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Los 20 mejores discos de 2017

Los 20 mejores discos de 2017

jueves 28 de diciembre de 2017, 10:54h
Termino nuestro repaso a lo mejor del año, tras canciones, películas y series, con un vistazo a los discos más interesantes del mismo. No ha sido un año que haya dejado una clara obra maestra, tipo To Pimp A Butterfly, pero ha vuelto a demostrar una enorme variedad y un reflejo de muchas de las cosas que están pasando en el mundo. (Vea aquí los mejores discos de 2016 / 2015 / 2014 / 2013 / 2012 / 2011 / 2010)

20. Richard Dawson - Peasant

'Peasant suena a la escena de Canterbury de finales de los 60 mezclada con toques folk, una especie de Incredible String Band con Robert Wyatt al frente. Con una producción llena de detalles, Dawson entrega su trabajo más accesible, y disfrutable hasta la fecha.

19. Laura Marling – Semper femina

El fantasma de Joni Mitchell siempre se pasea por la obra de Marling y 'Semper femina' no es una excepción. Pero en este caso podríamos decir que se trata de su 'Court & Spark', su disco más amplio musicalmente, el que la ve dejar atrás la etapa de cantautora con guitarra acústica, con cosas tan sugerentes y sensuales como 'Soothing' o ese ‘Nothing not nearly’ con el que se cierra el disco, una especie de blues puntuado por una de las pocas guitarras eléctricas del mismo, con mucho de Neil Young.

18. Algiers – The Underside of power

Algiers han puesto la banda sonora perfecta para estos tiempos convulsos en los que vivimos, los del Brexit y Donald J. Trump, tiempos oscuros de demagogia y realidades alternativas. ‘The Underside of power’ es un grito de alarma que, musicalmente, suena nuevo, con guiños góspel cruzándose con agresividad industrial, una especie de Nine Inch Nails con un predicador góspel al frente.

17. Ty Segall

Ty Segall se ha sacado de la manga otro gran disco de rock. 'Ty Segall' es su décimo disco en menos de 10 años de carrera, y eso sin contar los discos que ha realizado con otros como 'Reverse Shark Attack' junto a Mikal Cronin o 'Hair' con White Fence. El disco, producido por el gran Steve Albini, le vuelve a ver ejerciendo de mago del garaje rock más sucio y visceral pero tiene su mejor momento en 'Orange color lady', que suena como una joya perdida del repertorio del gran Marc Bolan cuando era un cantautor hippie.

16. Mount Eerie – A crow look at me

'A crow look at me' es un disco que duele, es casi dolor hecho música, y puede ser un poco agobiante, pero es que su creador se desnuda totalmente con su dolor, habrá quién le acuse de estar vendiendo eso, dolor, de regodearse en su desgracia, pero no creo que le importe lo más mínimo, esto es lo que tenía que hacer, lo que tenía que sacarse de encima, dándole un poco igual lo que le parezca a cualquier otra persona ajena a su dolor. Y eso al final ayuda a su valor terapéutico, además de la espartana belleza de sus canciones, que también ayuda.

15. Run The Jewels – Run The Jewels 3

El grupo de rap más combativo de nuestro tiempo sigue en racha. Su tercer disco es un nuevo acto de rebeldía ante Trump y la clase dirigente. El-P sigue siendo uno de los mejores productores del juego y Killer Mike uno de los MC's más importantes del siglo XXI. Cuando los disturbios comiencen, Run The Jewels será su banda sonora.

14. Sampha – Process

El nuevo chico prodigio del r&b británico confirma con su disco de debut que el hecho de que Drake, Kanye West o Solange se lo rifaran no era casualidad. El disco se mueve cerca de las fronteras del neo-soul y contiene una de las mejores canciones del año, '(No One Knows Me) Like the Piano'.

