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‘Hamlet’, frente al espejo
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‘Hamlet’, frente al espejo

“Ser o no ser. Existir o no existir. Siempre la misma cantinela” dice el ‘Hamlet’ de William Shakespeare, que ahora lleva a las tablas del Fernán Gómez de Madrid, un director excepcional, Alfonso Zurro, guía de la compañía Teatro Clásico de Sevilla. Y a Zurro, como a otros cuantos grandes directores de escena españoles, hay que seguirlo haga lo que haga porque siempre será bueno. ¡Qué distintos el ‘Hamlet’ de Miguel del Arco y el de Alfonso Zurro, pero que interesantes ambos! El primero pudimos verlo en el Teatro de La Comedia (http://www.diariocritico.com/teatro/hamlet-critica), y ahora anda de gira por toda España, y este de Zurro se estrenó el verano pasado en el Festival Internacional de Teatro de Almagro y llega a Madrid bien rodado, y eso se nota y mucho.

En ‘Hamlet’, de Shakespeare, como en ‘El Quijote’, de Miguel de Cervantes se pueden encontrar infinitas ópticas, caras, matices, aspectos o visiones, de modo que con las que seguramente son las dos obras cumbres de la literatura occidental, podría uno estar durante toda una vida y con la seguridad de que jamás lograría aburrirse. La visión de Alfonso Zurro pone el dedo en el poder como manipulador, como corruptor, vengativo y asesino que, ineludiblemente, lleva a los personajes a la confrontación y a la destrucción, la duda y al miedo a caer en el vacío.

Cuando se abre el telón sorprende al espectador una escenografía absolutamente rompedora, vanguardista, espectacular. La ha ideado Curt Allen Wilmer, el mismo artista que formó tándem con Alfonso Zurro en ‘La Estrella de Sevilla’, que también pudimos ver en las mismas tablas de Madrid hace solo unos meses (http://www.diariocritico.com/noticia/487450/el-abuso-del-poder-real-en-la-estrella-de-sevilla-de-lope-de-vega-con-direccion-y-dramaturgia-de-alfonso-zurro.html). Presenta ocho altos espejos verticales que, como el ojo que todo lo ve del Gran Hermano, recoge la realidad desde todas las perspectivas con la misma precisión que la deforma, al tiempo que la pone frente al espectador y lo enfrenta a su propia conciencia. Y en el suelo, grandes lienzos de tela blanca, marrón oscuro, roja, negra, césped y tierra, van marcando el ritmo de las pasiones que se viven en escena y su retirada va dejando paso a las sucesivas, al compás de los actos que marcan una nueva vuelta de tuerca en esa historia de poder, violencia y locura real o fingida. Y con la escenografía, Curt Allen Wilmer ha diseñado también el vestuario, de época para todos los personajes, salvo Hamlet, con una estética más próxima a nuestros días. El espacio sonoro de Jasio Velasco es tambiénde una gran fuerza dramática, con sonidos electrónicos del siglo XXI, y un preciso diseño de luces de Florencio Ortiz, que juega a pronunciar los sentimientos que se viven sobre las tablas.

A Hamlet lo encarna el joven Pablo Gómez-Pando que transita brillante por todo el circuito emocional del personaje shakespeariano, quecambia de registro -de la farsa a la tragedia y viceversa- con la facilidad del actor experimentado que ya es. Ofelia es una espléndida Rebeca Torres, quelleva a su personaje de la inocencia a la locura con la verdad de quien ha sabido meterse de lleno en su piel. Juan Motilla, también productor de la obra junto a Noelia Díez, interpreta al rey Claudio, ambicioso, cruel ymajestuoso. Amparo Marín hace la reina Gertrudis, madre de Hamlet, equidistante entre su nuevo marido (Claudio era hermano del padre de Hamlet, y se convierte en rey después del asesinato de éste), y su propio hijo, Hamlet.

El resto de los actores componen también con acierto sus personajes respectivos y, al final, es el homogéneo grupo de los nueve actores en escena quienes hacen más que creíble una función que Alfonso Zurro ha reducido a dos horas y cuarenta minutos, que serían muy difíciles de disfrutar sin esa conjunción perfecta de toda la compañía y en una obra con tantos vaivenes emocionales. Ellos son Manuel Monteagudo (Polonio/Sepulturero), Antonio Campos (Horacio), Manuel Rodríguez (Osric/Cómico), José Luis Bustillo (Rosencrantz/Marcelo/Cómico) y José Luis Verguizas (Laertes/Guildenstern/Cómico).

En resumen, un apasionante ‘Hamlet’, el que ha sabido construir Alfonso Zurro, con su Compañía de Teatro Clásico de Sevilla, dibujando un Príncipe de Dinamarca lleno de dudas, y en un marco dramático verdaderamente original y atrevido (escenografía, vestuario, música y sonido, e iluminación), que potencia el resultado final de un montaje interpretado a la altura que se espera de una compañía tan notable y experimentada como la sevillana.

‘Hamlet’

Autor: William Shakespeare

Dirección y dramaturgia: Alfonso Zurro

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