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Los 100 mejores discos de los años 60 (del 100 al 91)
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Los 100 mejores discos de los años 60 (del 100 al 91)

miércoles 13 de enero de 2016, 12:04h

Después de repasar las 100 mejores canciones del pop español, los 50 mejores discos de lo que llevamos de década (2010-2014), y los 100 mejores discos de los años 80 ahora llega el momento de repasar los mejores discos de la conocida como década prodigiosa. Los 60 abrieron la Caja de Pandora de los sonidos, de aquí salieron los más importantes músicos de rock de la historia, en sólo 5 años, los que van de 1964 a 1969, surgieron más modas, estilos y figuras que en ninguna otra época, si el rock ya forma parte de la historia es porque también tiene parte de leyenda, como el Oeste de John Ford, y las mayores leyendas provienen de aquí, ¿conocen al Rey Lagarto? ¿Han paseado alguna vez por la Autopista 61? ¿Escucharon tocar la guitarra al Salvaje Ángel Azul? ¿Saben cuál es el reino de Sus Satánicas Majestades?... Los años 60 son territorio de leyenda.

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100. John Mayall - Blues Breakers with Eric Clapton (1966)

El disco más importante de la historia del blues británico tiene un protagonista absoluto, un joven Eric Clapton que iba a a hacer buenas las pintadas que inundarían Londres con la frase 'Clapton is God'. El guitarrista acababa de abandonar los Yardbirds tras grabar 'For your love' por pensar que el grupo estaba tomando una deriva hacia el pop. Clapton quería tocar blues y con el fanatismo que solo se tiene a los 20 años se dirigió hacia la protección de John Mayall, uno de los padres del blues británico. Sólo grabarían juntos este disco pero fue suficiente para convertir a Clapton en el faro de todos los demás guitarristas de rock. Su sonido, con una Gibson Les Paul Standard de 1960 a través de un amplificador Marshall, sería imitado por toda una horda de nuevos guitarristas pero nunca sería igualado. Entre las canciones del disco destaca la versión del 'All your love' de Otis Rush, el 'Ramblin' On My Mind' de Robert Johnson (que marcaría además la primera vez de Clapton como vocalista principal), la original de Mayall 'Key to love' (con unos magníficos vientos') o la versión del 'What I'd say' de Ray Charles en el que Clapton anticiparía que no sólo vivía de blues intercalando el riff del 'Day tripper' de los Beatles.



99. Bob Dylan - Nashville skyline (1969)

Nueva etapa, Dylan el padre de familia alejado de los focos y la carretera, recluido en su granja de Woodstock con su queridísima The Band. El primer acercamiento al country se produjo con 'John Wesley Harding' que contenía genialidades como 'All along the watchtower' o 'I´ll be your baby tonight' pero el disco definitivo de esta época es este 'Nashville skyline', de 1969, en el que Dylan muda de voz como antes mudó de personaje. El nuevo Dylan canta como un 'crooner' country que envuelve a las canciones. Cuesta reconocer al furioso cantante de la etapa anterior, aun así 'Nashville skyline' vuelve a ser un acierto. Algunas de las delicatessen que encierra este disco, fundamental para lo que luego se llamó como 'country-rock', son la versión definitiva del 'Girl from the north country' en un dueto con Johnny Cash, la deliciosa 'Lay lady lay' o la encargada de cerrar con broche de oro el disco, 'Tonight I´ll be staying here with you'.



98. Phil Ochs – Pleasures of the harbor (1967)

Phil Ochs era una de las figuras principales de la escena folk del Greenwich Village de principios de los 60. Fue uno de los pocos con el suficiente oído para aplaudir la reconversión eléctrica de Dylan. En 1967 aparcó la guitarra acústica y se sacó de la manga este gran disco olvidado en el que planea la tremenda sombra de 'Pet sounds' y 'Sgt. Pepper's'. Se le podría definir como folk barroco, las canciones están recubiertas por grandiosos arreglos orquestales (en ocasiones puede que hasta demasiado) pero siguen teniendo como esqueleto unas maravillosas melodías que podrían emocionar de la misma manera tocadas únicamente con la guitarra acústica (busquen la versión en directo de 'Cross my heart' y sabrán de lo que hablo). El refinado sentido del humor de Ochs (estamos hablando del hombre que hizo imprimir en su 'Greatest hits': "50 fans no pueden estar equivocados") queda reflejado en la sarcástica 'Outside of a small circle of friends' en la que critica la inacción y el apatismo de la gente en determinados momentos ("Fumar marihuana es más divertido que beber cerveza, pero a un amigo nuestro le pillaron y le condenaron a 30 años, a lo mejor deberíamos levantar nuestras voces como la gente sabia, pero las protestas son un engorro y además estamos demasiado colocados..."). Claro que las dos piezas principales son la titular y 'The crucifixion', una maravilla de más de 8 minutos donde compara a JFK con Cristo y que, cuentan, hizo llorar a Robert Kennedy poco antes de ser asesinado.



97. Traffic – Mr. Fantasy (1967)

Para cuando se grabó este disco, el primero de Traffic, Steve Winwood tenía 19 años pero era ya todo un veterano de la escena británica, habiendo formado parte de Spencer Davis Group desde los 14 años. Tras abandonar esa formación se juntó al guitarrista Dave Mason, al multinstrumentista Chris Wood y al batería Jim Capaldi, con el que formaría una longeva pareja compositora (Winwood encargado de la música y Capaldi de las letras). Con 'Mr. Fantasy' Traffic se colocaban como una de las grandes bandas de la naciente psicodelia británica. Beneficiándose de la pericia instrumental de todos sus componentes y de la gran voz de Winwood, 'Mr. Fantasy' es el disco que mejor combina la vertiente más pop de Mason con las jams más elaboradas de los otros tres miembros. Claro que el momento que convierte a este disco en un clásico son los maravillosos 6 minutos de 'Dear Mr. Fantasy'.



