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Los 100 mejores discos de los años 60 (del 70 al 61)
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Los 100 mejores discos de los años 60 (del 70 al 61)

martes 19 de enero de 2016, 12:53h

Después de repasar las 100 mejores canciones del pop español, los 50 mejores discos de lo que llevamos de década (2010-2014), y los 100 mejores discos de los años 80 ahora llega el momento de repasar los mejores discos de la conocida como década prodigiosa. Los 60 abrieron la Caja de Pandora de los sonidos, de aquí salieron los más importantes músicos de rock de la historia, en sólo 5 años, los que van de 1964 a 1969, surgieron más modas, estilos y figuras que en ninguna otra época, si el rock ya forma parte de la historia es porque también tiene parte de leyenda, como el Oeste de John Ford, y las mayores leyendas provienen de aquí, ¿conocen al Rey Lagarto? ¿Han paseado alguna vez por la Autopista 61? ¿Escucharon tocar la guitarra al Salvaje Ángel Azul? ¿Saben cuál es el reino de Sus Satánicas Majestades?... Los años 60 son territorio de leyenda.

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70. Serge Gainsbourg – Jane Birkin / Serge Gainsbourg (1969)

A Serge Gainsbourg le acababa de abandonar Brigitte Bardot, la musa para la que compuso varias de sus mejores canciones como 'Bonnie & Clyde' o 'Initials B.B.', algo a lo que el decrépito Casanova francés no estaba muy acostumbrado. Su apartamento era una mausoléo a mayor gloria del 'sex symbol'. Lo último que habían hecho juntos era grabar la canción definitiva sobre el orgasmo, 'Je t'aime... moi non plus', los cuatro minutos más tórridos de la historia del pop. Pero Bardot le había pedido que no saliera a la luz y Gainsbourg cumplió con su ex amante. Fue en ese momento cuando el caurentón conoció a Jane Birkin en el rodaje de 'Slogan'. Juntos comenzaron una relación que duraría más de diez años (todo un récord para Serge) y grabaron uno de los discos más importantes de su carrera. Gainsbourg rescató el 'Je t'aime... moi non plus' y los gemidos virginales de Birkin la hicieron todavía más escandalosa. Pero más allá de su canción más recordada el disco también cuenta con la espléndida '1969, año erótico' (el típico chiste fácil del gusto de Gainsbourg) o las versiones en la voz del autor de 'Melody Nelson' de dos de las canciones más representativas de su carrera, el 'Sous le soleil exactement' que escribió para Anna Karina y 'Les sucettes', la canción que comparaba el gusto por las piruletas de la cándida France Gall con el sexo oral. Musicalmente, junto a Gainsbourg, el gran héroe del disco es Arthur Greenslade y sus maravillosos arreglos.



69. Moby Grape (1967)

El debut de Moby Grape es una de las grandes obras maestras de la psicodelia de San Francisco. Pero, además, es uno de los pocos ejemplos de aquella época que no suena anclado en los 60, sirviendo de puente entre la psicodelia y la vuelta a las raíces que propondrían grupos como The Band o la Creedence. Los cinco miembros del grupo aportan canciones al disco, siendo los más habituales la dupla compuesta por el guitarrista Jerry Miller y el batería Don Stevenson. La pareja deja varias de las mejores canciones del disco como la que lo abre 'Hey grandma' o la bucólica '8:05' pero el mejor momento lleva la firma del inestable Skip Spence. Se trata de 'Omaha', una maravilla en el que los tres guitarristas de la banda se enzarzan en una alocada batalla de escasos dos munutos y medio de duración. La banda no volvería a alcanzar semejante nivel, sobre todo debido al descenso a la locura de Spence, al que, en cambio, sí que le daría tiempo de dejar huella con el folk psicodélico de 'Oar', su único disco en solitario.



68. Bobby 'Blue' Bland – Two steps from the blues (1961)

El disco y el artista que perfeccionaron la mezcla entre blues y soul. Bobby 'Blue' Bland era el bluesman con más soul, en una música que mezclaba las raíces blues con el gospel y el soul, en el que los vientos tomaban una importancia todavía no vista en el género a la hora de acompañar la increíble voz de Bland. La mayor parte de las canciones del disco se grabaron para figurara aquí, como la canción titular, 'Cry, cry, cry', 'St. James Infirmary' o 'I pity the fool' pero, como era habitual en la época, también se incluyeron éxitos anteriores del artista como la increíble 'Little boy blue'.



67. Miles Davis - Sketches of Spain (1960)

El disco que siguió a su obra cumbre, 'Kind of blue'. Una vez más junto a Gil Evans, Miles buceó en la música española. Su 'Sketches of Spain' es un disco que escandalizó a los más puristas dentro del jazz. Su mezcla de música clásica contemporánea, de Rodrigo y Falla, con la música popular de los gitanos, con los que Miles se veía emparentado, fue un nuevo logro artístico e hizo del 'Concierto de Aranjuez' del maestro Rodrigo una pieza estándar del repertorio jazzístico.



66. The Beatles - Help (1965)

Para la banda sonora de su segunda película los Beatles entregaron un disco de transición entre su primera etapa y su etapa media. Comienzan a verse nuevas influencias, la de Dylan en el Lennon de "You´ve got to hide your love away" o la de la música clásica en el "Yesterday" de McCartney, pero también dejan paso a las versiones, como la rockera "Dizzy miss lizzy". Pero más allá de su cohesión como disco quedan canciones como "Help!", "Ticket to ride", "You´re going to lose that girl" o "I´ve just seen a face", una gema olvidada.



