www.diariocritico.com
Los 30 mejores discos de 2016 (del 10 al 1)

Los 30 mejores discos de 2016 (del 10 al 1)

Como cada año con el fin del año llega el tiempo de las listas y los repasos. Desde Diariocrítico volvemos a apuntar a una afición en la que nunca están todos los que son pero en la que sí son todos los que están, o al menos se intenta. Tras repasar las 40 mejores canciones del año (Del 10 al 1 / del 20 al 11 / del 30 al 21 / del 40 al 31) llega el tiempo de echar un vistazo a los 30 mejores discos de un 2016 que ha venido marcado por la desaparición de leyendas como Bowie, Prince o Cohen. Tras un primer repaso a los puestos entre el 30 y el 21 y el 20 al 11, terminamos con los 10 mejores discos del año. (Vea aquí los mejores discos de 2015 / 2014 / 2013 / 2012 / 2011 / 2010)

- Del 30 al 21 / del 20 al 11

10. Bon Iver – 22, a million

'22, a million', su tercera obra, es un disco que redefine por completo la carrera de Bon Iver, o lo que es lo mismo Justin Vernon. Desde el principio con un 'loop' vocal y una voz totalmente tratada, hasta que sobre ese 'loop' comienza a cantar, luego entran 'samples' y guitarras acústicas y algo que parecería imposible que funcione, por momentos parece que se va a romper la grabacióno, se convierte en uno de los momentos más bellos del año, terminando con un solo de saxofón. Es un disco rompedor llamado a encender las alarmas entre su propio público, como la conversión eléctrica de Dylan o el 'Kid A' de Radiohead. El eremita y asceta del indie folk ha abrazado las herramientas electrónicas y muchos han puesto el grito en el cielo, aunque canciones como ese inicio con '22 (OVER S∞∞N)', '33 "God', '8 (circle)', '00000 Million' y '29 #Strattford APTS' le dan completamente la razón.



9. A Tribe Called Quest – We Got It from Here... Thank You 4 Your Service

Hay discos que, como por arte de magia, aparecen justo en el momento en el que más se les necesita. El sexto disco de los míticos A Tribe Called Quest, el primero tras su separación hace 18 años, es uno de ellos. Publicado tres días después de la victoria de Trump, con su país todavía en estado de shock y preguntándose cómo podía haber pasado, Q Tip y Phife Dawg comienzan el disco diciendo "es el momento de moverse a la izquierda y no a la derecha, es el momento de permanecer juntos para siempre, vamos a permanecer juntos por nuestro hermanos y hermanas, por los padres y las madres y los negros muertos... para conseguir que suceda algo". Cuando a la segunda canción, la irresistible 'We the people' se lanzan con el estribillo: "Todos los negros os tenéis que ir, todos los mexicanos os tenéis que ir, todos los pobres os tenéis que ir, musulmanes y gays cómo odiamos vuestro modo de vida, así que todos los malos, ya lo sabéis, os tenéis que ir", ya parece claro que su vuelta no podría haber sido más apropiada. En momentos como estos, con Trump al frente de EEUU y el país viviendo en un clima de increíble tensión racial, ha sido como maná caído del cielo que uno de los grupos más comprometidos y activos socialmente reaparezca en este preciso momento. Y es que si líricamente no puede ser más apropiado al signo de los tiempos, musicalmente es una maravilla en la que los de Q-Tip pueden presumir de haber sacado el mejor disco de rap en un año excelente para el género. Lo único malo es que es difícil que pueda tener una continuación debido a que 2016 también se ha cobrado la vida de Phife Dawg...



8. Leonard Cohen – You want it darker

(La crítica de este disco se hizo tres semanas antes de su muerte) Hace menos de una semana Leonard Cohen declaraba en una entrevista con el 'New Yorker', "estoy preparado para morir", para, tras comprobar el 'shock' que había creado retractarse poco después y decir "planeo quedarme por aquí hasta los 120". Tras escuchar 'You want it darker', el decimocuarto disco de su carrera, parece que Cohen tenía más en mente la primera frase. El disco suena a despedida y a testamento de una de las voces más poéticas que ha dado la música popular (...) No sé si será el último disco de Leonard Cohen, espero que no y haya otros 14 más, pero si lo es, es un testamento a la altura de su gigantesca obra y figura. Con 82 años de edad ha demostrado que la creatividad no se pierde con los años y ha creado una trilogía final de discos, con 'Old ideas', 'Popular problems' y este que convierten a este octogenario en uno de los grandes nombres de la segunda década del siglo XXI. >>Leer la crítica completa



