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Los 100 mejores discos de los años 60 (del 30 al 21)
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Los 100 mejores discos de los años 60 (del 30 al 21)

martes 02 de febrero de 2016, 14:27h

Después de repasar las 100 mejores canciones del pop español, los 50 mejores discos de lo que llevamos de década (2010-2014), y los 100 mejores discos de los años 80 ahora llega el momento de repasar los mejores discos de la conocida como década prodigiosa. Los 60 abrieron la Caja de Pandora de los sonidos, de aquí salieron los más importantes músicos de rock de la historia, en sólo 5 años, los que van de 1964 a 1969, surgieron más modas, estilos y figuras que en ninguna otra época, si el rock ya forma parte de la historia es porque también tiene parte de leyenda, como el Oeste de John Ford, y las mayores leyendas provienen de aquí, ¿conocen al Rey Lagarto? ¿Han paseado alguna vez por la Autopista 61? ¿Escucharon tocar la guitarra al Salvaje Ángel Azul? ¿Saben cuál es el reino de Sus Satánicas Majestades?... Los años 60 son territorio de leyenda.

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30. Bob Dylan - Bringing it all back home (1965)

El comienzo de la Santísima Trinidad, la trilogía de discos que colocarían a Dylan en el centro de la leyenda. Desde las sesiones de enero de 1965 en las que se grabó este disco hasta el 29 de julio de 1966, en el que los frenos de su motocicleta Triumph 500 le mandaron al suelo y a una nueva etapa de su carrera y su vida, Bob Dylan iba a escribir algunas de las páginas más memorables de la historia del rock. La primera este 'Bringin it all back home' en el que el bardo de Minnessotta se hace acompañar por primera vez por una banda de rock, eso sí, sólo en la primera parte del disco. Curiosamente la segunda, totalmente acústica, es la mejor del disco, las cuatro canciones que la componen son verdaderas muestras del talento melódico y lírico de Dylan, 'Mr. Tambourine Man', 'Gates of eden', 'It´s all right ma (I´m only bleeding)' y 'It´s all over now baby blue'. Curiosamente sobre la misma fecha de su grabación los Byrds hicieron su archifamosa versión de la primera, dando fecha de salida al movimiento conocido como folk-rock. Dylan también se había dejado seducir por el poder de las guitarras eléctricas, no en vano la mayor pasión de su juventud había sido el rock´n´roll de los pioneros, Elvis, Chuck Berry, Fats Domino o Little Richard, y su primera banda, The Golden Chords, tocaba la música del diablo. La influencia del autor de 'Johnny B. Goode' se puede notar y mucho en la canción que abre el disco, 'Subterranean homesick blues'. Al igual que había hecho en sus inicios en el folk, tomando prestadas melodías de sus principales influencias, como Woody Guthrie, Dylan escupe frases surrealistas sobre una melodía muy parecida al 'Too much monkey bussiness'. Más originalidad se puede encontrar en dos de sus mejores canciones 'She belongs to me' y 'Love Minus Zero/No Limit', canciones folk tocadas con banda. El virus del rock se había vuelto a instalar en su cuerpo y como proclama en la desafiante 'Maggie´s farm' Dylan no estaba dispuesto a seguir encerrado en la granja del mundillo folk. El rey de la canción protesta había muerto, había nacido la estrella de rock.



29. Creedence Clearwater Revival - Green river (1969)

Rodeados por bandas puestas hasta las cejas que estiraban sus jams hasta los 20 minutos los chicos de John Fogerty llegaron a San Francisco para devolver al rock a la sencillez y energía de sus comienzos. Con un ojo puesto en el sello Sun y el rockabilly la Creedence creó un estilo propio con tres señas de identidad claras, la voz, la guitarra y las composiciones de John Fogerty, una de las figuras fundamentales del rock americano. Con 'Green river', su tercer disco, y uno de los tres álbumes que publicaron en 1969, encontraron su sonido perfecto y comenzaron su trilogía de obras maestras que culminaría en 1970 con 'Cosmo's factory'. Aquí se encuentran las increíbles 'Bad Moon rising', la canción que le da título, la gran versión de 'The Night Time Is the Right Time' o las delicadas y exquisitas 'Wrote a song for everyone' y 'Lodi'.



