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Los 100 mejores discos de los años 60 (del 90 al 81)
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Los 100 mejores discos de los años 60 (del 90 al 81)

jueves 14 de enero de 2016, 11:16h

Después de repasar las 100 mejores canciones del pop español, los 50 mejores discos de lo que llevamos de década (2010-2014), y los 100 mejores discos de los años 80 ahora llega el momento de repasar los mejores discos de la conocida como década prodigiosa. Los 60 abrieron la Caja de Pandora de los sonidos, de aquí salieron los más importantes músicos de rock de la historia, en sólo 5 años, los que van de 1964 a 1969, surgieron más modas, estilos y figuras que en ninguna otra época, si el rock ya forma parte de la historia es porque también tiene parte de leyenda, como el Oeste de John Ford, y las mayores leyendas provienen de aquí, ¿conocen al Rey Lagarto? ¿Han paseado alguna vez por la Autopista 61? ¿Escucharon tocar la guitarra al Salvaje Ángel Azul? ¿Saben cuál es el reino de Sus Satánicas Majestades?... Los años 60 son territorio de leyenda.

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90. Stan Getz & Joao Gilberto - Getz / Gilberto (1964)

En 1963 se reunieron el saxo más 'cool' del planeta, el mejor intérprete de bossa-nova del mundo y el compositor más importante de la historia de Brasil. El resultado fue una obra maestra que convirtió a la bossa-nova en toda una sensación a nivel mundial. Stan Getz ya había probado con el género en el magnífico 'Jazz samba' junto a Charlie Byrd, João Gilberto era el inventor del mismo y Antônio Carlos Jobim fue el responsable de componer sus canciones más significativas, como 'Corcovado', 'Desafinado' o la inmortal 'The girl from Ipanema'. Lo curioso del caso es que el enorme éxito del disco no repercutiría principalmente en ninguno de estos tres gigantes sino en Astrud Gilberto, la por entonces joven mujer de João, que fue la responsable de cantar las partes en inglés de 'The girl from Ipanema' y 'Corcovado' ante la nula capacidad con el idioma de su marido. Era la primera vez que Astrud se ponía profesionalmente enfrente de un micrófono. Por otro lado, la enorme popularidad de este disco siempre fue una losa para el resto de la carrera de Stan Getz, la principal figura del movimiento 'cool' que vio como otras maravillas suyas como 'Focus', grabado un par de años antes, quedaban en el olvido.



89. Smokey Robinson & The Miracles – Make it happen (1967)

La Motown fue una verdadera fábrica de éxitos durante los 60. Las Supremes, los Temptations o Marvin Gaye interpretaron muchas de las mejores canciones de la década pero cuando llega la hora de elegir un disco de la compañía es difícil. El sello dirigido por Berry Gordy estaba volcado en el mercado del single y los discos solían ser solo una forma de sacar estos rodeados de algunos temas de relleno. Pero había excepciones, Smokey Robinson & The Miracles entregaron un par de discos excelentes, 'Going to a go-go' y este 'Make it happen'. Robinson era uno de los compositores principales de la casa y además ejercía como productor, tanto de su grupo como de otros como los Temptations. Eso le permitía tener algo más de libertad. En 1967 entregó con 'Make it happen' su mejor colección de canciones, además de un disco, raro dentro de la Motown de los 60, con bastante unidad. Como siempre Smokey brillaba particularmente en las baladas, entre las que destacan la increíble 'The Love I Saw in You Was Just a Mirage', 'More love' y 'After You Put Back the Pieces (I'll Still Have a Broken Heart)', pero también había tiempo para mover el esqueleto con 'The soulful shack' y la canción que hace de este disco un imprescindible 'The Tears of a Clown'. Cuando se publicó en 1967 nadie se dio cuenta de su potencial pero en 1970 alguien decidió publicarla como single en el Reino Unido donde fue directa al número 1 de las listas. Inmediatamente se relanzó en los EEUU alcanzando la misma posición. Subsecuentamente el disco fue lanzado una vez más al mercado pero cambiándole el nombre por 'The tears of a clown'.



88. The Incredible String Band – The hangman’s beautiful daughter (1968)

Para su tercer disco, 'The hangman’s beautiful daughter', los británicos habían perfeccionado su folk psicodélico y estaban dispuestos a llevarlo un paso más allá. Ayudados en la producción por el productor indispensable del folk rock británico, Joe Boyd, Robin Williamson y Mike Heron adornaron sus mejores composiciones con sitares, instrumentos árabes e indios, claves y flautas. No existe canción mala en este disco pero la pieza principal es 'A Very Cellular Song' una canción que en sus 13 minutos resume a la perfección todas las bondades de este dúo de hippies escoceses.



87. Caetano Veloso (1967)

El tropicalismo era una auténtica batidora de géneros con el que la música brasileña se mezclaba con el rock, la bossa nova con la psicodelia y João Gilberto con Jimi Hendrix. Las tres figuras principales del mismo fueron Caetan Veloso, Gilberto Gil y Os Mutantes. Cualquiera de sus discos de debut (o el disco en el que colaboraban todos llamado 'Tropicalia ou panis et circensis') podrían aparecer en este listado pero me he decantado por el de Caetano porque me parece la figura más representativa. Además de contar con algunas canciones inolvidables como 'Tropicália', 'Alegria, Alegria', 'Clarice', 'Soy Loco por Tí, América', la psicodélcia 'Eles' o 'Clara', donde le acompaña otra de las figuras más importantes del movimiento, Gal Costa.