96. The Pretty Things – S.F. Sorrow (1968)

A pesar de lo que muchos piensan, 'Tommy' no fue la primera 'Ópera Rock' de la historia, 'S.F. Sorrow' se le adelantó por un año. Los Pretty Things se colocaban a la vanguardia del rock psicodélico tras haber sido una de las bandas principales del rythm & blues británico. Con una trayectoria similar a la de los Rolling Stones, Dick Taylor fue uno de los miembros originales de los Stones, los Pretty Things encontraron su momento álgido con la historia de Sebastian F. Sorrow, desde su nacimiento a su vejez. Como suele pasar con este tipo de discos la historia es dispersa pero no así la música donde se encuentran algunas de las mejores canciones de la banda, desde las psicodélicas 'S.F. Sorrow Is Born' o 'Private Sorrow' a las potentes 'She says good morning' o 'Baron saturday'.



95. Charles Mingus – The Black Saint and the sinner lady (1963)

Uno de los discos más importantes de la historia del jazz, Mingus compuso 'The Black Saint and the sinner lady' como un ballet dividido en cuatro partes y seis movimientos. La forma en que está orquestado el disco coloca al bajista como la única figura capaz de rivalizar con su héroe, Duke Ellington. El propio Mingus lo calificó como "música étnica folk de baile" pero no existe definición posible para nombrar la belleza de un disco irrepetible. Una obra en la que fue capaz de integrar una guitarra flamenca con toda naturalidad en su música, en la excepcional '"Track C – Group Dancers', una especie de Manuel de Falla haciendo jazz.



94. The Kinks - Something else by The Kinks (1967)

Puede que los Kinks sean el miembro menos conocido del póker de las mejores bandas de lo que se conoció como 'Invasión británica' (Beatles, Stones, Who y ellos mismos) pero no son menos importantes. Ray Davies es uno de los compositores más perfectos de la historia del pop y en este disco se encuentra la que, posiblemente, sea su canción más exquisita, 'Waterloo sunset'. Pero es que, además, 'Something else' supone el raro caso de la discografía de los Kinks donde el mayor de los Davies permitió que floreciera el talento del pequeño de los hermanos, Dave, que aquí entrega tres grandes canciones, entre ellas la espléndida 'Death of a clown'.



93. Jeff Beck Group – Truth (1968)

Antes de Led Zeppelin existió Jeff Beck Group. 'Truth' es el disco al que se agarran los que apoyan la teoría de que Jimmy Page le copió la formación y el sonido a su ex compañero de los Yardbirds. La prueba más evidente es 'You shook me' que aparece tanto en este disco como en el 'Led Zeppelin I'. Puede que haya algo de razón pero, a pesar de todo, la balanza siempre estará del lado de Page y los Zeppelin por el simple hecho de que Jimmy es el mejor compositor de los dos con mucha diferencia. Prueba de ello es que la única composición original de todo 'Truth' (más allá de las apropiaciones de viejos blues que firman Beck y Rod Stewart), 'Beck's bolero', lleva su firma. Claro que tampoco se puede denegar la fuerza e importancia de un disco que se beneficia de dos virtuosos de su instrumento, el propio Beck y la privilegiada garganta de Rod Stewart.



92. Tim Buckley – Goodbye and hello (1967)

Tim Buckley grabó su segundo disco en plena explosión del 'Sgt. Pepper's' de los Beatles, esto se nota en un sonido más psicodélico y exploratorio que el de su debut. Pero una vez más, a pesar de la magnífica música, la protagonista volvía a ser la increíble voz de Buckley, la misma que heredó su hijo Jeff. Varias de las canciones vuelven a contar como letrista con su amigo, el poeta Larry Beckett, pero Buckley ya se lanza a componer varias maravillas en solitario como 'Carnival song', 'Once I was' o 'Phantasmagoria in Two'.



91. The Band – Music from Big Pink (1968)

Sencillamente uno de los discos más importantes de los 60. Cuando el rock parecía abocado a intentar repetir las complejas sonoridades del 'Sgt. Pepper's', The Band y Bob Dylan recuperaban la sencillez de las raíces de la música popular norteamericana. Rock and roll, country, blues, folk y rhythm & blues se mezclaban a la perfección en el caldo de estos canadienses (bueno, y Levon Helm) que habían acompañado a Dylan en su paso a la electricidad y, también, a su retiro en las afueras de Nueva York tras su accidente de moto. Fue allí donde surgieron las famosas 'Basement tapes' de Dylan y este disco, 'Music from Big Pink', llamado así por el color de la casa que compartían Richard Manuel, Rick Danko y Garth Hudson. Es también el disco en el que The Band suena más como una banda, con las tareas compositivas repartidas entre Manuel y Robbie Robertson a partes iguales, además de tres canciones de Dylan. Dos de las canciones co-compuestas por Dylan se terminaron convirtiendo en clásicos por su propia cuanta, 'Tears of rage' y 'This wheel's on fire', pero la canción que permanece en la memoria como su carta ganadora lleva la firma de Robbie Robertson, y no es otra que 'The weight'.

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