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Crítica del capítulo 'Juego de Tronos' 8x04
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'Juego de Tronos' 8x04: el último de los Stark

lunes 06 de mayo de 2019, 12:46h

((ATENCIÓN SPOILERS))

Tras el tremendo resbalón que supuso el anterior capítulo, básicamente la admisión de la serie de que era incapaz de encontrar un final adecuado para su parte fantástica, 'Juego de Tronos' volvía a los territorios de intriga política que tan bien se le habían dado en el pasado. Pero la cosa tampoco parece levantar el vuelo y la aceleración de esta temporada, a pesar de los capítulos largos, está haciendo que los arcos de algunos personajes se estén acelerando en demasía.

Básicamente desde el principio de la serie supimos que el personaje de Daenerys Targaryen era uno de los protagonistas. La serie (y los libros) han seguido sus andanzas en territorios totalmente ajenos al del resto de los protagonistas. Es ella la que ha traído de vuelta a la vida a los dragones, la que ha liberado a los esclavos y la que, hasta hace bien poco, contaba con un mejor reclamo para sentarse en el Trono de Hierro. Al principio de esta temporada nos comenzaban a dar ligeros indicios de que podría sufrir la misma enfermedad mental que su padre, el 'Rey Loco', pero en este capítulo han ido en picado hacia esa dirección, haciendo que parezca precipitado. Antes esta serie, estos libros, tardaban una temporada entera en contarte cosas como la toma de poder de Daenerys del mundo al otro lado del mar angosto y sus problemas para mantenerse en el mismo, ahora todo se acelera (como ha pasado en las últimas temporadas con los viajes). Vale que Daenerys ha perdido a sus principales amigos y consejeros, notándose su soledad en la fiesta de después de la batalla en Invernalia, pero parece tan precipitado como el odio de las hermanas Stark tras su reencuentro (que luego nos enteramos que no era tal).

El equipo Targaryen ha perdido un nuevo dragón de la forma más tonta posible. Y es que si los dragones (y con ellos Daenerys) viajan por el aire ¿cómo es posible que no distingan la armada de Euron Greyjoy desde lejos? Y ya puestos cuando Daenerys carga contra los barcos y sale ilesa, ¿no podría dar la vuelta y arrasar a toda la flota por detrás, ya que no pueden disparar contra sus propias velas? En fin, la estrategia sigue dejando mucho que desear, casi tanto como el personaje de Euron, uno de los más flojos de la serie. Solo está ahí para hacer de contrapeso en la balanza a favor de Cersei.

Hablando de soberanas "inteligentes", esta semana, por fin, vemos cómo se resuelve el "brillante" plan de Cersei para acabar con sus hermanos, mandar al mejor amigo de ambos. En un increíble giro, que nadie se esperaba, Bronn vuelve a cambiar de bando, pidiendo a punta de ballesta algo que jamás le podrán dar, y deja la misión sin cumplir. ¿Qué ha podido fallar se preguntará la pobre Cersei? Ahora tiene de camino a Desembarco del Rey a practicamente todos los protagonistas para matarla, Jaime incluido, a pesar de darle una noche amor muy mal construida con Brienne. Eso sí, la Lannister ha vuelto a demostrar su maldad haciendo decapitar a la pobre Missandei en frente de Daenerys. No sin antes haber perdonado la vida de la persona que más odia en el mundo, Tyrion, sin ninguna razón aparente. Sobre todo poniendo que su parlanchín hermano la ha dejado expuesta en cuanto a la paternidad de su nuevo hijo en frente de Euron...

Jon Snow y Ned Stark

Por el lado Stark la cosa tampoco mejora mucho, Sansa sigue poniendo las mismas caras de sospecha ante Daenerys que las que ponía cuando Meñique le decía que su hermana Arya la iba a traicionar. Debe ser por eso por lo que no tarda en traicionar el secreto que ha jurado guardar a Jon ni diez minutos. Hablando de semejante juramento, la revelación de su verdadera identidad, allá está una vez más la infinita sabiduría de Bran que cuando es requerido por la mirada lastimera (marca registrada) de Jon sobre si lo debe decir o no, sale con una frase tipo "lo que tú decidas". Toda la sabiduría de Poniente puesta en juego, una vez más.

Y luego está Jon, o Aegon, en su propio mundo. Tanto las Stark (normal), como los dos principales consejeros de Daenerys, parecen coincidir en que está mucho más capacitado que la Madre de los Dragones para gobernar. Su principal valor es que es el único personaje en toda la serie totalmente bùeno, sin una doblez. Puede que Rhaegar Targaryen fuera su padre pero parece claro que es el hijo de Ned Stark. Eso sí, ¿recuerda Varys cómo terminó este? Una de las mejores cosas que nos contó esta serie era lo poco que se cotizaba la bondad y la nobleza a la hora de sentarse en el Trono de Hierro. ¿Nos están diciendo que el mismo tipo que no hizo nada para que Joffrey Baratheon subiera al poder está dispuesto ahora a asesinar a Daenerys sin darla una oportunidad para que gobierne en su lugar Jon? El mismo Jon que de haber estado en la piel de su padrastro habría tardado diez segundos en contarle a su mujer Catelyn su verdadero origen (habiendo puesto en peligro su propia vida).

En fin, puede que el desánimo me haya vencido tras la decepción de la semana pasada pero esto no pinta bien. Vamos hacia una segunda batalla, esta vez en Desembarco del Rey, y a seguir dando al fan lo que quiere. Vamos a ver como Sandor acaba con Gregor, como Jaime se convierte en el 'Matarreinas' y vuelve a salvar a la ciudad de la destrucción una segunda vez, y demás, pero una serie que una vez tuvo el valor de contarnos una fantasía de la manera más realista posible está virando peligrosamente hacia un final 'hollywoodiense', algo con más en común con 'Vengadores' que con 'Yo, Claudio'.

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