7. Nick Cave & The Bad Seeds – Skeleton Tree

La música de Nick Cave siempre ha sido oscura y tenebrosa, con numerosas referencias a la muerte, pero en su decimosexto disco en solitario, bueno con los Bad Seeds, se adentra en el dolor más temido, la muerte de un hijo. La pérdida de su hijo de 15 años Arthur (que cayó accidentalmente desde un acantilado cercano a su casa) acecha como un fantasma durante todo el disco que suena como la manera de Cave de sobreponerse a lo que no se puede superar. 'Skeleton Tree' es uno de los discos más tristes y, al mismo tiempo, hermosos que se han hecho en mucho tiempo. Algunos han querido ver en él, y la película documental que lo acompaña, un exhibicionismo emocional por parte del australiano. No conozco a Cave y no se si estarán en lo cierto, pero lo que es evidente es que el arte siempre ha servido para expresar todo tipo de sentimientos y ha servido como válvula de escape para el artista. Y así es como hay que interpretar 'Skeleton Tree' como un disco en el que un artista intenta encontrar una respuesta a lo que no la tiene, "Te llamo a través del mar, pero el eco vuelve vacío". >> Leer la crítica completa



6. Angel Olsen – Woman

A pesar de lo que pudiera parecer con el inicio, y primer adelanto del disco, que es 'Intern', Angel Olsen no se ha convertido de repente en una diva pop (aunque por los resultados, si lo hiciera podría ser espectacular), lo suyo sigue siendo rock que en momentos deriva al folk y en otros al garaje. En concreto, 'My woman' está dividido en dos partes, la primera se inclina hacia las canciones más movidas, con un toque de country pop de principios de los 60, por momentos suena como la gran Patsy Cline al frente de una banda de rock como en la increíble 'Shut up kiss me', por otros como una versión actualizada de Liz Phair 'Give it up'. En la segunda parte se pasa a las baladas y los medios tiempos y vuelve a descubrir que es una de las mejores cantantes de la actualidad. 'Heart shaped face' es la que la abre, sin perder la conexión con la primera parte, una perturbadora canción, en la que canta: "¿Era en mí en quien pensabas todo este tiempo? ¿O era tu madre, o era tu refugio... o era otra?". Luego llega 'Sister' que es el corazón del disco, una canción de ocho minutos que puede hacerse sentir orgullosa a Stevie Nicks de Fleetwood Mac. 'Those were the days' no está cantada sino susurrada como un secreto, mientras que 'Woman' la encuentra jugando con el sentido de todo el disco, "te desafío a que entiendas lo que me hace ser una mujer", para finalizar con 'Pops', una balada al piano en la que su voz parece que se va a romper en cualquier momento. Si 'Burn Your Fire for No Witness' era un triunfo, entonces 'My woman' es la absoluta confirmación de ese triunfo.



5. Radiohead - A moon shaped pool

El noveno disco de Radiohead, 'A moon shaped moon', ve a una banda que, por primera vez, no ha intentado inventar la rueda con su nuevo lanzamiento. Ésta es una obra en la que los de Thom Yorke abrazan su esplendoroso pasado, en vez de tratar de romper con él, y puede que, por ello, vuelva a ser único. Desde luego 'A moon shaped pool' está mucho más lejos de 'The king of limbs' que de 'In Rainbows'. Ya no están abriendo caminos sino construyendo alrededor de los que ya abrieron. Puede que estemos ante su disco más accesible, lleno de baladas marca de la casa, en el que las orquestaciones cinematográficas de Johnny Greenwood son las principales protagonistas. Está claro que la vida paralela de Greenwood como compositor de bandas sonoras, principalmente para Paul Thomas Anderson, ha tenido mucho peso en el disco. El tremendo peso que tenía la fijación con la electrónica de Thom Yorke en 'The king of limbs' es sustituido por los grandiosos ambientes orquestales de Greenwood, con ejemplos soberbios como en 'Burn the witch', 'The numbers' o 'Tinkler Tailor Soldier Sailor Rich Man Poor Man Beggar Man Thief'. >> Leer la crítica completa



4. Beyoncé – Lemonade

La actual Reina del Pop lleva unos cuantos años despertando la aclamación de la crítica de su país. Sin ir más lejos su anterior disco, 'Beyoncé' tiene un 85 sobre 100 en la página que recoge las más diversas críticas, Metacritic, pero he de decir que a mí no me terminó de encandilar. Este año ha aparecido 'Lemonade' y las críticas han vuelto a ser excelentes, así que decidí darle una nueva oportunidad. El primer adelanto, 'Formation', me hacía ver que era imposible que me fuera a gustar. Pero luego comencé a escuchar el disco y me tuve que rendir ante su talento. 'Hold up', con participación en la composición de Father John Misty y Ezra Koenig de Vampire Weekend, es una de las mejores canciones del año, 'Don't Hurt Yourself' podría aparecer entre las mejores canciones de la discografía en solitario de su compositor y colaborador Jack White, '6 Inch' se beneficia de un magnífico 'sample' de Isaac Hayes y de la gran voz de The Weeknd, 'Daddy lessons' es country pasado por Nueva Orleans, 'Forward' una nueva demostración de la clase de James Blake y 'Freedom' la confirma como la mejor heredera de Tina Turner y se beneficia de la presencia del mejor rapero de la actualidad, Kendrick Lamar. El hecho de que una artista como Beyoncé, con decenas de singles de éxito, se haya decantado por presentar sus canciones como parte de algo más, ya demuestra la importancia de este disco, uno que se siente orgulloso de serlo, en el que se nota una unidad, no solo temática (en la que aparece la infidelidad de su marido, Jay Z, pero también la lucha de las mujeres negras americanas, "las personas menos respetadas en América", en palabras de Malcolm X), sino musical y, lo que es más importante, una ambición de hacer algo más que singles pegadizos.