28. King Crimson - In the Court of the Crimson King (1969)

Posiblemente el disco más importante de la historia del rock progresivo y, si no existiera Pink Floyd, el mejor de su estilo. Los Crimson mezclan con gusto elementos de música clásica y jazz con su rock psicodélico sin caer en el mal gusto y la pedantería de otros grupos progresivos (sin ir más lejos los Emerson, Lake & Palmer que formaría un año después de esta maravilla el vocalista Gregg Lake). Sus momentos más progresivos, como el puente de '21st Century Schizoid Man' o los 10 minutos de 'The Illusion', la segunda parte de 'Moonchild', se sostienen gracias a la pericia instrumental del único miembro fijo de la banda, Robert Fripp, que en esta última suena parecido a John McLaughlin. Pero además de Fripp el gran protagonista de este disco es Ian McDonald, tocando varios instrumentos, entre ellos el omnipresente Mellotron, y creando las maravillosas melodías 'The Court of the Crimson King' y 'I talked to the wind'.


King Crimson In The Court Of The Crimson King side-A from user11965891t on Vimeo.



27. The Band (1969)

En 1968 el primer disco de The Band había supuesto toda una revolución en el rock con su vuelta a los orígenes. George Harrison, Neil Young o Eric Clapton cantaban sus alabanzas y el grupo cogía una aura mítica por cuenta propia y no solo como la banda de Dylan. Todo esto se iba a agrandar aún más con la aparición de su segundo disco, 'The Band'. Robbie Robertson comienza a tomar los mandos escribiendo o co-escribiendo las 12 canciones del disco, resultando en una primera cara que parece un grandes éxitos de la banda, 'Across the Great Divide', 'Rag Mama Rag', 'The Night They Drove Old Dixie Down', 'Up on Cripple Creek', escritas en solitario por Robertson, y sus colaboraciones con Richard Manuel, 'When You Awake' y 'Whispering Pines'. Si a esto le añadimos que en la segunda cara aparece la mejor canción de todo el disco, 'King Harvest (Has Surely Come)', cantada por Manuel y Levon Helm, tenemos como resultado uno de los disco esenciales del rock de raíces.



26. Dusty Springfield - Dusty in Memphis (1969)

En 1969 la cantante de pop británica Dusty Springfield quiso revitalizar su carrera grabando un disco en el sello en el que grababa su ídolo, Aretha Franklin. Se desplazó a Memphis y se rodeó de un equipo que se podría considerar un All Star de la música soul, Jerry Wexler y Tom Dowd como productores, las Sweet Inspirations a los coros, los Memphis Cats como banda y, por si fuera poco, un equipo de compositores entre los que se encontraban Carole King & Gerry Goffin, Randy Newman y Barry Mann & Cynthia Weil. Lo increíble del caso es que Dusty, intimidada por las comparaciones con Aretha, no grabó ni una sola toma de voz en Memphis sino que las hizo después en Nueva York. El resultado deja en mal lugar las inseguridades de Dusty. Si la británica no tiene el registro de los grandes del soul lo suple con una elegancia y sensualidad natural que hacen de estas canciones caricias para los oídos. 'Son of a Preacher Man' y 'Breakfast in bed' son los dos clásicos indiscutibles pero 'Just a Little Lovin', 'I Don't Want to Hear It Anymore', 'Just one smile' o 'I Can't Make It Alone' rayan a la misma altura.



25. James Brown - Live at the Apollo (1963)

Hay gente que ha nacido para subirse encima de un escenario... y luego está James Brown. El Padrino del Soul es, sin duda, el mejor artista en directo de la historia. Capaz de entregar el primer disco en directo mítico de la historia, de comerse a los grupos de la Invasión Británica un año después, de parar los disturbios por la muerte de Martin Luther King o de reinventarse como la máquina sexual que inventó el funk. En este 'Live at The Apollo' el hombre que mejor música ha hecho para bailar se descubre como un baladista excelso en temas como 'Try me', 'I don´t mind', los más de diez minutos de 'Lost someone' y el increíble medley en el que mezcla 'Please, please, please' con 'You've Got the Power' o 'Bewildered'.