13. The xx – I See You

'I see you' ve al trío británico abrazar nuevos sonidos y dar un giro a su minimalista paleta para abrazar la electrónica qe Jamie XX bordó con su primer trabajo en solitario, 'In colour', dando mucho más (ejem, ejem) color a las composiciones en blanco y negro de Romy Madley Croft y Oliver Sim. Pero que nadie se lleve las manos a la cabeza, el cambio les ha sentado muy bien, y no solo porque su música, y sus letras, hayan madurado con ellos, sino porque el nivel de estas diez canciones rivaliza con su primer disco por ser su mejor colección de canciones.

12. Fleet Foxes – Crack-Up

Tras un paréntesis de 6 años, Robin Pecknold decidió volver a reunir a la banda y sacar su tercer trabajo, 'Crack-Up'. Posiblemente sea su obra más compleja en la estructura de las canciones y en los arreglos musicales, pero las marcas de la casa siguen estando presentes, esas armonías vocales arrebatadoras o los intrincados arreglos, principalmente, acústicos. Es un disco que desafía al oyente pero, con cada escucha, va recibiendo nuevas recompensas.

11. SZA - Ctrl

Como ya demostraron el año pasado las hermanas Knowles, Beyoncé y Solange, el r&b y el neo soul están pasando por un gran momento y el debut de SZA es una buena prueba de ello. Detrás del ‘hype’ montado en EEUU había un buen montón de buenas canciones como 'Drew Barrymore', 'Supermodel' o 'Doves in the wind', a la altura de la lista de invitados con el mismísimo Kendrick Lamar a la cabeza.

10. The National – Sleep Well Beats

The National han vuelto con 'Sleep Well Beast', un disco en el que siguen fieles a su sonido pero al que han añadido nuevos toques. Aun así la antigua fórmula se sigue mostrando totalmente válida en canciones tan intensas como 'The day I die', 'Guilty party' o 'Dark side of the gym', en la que hay un cambio instrumental muy años 50 que es una preciosidad. Aunque también hay tiempo para probar otras cosas como en Turtleneck, la canción más rock, con los Dessner desatados, de su trayectoria, o esos toques electrónicos que hay en 'Walk it back' o 'Sleep well beast', la canción que cierra el disco. Por no hablar de esos solos de guitarra, en los que se nota el homenaje que hicieron a Grateful Dead, que aparecen en 'The System Only Dreams In Total Darkness' o la emocionante 'Carin At The Liquor Store'. En definitiva, un disco en el que se nota el tiempo invertido, cuatro años desde 'Trouble will find me', y la búsqueda de nuevos toques para no anquilosarse y seguir sacando partido a una fórmula ganadora a la que han demostrado absolutamente duradera.

9. Sheer Mag – Need To Feel Your Love

'Need To Feel Your Love' es el disco de debut de Sheer Mag, una banda de Philadelphia a la que podría definirse como una de las grandes esperanzas del rock americano. Su explosiva mezcla de ‘riffs’ tipo Thin Lizzy, voz potente y letras comprometidas hacen que en estos tiempos de Trump el rock vuelva a ser abrasivo y subversivo. En unos momentos en los que la prensa musical se pregunta por la fecha de caducidad del rock o sobre su posible muerte, bandas y discos como este son necesarios para responder con un rotundo no. Puede que no haya aquí un himno que vaya a pasar a la historia pero tampoco hay una sola canción que baje del notable y eso es un logro en sí mismo. En estos convulsos tiempos que vivimos está bien que una banda joven vuelva a alzar la antorcha del rock clásico, sustituyendo viejos clichés sobre chicas y alcohol por rabia y denuncia social. No es que a los chicos de Sheer Mag no les guste la botella, es que la suya está cargada de gasolina, en vez de whisky, y dispuesta a prender en cualquier momento.