3. David Bowie - Blackstar

Tres días antes de su muerte publiqué en este periódico la crítica del que, a la postre, resultó ser el testamento discográfico de David Bowie, 'Blackstar', un disco que vuelto a escuchar infinitas veces desde aquella vez no ha hecho sino crecer en una valoración que ya era muy buena: "En 2013 David Bowie reaparecía de improviso con su primer disco en diez años, 'The next day', una obra en la que el mayor camaleón musical de la historia miraba sin rubor a su pasado, desde el 'glam' de Ziggy Styardust a las angularidades de su etapa berlinesa, ahora con 'Blackstar' vuelve a mirar al futuro con una obra arriesgada en la que el autor de 'Hunky dory' busca nuevos ropajes para sus canciones. Una nueva reinvención que vuelve a demostrar su condición de constante experimentador... >>Leer la crítica completa



2. Solange – A seat in the table

A pesar de que 'Lemonade' me parece una maravilla y uno de los mejores discos del año, no es el mejor que ha sacado la familia Knowles en 2016. Y es que Solange, la hermana pequeña de Beyoncé, se ha sacado de la manga una maravilla musical con la que ha querido contestar a una serie de incidentes, el primero cuando un grupo de mujeres blancas le arrojó una lima mientras disfrutaba bailando, junto a su marido y su hijo, de un concierto de Kraftwerk, otro cuando un par de críticos blancos del New York Times la animaron a "no morder la mano que la alimenta", haciendo referencia a que la mayoría de su público es blanco. Con 'A seat at the table' ha entregado una obra maestra en la que música y letra van de la mano para reflejar lo que es ser una mujer negra en un país predominantemente blanco, así en 'Don’t Touch My Hair' se rebela ante eso tan blanco de no poder resistirse a tocar el pelo afro, como si fuera lo más normal del mundo y en 'F. U. B. U.' (For us, by us; 'Para nosotros, de nosotros') deja un mensaje muy claro: "No os sintáis mal si no podéis cantar esto con nosotros, sed felices con que tenéis el mundo entero, esto es para nosotros, este rollo es para nosotros, algo que no podéis tocar". Pero más allá de ser el disco que necesitaba un movimiento como 'Black Lives Matters', 'A seat at the table' trasciende su motivo general convirtiéndose también en un viaje personal en el que hay rabia, 'Mad', y depresión, la increíble 'Cranes in the Sky', pero en el que caben los matices, la compasión y el respeto.



1. Frank Ocean - Blonde

'Blond(e)' era el disco más esperado de los últimos años. Su creador, Frank Ocean había revolucionado la escena r'n'b con su 'Channel orange' de 2012 y todo el mundo se estaba volviendo loco por los continuos retrasos de la que debía ser su continuación. Cuando el disco apareció el 20 de agosto, un día después del disco visual 'Endless', pudimos comprobar que la (infinita) espera había merecido la pena. 'Blond(e)' es uno de esos discos en los que te puedes perder durante días, descubriendo cosas nuevas con cada escucha, un disco que va creciendo y que cuando crees que ya lo has exprimido completamente te vuelve a sorprender con un cambio fuera de lo normal, una interpolación de los Beatles, unos coros angelicales a cargo de Beyoncé o unas figuras de guitarra en las que no habías caído, todo ello con la personal voz de Ocean y su interesante manera de construir canciones, olvidándose del tradicional estrofa/estribillo/puente para desafiarte con nuevas partes. Ocean ha entrgado una obra que desafía las etiquetas, ¿es r'n'b? ¿indie rock? ¿rap? (por cierto, increíble el momento Andre 3000 de Outkast) No, como con todos los grandes artistas solo se puede calificar como algo propio, es Frank Ocean. Destacar canciones en un disco tan compacto y hecho para escucharse como un todo es muy difícil, y es que 'Blond(e)' está llena de ellas, desde el inicio con las múltiples voces de 'Nikes', a la mágica guitarra sobre la que se construye 'Ivy', la clase de 'Pink + White', el blues Siglo XXI de 'Self control', la cambiante 'Nights', los efluvios gospel de 'Godspeed' o los guiños a los Beatles y Elliott Smith en 'White Ferrari' y 'Seigfried', 'Blond(e)' es una caja de sorpresas en la que siempre se encuentra algo nuevo con lo que emocionarse.


Self Control — Frank Ocean from Joshua Tetreault on Vimeo.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Desarrollo Editmaker

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.