka y Yasmina Álvarez

Ayudante de dirección e iluminación y sonido: Aintzane Garreta

Escenografía y vestuario: Producciones Recabarren

Fotografía de escena y vídeo: Jesús Mayorga

Fotografía y diseño: María Lacartelera

Producción: Compañía Recabarren

Teatro Lara, Madrid

Hasta el 8 de noviembre de 2017

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