8. Hurray For The Riff Raff – The Navigator

Alynda Lee Segarra se ha sacado de la manga el 'A seat at the table' de los estadounidenses de origen latino, en concreto de los puertorriqueños. Su disco es una maravilla conceptual que tira de orgullo hacia sus raíces y mezcla elementos musicales propios de sus anteriores trabajos, más cercanos a la 'americana', con otros tan americanos como el anterior, como pueden ser el son o la bomba. 'Living in the City' la ve llevar a la dulce Juana de paseo por el Spanish Harlem, 'Hungry ghost' parece sacada de un grupo 'underground' de comienzos de los 80, 'Rican beach' está llena de maravillosas percusiones latinas y 'Pa´lante' es la mejor canción del disco, mezcla una balada de piano al mejor estilo 'A day in the life' de los Beatles con la grabación el poema de Pedro Pietri 'Puerto Rican Obituary', para terminar con ese grito de autoafirmación que es el título de la canción: "Para todos los que se tienen que esconder, les digo pa'lante, para todos los que han perdido su orgullo, les digo pa'lante, para todos los que tienen que sobrevivir, les digo pa'lante".



7. Queens of the Stone Age - Villains

Lo que más ha llamado la atención de este 'Villains', el séptimo disco de estudio de la carrera de Queens Of The Stone Age, ha sido que Josh Homme haya decidido contar con los servicios del afamado productor Mark Ronson (responsable de éxitos como el 'Rehab' de Amy Winehouse o 'Uptown Funk' junto a Bruno Mars). Después de escuchar el primer single, 'The Way You Used to Do', hubo una pequeña controversia, las guitarras sonaban menos duras de lo habitual, esas palmas de fondo eran puro Ronson, y muchos pensaron que la banda se había acomodado. No es el caso, 'Villains' sigue sonando peligroso por los cuatro costados y Homme sigue fiel a sí mismo. Si acaso, esta vez además de buscar pelea también quiere salir a la pista de baile, algo que busca reencontrarse con las raíces del rock and roll, de Elvis a Little Richard, de Jerry Lee Lewis a Chuck Berry. Pero, más allá, del nuevo sonido, 'Villains' es la invitación de Homme a poder bailar con el rock, a esa actitud de “me importa una mierda lo que pienses”. Puede que no está a la altura de 'Songs for the deaf' o 'Like Clockwork' pero es una notable adquisición al catálogo de esta gran banda.


6. Father John Misty – Pure Comedy

'Pure Comedy' es el tercer paso en la carrera de Josh Tillman bajo el sobrenombre de Father John Misty, tras una larga trayectoria en la que ha publicado un buen puñado de álbumes en solitario o en bandas como Fleet Foxes, Saxon Shore o Poor Moon. Canciones como 'Ballad of the dying man', en la que Tillman ejerce de lo que es, el 'hipster' definitivo, uno que reniega de los propios 'hipsters' y del que cada frase debe ser dicha con una ceja arqueada y que musicalmente vuelve a recurrir al pop barroco, 'Total entertainment forever', otra gema en la que a sus maravillosas melodías, y su gusto por la ornamentación barroca, se une una letra en la que avisa sobre la terrible realidad a la que nos dirigimos, una en la que la tecnología sustituye a la realidad y podemos irnos virtualmente a la cama todos los días con Taylor Swift mientras no vivimos nada real de verdad, 'Pure comedy', la canción que le da título, los 13 minutos de 'Leaving LA' o la intensa 'So I'm growing old on magic mountain' hacen de este disco un claro candidato a disco del año.



5. St. Vincent – Masseduction

Annie Clark vuelve a reinventarse, esta vez como diva pop y un personaje al que ha calificado como una “dominatrix en una institución mental”. Pero debajo del personaje también ha metido varias de las letras más personales de su carrera, algo que ha hecho que muchos hayan visto a este disco como una crónica de su separación de la modelo Cara Delevingne. Aun así la música ha sido recubierta de cientos de capas pop cortesía del productor estrella Jack Antonoff (también detrás de nuestro siguiente disco en la lista), con las guitarras perdiendo peso frente a los sintetizadores. Pero si escarbamos hasta el esqueleto de las mismas encontramos algunas de las mejores canciones de su carrera como la bella 'New York', el homenaje al 'Brasil' de Terry Gilliam en 'Los Ageless', la emocionante 'Happy Birthday, Johnny', el pop barroco de 'Slow Disco' o el escalofriante final con 'Smoking Section', algo que demuestra que el corazón del disco está en sus medios tiempo. Lo que parece claro es que Clark se confirma como la discípula aventajada de dos de los gigantes que nos dejaron el año pasado, Prince y Bowie.