24. The Byrds - Younger than yesterday (1967)

Los Byrds siempre parecían ir un paso por delante de sus coétaneos, si con su primer disco habían creado el folk rock en febrero del 67 se adelantaron unos meses al verano del amor y entregaron una de las primeras obras maestras de la psicodelia. El grupo ya había coqueteado con el género en una de sus mejores canciones, y la última en la que contaron con la colaboración del gran Gene Clark, 'Eight miles high'. Allí ya se vislumbraba que la Rickenbacker de McGuinn, responsable del característico sonido tintineante de la banda, estaba preparada para llevar al grupo un paso más allá. Desde los primeros compases de 'So you want to be a rock'n'roll star' se ve a un grupo sin miedo por experimentar. En esta cínica mirada al mundo de la música pop, compuesto por McGuinn y Chris Hillman, se mete la maravillosa trompeta del sudafricano Hugh Masekela. Claro que si McGuinn vuelve a ser el arquitecto del sonido del grupo, son Crosby y Hillman los que entregan las mejores canciones. En particular el bajista, que se estrena componiendo y cantando en este disco, y entrega la beatlemaniana 'Have you seen her face' (con una maravillosa guitarra cortesía de McGuinn), coquetea con el LSD en 'Thoughts and words' y adelanta su tiempo en los Flying burrito Brothers con 'Time between' y 'The girl with no name'. Por su parte, Crosby se mete de lleno en la psicodelia con 'Mind gardens' y entrega una de sus mejores canciones con 'Everybody´s been burned', además de coescribir junto a McGuinn las fantásticas 'Renaissance Fair' (que Eric Burdon utilizará en la magnífica 'Monterrey') y 'Why' en la que McGuinn se vuelve a lucir haciendo que su guitarra suene como un sitar.



23. The Rolling Stones - Beggar’s banquet (1968)

Con 'Beggar´s banquet' comienza el periodo fundamental en la carrera de los Stones. Su vuelta a las raíces del blues y el rock primigenio pero esta vez con un sonido totalmente propio, el sonido por el que todavía son recordados. El ejemplo más perfecto es el single que sirvió como presentación al disco, aunque no se incluyó en el mismo, 'Jumpin´ Jack Flash'. Claro que la canción que abría 'Beggar´s banquet' está al mismo nivel, nada más y nada menos que 'Sympathy for the devil'. Sus satánicas majestades vuelven por la puerta grande, a pesar de las dvisiones internas, Brian Jones se siente desplazado y a esto no ayuda que Keith Richards le haya birlado la novia. Aun así, a pesar de síntomas de estar más fuera que dentro, el rubio deja algunas exquisitas notas con el slide. Un Jagger pletórico llama a la rebelión en las calles, esto es 1968 y es hora de 'Street fightin´ man', banda sonora de un año incendiario. En 'Stray cat blues' se puede adivinar a los Stones más guitarreros de los 70, en 'Factory girl' se detectan sus primeros coqueteos con el country y en 'Prodigal son' vuelven a rendir tributo al blues más pantanoso. 'Parachute woman' y 'Jig saw puzzle' destilan chulería Stone y 'Salt of the earth' cierra con clase un disco que abre la etapa fundamental del grupo.



22. Aretha Franklin - I never loved a man the way I love you (1967)

Mucha gente piensa que 'I never loved a man the way I love you' es el debut discográfico de Aretha Franklin. Nada más lejos de la realidad, este disco hacía el undécimo de su carrera, pero era el primero que la artista grababa para Atlantic, el sello que, finalmente, logró sacar todo el potencial de la garganta más privilegiada de la historia. Jerry Wexler decidió llevar a Aretha a su estudio preferido, Muscle Shoals, y grabarla con los músicos de sesión de allí. La primera canción que grabaron fue 'I Never Loved a Man (The Way I Love You)' y con ella descubrieron la fórmula mágica. A partir de aquí todo lo grabado por Aretha en los 60 sería oro puro. La canción más conocida es la versión del 'Respect' de Otis Redding, una canción que, por temática, va mejor en la voz de una mujer pero las aportaciones de la propia Aretha no se quedan atrás, joyas del soul como 'Don't Let Me Lose This Dream', 'Baby, Baby, Baby', 'Save Me' o 'Dr. Feelgood'.



21. The Who - Tommy (1969)

"Tommy" ha pasado a la historia como la primera Ópera Rock de la historia, lo que no es cierto ya que ese honor debería corresponder al "S.F. Sorrow" de los Pretty Things, publicado un año antes. De todas formas más allá de ese título rimbombante está la música de un grupo que se encontraba en su momento más dulce como se vería en sus representaciones en directo. A pesar de que la historia de 'Tommy' es bastante floja, todo se suple con algunas de las mejores canciones jamás firmadas por Pete Townshend como 'Pinbal wizard', 'I´m free', 'Amazing Journey', 'Christmas', 'Go to the Mirror!' o el cierre con 'We're Not Gonna Take It' que incluye una de las favoritas de sus míticos directos, 'See Me, Feel Me'.

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