65. Bob Dylan - The freewheelin’ Bob Dylan (1963)

El joven Dylan llegó a Nueva York en enero de 1961 y, a pesar de sus maneras toscas de chico de pueblo, en poco tiempo se hizo un nombre entre la comunidad folk que pasaba la gorra en los cafés de Greenwich Village. John Hammond, el hombre que descubrió a Billie Holiday o Count Basie, le fichó para Columbia donde entregó un disco de debut en 1962 plagado de versiones de viejos temas folk y blues, y en el que las dos únicas canciones que compuso 'Talkin New Tork' y 'Song to Woody' eran todavía pequeños homenajes/plagios al hombre que había tomado como principal referencia, Woody Guthrie. No fue hasta su segundo disco, este 'Freewheelin´', cuando Dylan se destapó como compositor, logrando ser elegido, sin su aprobación, la voz de una generación, el profeta que anunciaba nuevos tiempos, la figura indiscutible del folk. Canciones como 'Blowin´in the wind', 'Masters of war' o 'A hard rain´s gonna fall' pasaban directamente a ser himnos coreados por miles de jóvenes idealistas, ligados al Movimiento por los Derechos Civiles. Dylan había pasado a ser el portavoz de la juventud americana, el heredero de Guthrie o Pete Seeger, a pesar de que canciones como 'Don´t think twice it´s all right' o 'Girl from the north country' enseñasen que había mucho más que un cantante protesta. Era 1963, los Beatles estaban a punto de conquistar EEUU y a ser conquistados por las letras de un estadounidense.



64. Nick Drake – Five leaves left (1969)

A veces es difícil separar la triste historia de Nick Drake con su música. Pero si Drake hubiera triunfado en vida y no se hubiese suicidado con 26 años, su música seguiría conmoviendo igual, siendo la perfecta banda sonora de la melancolía. A día de hoy, en el que cientos de bandas tratan de sonar como él, cuesta imaginar que 'Five leaves left' pasara totalmente desapercibido cuando se publicó. Lo tenía todo, unas canciones memorables, un intérprete perfecto para ellas, unos músicos increíbles (de luminarias del folk rock británico como Fairport Convention o Pentangle) y un productor de ensueño, Joe Boyd, artífice de unos arreglos de cuerda que le van como un guante a canciones como 'River man' o 'Way to blue'.



63. Elvis Presley – From Elvis in Memphis (1969)

El Rey se había pasado la mayor parte de la década, actuando en mediocres películas y grabando las correspondientes bandas sonoras. El mejor intérprete de rock vivía retirado de los escenarios y de las grabaciones originales. En 1968 todo cambió con la grabación de un especial de Navidad para televisión en el que Elvis hizo su gran regreso. Presley se hizo el juramento de no volver a cantar una canción en la que no creyese y, aprovechando el momento, volvió a Memphis para grabar este disco junto al productor Chips Moman, en el estudio American Sound Studio. Allí le acompañaría la increíble banda de músicos de sesión conocida como 'The Memphis Boys', un grupo que iba a aportar mucho soul a las grabaciones. El disco es una vuelta a las raíces de Presley, con mucho countrty, gospel y rock primigenio, material en el que se desenvuelve como pez en el agua. Desde el momento en el que anuncia que tuvo que abandonar la ciudad por un tiempo pero que ya ha vuelto, en 'Wearin' That Loved On Look', hasta llegar a la mítica 'In the ghetto' que lo cierra, 'From Elvis in Memphis' es un recordatorio de que Elvis había vuelto para reclamar la corona como mejor voz del rock.



62. Big Brother & The Holding Company - Cheap Thrills (1968)

El disco que descubrió al mundo a Janis Joplin. 'Cheap Thrills' es una mezcla entre el acid rock propio de San Francisco y el blues rock tan querido de Joplin. Evidentemente, la gran atracción es la garganta de Janis pero no se debe olvidar las virtudes de una banda que se demsotró era la más apropiada para acompañar las privilegiadas cuerdas vocales de la heredera blanca de Bessie Smith. Grabado en estudio, menos 'Ball and chain', se le añadieron aplausos para que pareciera directo, claro que las interpretaciones del grupo ya lo parecen por sí solas. Los mejores temas son versiones, 'Piece of my heart', 'Summertime' y 'Ball and chain', pero el material propio tampoco desmerece, en especial ese inicio con 'Combination of the two' en el que Janis se hace notar desde los coros. Otro punto más a su favor es la icónica portada de Robert Crumb.



61. Jefferson Airplane – Surrealistic pillow (1967)

Si The Grateful Dead fueron el primer gran grupo psicodélico de San Francisco, Jefferson Airplane y 'Surrealistic Pillow' fueron los responsables de dar a conocer el movimiento al resto del mundo. Se trataba de su segundo disco pero el primero con la formación que se haría famosa, con los recién llegados Spencer dryden, a la batería, y la vocalista Grace Slick que traería las dos canciones que les darían fama, 'Sombody to love', que ya había grabado con su anterior banda The Great Society, y 'White rabbit', una oda al poder de las drogas inspirada por 'Alicia en el país de las maravillas'. Pero no eran los únicos placeres, el ex de la banda Skip Spence dejó el folk rock de 'My best friend', la icónica pieza instrumental 'Embryonic journey' del guitarrista Jorma Kaukonen, o el acid rock de '3/5 of a Mile in 10 Seconds' del cantante Marty Balin.

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