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Los 10 mejores discos de Miles Davis
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Los 10 mejores discos de Miles Davis

jueves 28 de julio de 2016, 13:07h
Esta semana se estrena 'Miles ahead', un biopic sobre uno de los músicos más importantes de la historia, el trompetista Miles Davis. Es un momento perfecto para repasar diez de los discos más fundamentales de una carrera repleto de ellos.
Birth of the cool (1949)

En 1949 se produjo un encuentro fundamental en su carrera cuando conoció a Gil Evans. Juntos crearían una manera de salir de lo que se había convertido en norma, el be bop. Miles buscó en el lado más lírico de Parker y encontró la influencia de la manera relajada de tocar de Lester Young. Junto a un noneto de músicos, entre los que se encontraban Gerry Mulligan o Lee Konitz, sacaron al mercado las canciones que darían "nacimiento al cool". Un estilo lírico y relajado que anteponía la simplicidad de la melodía a las pirotecnias del bop. A pesar de recibir grandes críticas, canciones como 'Boplicity' o 'Godchild' no consiguieron grandes ventas y Miles se vio en apuros económicos. Tras una vida burguesa, la frustración de no verse valorado en lo que merecía empujó a Davis a seguir a Parker en lo único en que no lo había hecho, su adicción a las drogas.



Miles ahead (1957)

Tras salir de la adicción de las drogas y crear su primer quinteto mítico (con John Coltrane en el saxo tenor, Red Garland en el piano, Paul Chambers al bajo, y Philly Joe Jones en la batería) que le volvió a situar en lo más alto del mundo del jazz Miles volvió a dar una vuelta de tuerca. En 1957 rompió el quinteto y grabó junto a Gil Evans un disco con un título de lo más profético, 'Miles Ahead'. Un disco en el que Miles a la trompeta y al fiscornio ejercía de solista de las partituras orquestales de Evans. Un proyecto ambicioso que pudieron realizar gracias a la confianza de Columbia en el músico. El resultado dejó asombrado a público y crítica.



Milestones (1958)

Miles volvió a entregar un disco revolucionario en el que comenzaba a jugar con lo que sería su siguiente paso, la música modal. Su encuentro definitivo con ella se produjo con 'Milestones' canción que daba nombre a su nuevo disco. Miles había vuelto a contratar a su antiguo quinteto y además le sumaba el saxofón alto de Cannonball Adderley. Coltrane había pasado algún tiempo a las órdenes de Thelonious Monk y ahora encontraba a su jefe en una nueva fase, "ahora utilizaba cada vez menos progresiones de acordes. La música de Miles me daba mucha libertad. Era un enfoque hermoso".



Porgy & Bess (1959)

En 1959 Miles re volvií a reunir con Gil Evans para embarcarse en otro proyecto, la realización de la ópera popular de George Gershwin 'Porgy & Bess'. A su lado 'Miles Ahead' parecía un disco de probaturas. Sin lugar a dudas, habían dado a luz uno de los mejores discos de la carrera del trompetista. Tanto es así que el crítico Bill Kirchner escrivió que "en este siglo de música americana, tres relaciones han sido las más influyentes: Duke Ellington/Billy Strayhorn, Frank Sinatra/Nelson Riddle, y Miles Davis/Gil Evans". Su popularidad se disparó, ese mismo año apareció en la revista Time, y sus pasos eran seguidos internacionalmente.



Kind of blue (1959)

Coltrane supo aplicar el nuevo enfoque modal de Miles y creó una superposición de acordes con mucha libertad a la que se aplicó el nombre de "sábanas de sonido". La contraposición del furioso ataque del saxofonista con el lírico timbre de la trompeta de Miles daría como resultado la que es considerada la obra maestra del jazz, 'Kind of blue'. Este disco se realizó en 1959, con Jimmy Cobb a la batería, Paul Chambers al bajo, Coltrane al saxo tenor, Cannonball Adderley al saxo alto y Bill Evans al piano. Este último fue otro de los elementos fundamentales a la hora del éxito del disco. El pianista trajo consigo su aprecio por la música impresionista. Tocó en todas las canciones menos en 'Freddie Freeloader' donde lo hizo Wynton Kelly. Pistas como 'So what' o 'All blues' pasaron a convertirse en fijos dentro del repertorio en directo de Miles y el jazz encontró el disco que se convertiría en la puerta de entrada para todos los interesados en esa música.