4. Lorde - Melodrama

La neozelandesa ha demostrado que es una de las mejores compositoras de canciones pop del momento. Su proceso de maduración está siendo prodigioso y 'Melodrama' es una prueba perfecta de ello. El disco sigue una dispersa narrativa en la que una noche de fiesta y sus consecuencias es utilizada por la compositora para expresar todos los sentimientos posibles sobre la entrada en la vida adulta y como todos esos sentimientos se agrandan. Es un disco lleno de grandes momentos como ‘Green light’, 'Homemade Dynamite', 'The Louvre', 'Liability', 'Sober II (Melodrama)', 'Writer in the dark', 'Perfect Places'… Básicamente no hay una sola canción floja en todo el disco.


3. War On Drugs - A Deeper Understanding

Puede que haya gente que vea en estas diez canciones el colmo de la monotonía y el aburrimiento pero, desde luego, será gente que no esté prestando atención a lo mucho que está pasando en cada una de ellas. Construidas sobre una batería monolítica, que marca el ritmo fuera de cualquier floritura con un poso cercano al famoso 'motorik' del Krautrock, cada una de estas canciones es un lienzo sobre el que Granduciel ejerce de pintor añadiendo capa tras capa de profundidad. Quizás no ha conseguido superar al enorme Lost in the dream pero, al menos, lo ha igualado (o se ha quedado muy cerca). 'A deeper understanding', como otros discos antes que él, no es un paso hacia adelante en una nueva dirección, es el afianzamiento de una manera de hacer y de sonar. Es, en definitiva, la consolidación de War On Drugs como una de las grandes bandas de nuestro tiempo.


2. Kendrick Lamar - DAMN

'Damn' es, sin duda, el disco más rap de la carrera de Kendrick Lamar, es el más centrado en las rimas y en las canciones una a una, en el que el concepto (digámoslo así) es menos claro y el más directo y más fácil de escuchar en la pista de baile. Su posicionamiento como el mejor MC del momento, sin ningún tipo de duda, es también el movimiento más inteligente a la hora de seguir a un disco tan grande como 'To pimp a butterfly' y su increíble paleta sonora. Ahora queda la impresión de que Kendrick vuelve a tener abiertas todas las puertas para su posible continuación. Y es que tras 4 discos seguidos que se mueven entre el notable alto y la matrícula de honor, lo único que podemos haces es preguntarnos ¿qué será lo siguiente?


1. LCD Soundsystem - American Dream

'American Dream' va mucho más allá de la suma de sus partes, sonando mucho mejor como un todo que confirma a James Murphy en su papel como mejor cronista del siglo XXI. Si en 'Losing My Edge' Murphy ya veía como unos jovenzuelos le arrebataban la corona ‘cool’ en 'American Dream', con unas cuantas canas y kilos de más, es el espejo el que se empeña en devolverle a la realidad. Después de su inesperado adiós, con concierto de despedida en el Madison Square Garde incluido, pocos apostaban porque volvería con el mejor disco de su carrera bajo el brazo. Uno en el que queda claro el miedo que le produce envejecer y que está fuertemente influido por el hombre al que está dedicado, David Bowie. Fue este el que le animó a volver con su banda después de que Murphy colaborara en su último disco, ‘Blackstar’. Como no podía ser de otra forma el disco se cierra con un sentido homenaje al autor de 'Life on Mars?' en 'Black Screen', otro signo de que el tiempo no puede detenerse, el adiós a los héroes personales.


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