86. The Byrds - Sweetheart of the rodeo (1968)

La piedra angular sobre la que se construyó el country-rock. Los Byrds lograban, por tercera vez, ponerse a la cabeza de un movimiento, tras el folk rock y la psicodelia. Para este disco Roger McGuinn y Chris Hillman eran los únicos miembros originales que quedaban, atrás quedaban luminarias como Gene Clark o David Crosby, pero el reemplazo de este último era un tal Gram Parsons que iba a convertirse en la figura principal del movimiento. McGuinn quería grabar un disco doble que abarcase la historia de la música popular americana, con bluegrass, country, jazz, rhuthm and blues, rock, culminando con experimentos electrónicos pero Parsons tenía otra idea, lo que él llamaba 'Cosmic American Music', una mezcla de música de raíces, principalmente country, con una actitud rock. Primero convenció a Hillman, que compartía unos inicios musicales muy parecidos, y después a McGuinn para grabar un disco de country rock. Para ello puso las dos mejores composiciones del mismo, 'Hickory wind' y 'One hundred years from now', y su magnífica voz para las versiones de 'You're Still on My Mind', 'Life in Prison', 'You Don't Miss Your Water' y 'The Christian Life'. A McGuinn no le gustó la idea de que Parsons acaparase todo el protagonismo del disco y, aprovechando que Lee Hazlewood pudo una demanda diciendo que Parsons era un artista de su compañía, regrabó las dos últimas y 'One hundred years from now' con su propia voz. El resultado no le quitó la condición de obra maestra al disco pero, si pueden, háganse con la versión extendida y escuchen las versiones de Parsons.



85. James Carr – You’ve got my mind messed up (1966)

Uno de los grandes olvidados de la música soul, James Carr grabó uno de los discos fundamentales del género con este 'You’ve got my mind messed up'. Una obra a la altura de la de los dos grandes de la década, Otis Redding y Aretha Franklin. Sus 12 canciones son una enciclopedia sobre cómo debe sonar el soul. Cantadas desde el alma son doce gemas de puro fuego con momentos estelares como 'Pouring Water on a Drowning Man', la versión original del clásico 'The Dark End of the Street' o la titular. Una obra de referencia para todo el soul de Memphis.



84. A Christmas gift for you from Phil Spector (1963)

Phil Spector es el productor musical más famoso de la historia. Su 'Wall of sound' es uno de los sonidos más reconocibles de la historia del rock. El hombre que entregó las mejores 'sinfonías para adolescentes' fue también el responsable de grabar el disco navideño definitivo. Acompañado por lo mejor de su sello, con especial atención para las Ronettes o las Crystals, la gran estrella del mismo es Darlene Love. Su voz es el vehículo perfecto para las versiones definitivas de 'White Christmas', 'Marshmallow World', 'Winter Wonderland' y la única canción original del mismo (y a la vez la mejor) 'Christmas (Baby Please Come Home)'. El resultado, el disco favorito de Brian Wilson de los Beach Boys.



83. The Beach Boys – The Beach Boys Today! (1965)

Hablando de Brian Wilson, el líder de los Beach Boys había sufrido una crisis nerviosa en diciembre de 1964 y había dejado de girar con el grupo para centrarse en las tareas de composición y producción. No era una tarea fácil, el grupo sacaba una media de tres discos al año, además de varios singles. Con todo ello parece increíble que al mayor de los Wilson le diera teimpo para entregar un disco que adelantaba las futuras glorias de 'Pet sounds'. La segunda cara de este disco es una suite de baladas que son pura magia. Desde 'Please let me wonder' a 'In the Back of My Mind' Wilson da una lección de pop barroco, a nivel compositivo, de arreglos y de interpretación. Por si fuera poco la primera cara es un absoluto disfrute con canciones tan pegadizas como 'Dance, dance, dance' o la primera versión del 'Help me Rhonda'.



82. The Stooges (1969)

Iggy Pop es una de las figuras fundamentales de la historia del rock, uno de sus intérpretes más salvajes y energéticos. Con el primer disco de los Stooges, producido por otra luminaria como John Cale, inventa el punk y devuelve la crudeza al género en salivazos como '1969', 'No fun', 'Real cool time' o 'I wanna be your dog'.



81. David Bowie (1969)

El talento de David Bowie explotaría finalmente en la siguiente década pero eso no quiere decir que el autor de 'Ziggy Stardust' no dejara su huella en la década prodigiosa. Tras grabar un disco de debut cercano al music hall, Bowie comenzaba una carrera de cambios transformándose en un cantautor hippie galáctico. El disco se abre con su primera gran canción, 'Space oddity', cuyo éxito haría que el disco se reeditara en 1972 bajo ese nombre. Pero 'David Bowie' va más allá de las mágicas andanzas del Mayor Tom. Por ejemplo, los más de nueve minutos de 'Cygnet Committee', una canción de folk progresivo que vuelve a dar evidencias del gran compositor que hay detrás de ella, 'Wild Eyed Boy from Freecloud' o el maravilloso cierre con 'Memory of a Free Festival', una canción tan buena que sería regrabada al año siguiente para sacarla como single en una versión que contaría ya con la presencia de Mick Ronson y Mick Woodmansey, dos terceras partes de las Arañas de Marte. (Los diez mejores discos de David Bowie)

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