Sketches of Spain (1960)

El disco que siguió a su obra cumbre, 'Kind of blue'. Una vez más junto a Gil Evans, Miles buceó en la música española. Su 'Sketches of Spain' es un disco que escandalizó a los más puristas dentro del jazz. Su mezcla de música clásica contemporánea, de Rodrigo y Falla, con la música popular de los gitanos, con los que Miles se veía emparentado, fue un nuevo logro artístico e hizo del 'Concierto de Aranjuez' del maestro Rodrigo una pieza estándar del repertorio jazzístico.



Miles smiles (1967)

En 1965 se formó su segundo gran quinteto. Esta vez sus componentes eran Wayne Shorter al saxofón, Herbie Hancock al piano, Ron Carter al bajo y el joven Tony Williams a la batería. Tanto Shorter como Hancock ya habían grabado algunos discos en solitario pero fue su paso por la banda de Miles lo que les catapultó a la fama. Juntos llevaron el hard bop a su máxima expresión, llevando a su música por caminos todavía no transitados. Su máxima expresión era en los directos donde los cinco músicos interactuaban telepáticamente. Pero sus discos de estudio, donde destaca 'Miles smiles', fueron los que devolvieron a Miles su posición como guía del jazz, con complejas composiciones como 'Footprints', cortesía de Shorter.



In a silent way (1969)

En 1967 Miles descubrió a Jimi Hendrix y comenzó a interesarse por la música rock. Demostrando una saludable falta de prejuicios Davis declaró: "En cuanto a la música pop, debe de ser algo básico en la escucha de todos". En 1968 su dieta musical se basaba en Beatles, James Brown, Sly & The Family Stone o los Byrds. Ese mismo año en una escucha a ciegas para el crítico Leonard Feather, Miles expuso la máxima por la que siempre se guió: "Hay que ubicar a un tipo en un punto en que tenga que hacer otra cosa, aparte de lo que ya sabe". El jazz más convencional no le aportaba ya nada y sobre la corriente más avant garde lo tenía claro, "la gente es tan crédula, acepta eso, acepta algo de lo que no sabe nada, porque siente que no es moderno aceptarlo". Era evidente que algo se avecinaba, 'Filles de Killimanjaro' dio algunas pistas al ver la introducción de instrumentos eléctricos en la banda, pero la nueva dirección encontró su forma plenamente con 'In a silent way' publicado en 1969. Este disco veía a un Miles que comenzaba a utilizar el estudio de grabación como un instrumento más. Primero venían las jam sessions en el estudio de grabación y después, junto a su productor Teo Macero, Miles las editaba a su gusto. Para esta nueva etapa, el trompetista se rodeó de una nueva generación de músicos, gente como Chick Corea y Joe Zawinul a los teclados o John McLaughlin a la guitarra eléctrica. El resultado no era jazz ni tampoco rock sino algo completamente nuevo pero, a la vez, cien por cien Miles Davis.



Bitches brew (1970)

Si 'In a silent way' supuso una revolución, 'Bitches brew' fue el escándalo. Muchos le acusaron de venderse al rock pero la música de Miles Davis seguía siendo única e inimitable, 'Bitches brew' editado en 1970 era un disco doble donde Miles exploró su fusión sin importarle equivocarse. Es un disco lleno de aciertos y errores donde Miles se adentra por sendas nunca exploradas, pero desde luego no es una obra fácil. Aun así su presencia en festivales de rock, su nuevo look con ropa llamativa y su acercamiento a los instrumentos eléctricos hicieron de él el disco más vendido en la carrera de Davis.



A tribute to Jack Johnson (1971)

Su nuevo éxito entre los 'hippies' blancos no contentó del todo a un Miles que quería conectar con la juventud negra y acercarse al 'ghetto'. Para ello se acercó al funk, aunque siempre desde su particular óptica y entregó alguno de los discos más callejeros de los setenta como 'A tribute to Jack Johnson'. Un disco que, al igual que 'In a silent way', solo tiene dos canciones, una por cada cara, 'Right off' y 'Yesternow'. La primera contiene una parte del riff del 'Sing a simple song' de Sly & The Family Stone y la segunda está construída sobre el bajo del 'Say It Loud – I'm Black and I'm Proud' de James Brown. Además en este disco podemos disfrutar de algunos de los mejores momentos de John McLaughlin a la guitarra.

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