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Entrevista al escritor Patricio Pron

Literatura de interiores

Literatura de interiores

viernes 01 de marzo de 2013, 16:25h
Hay una librería en Madrid donde ocurren cosas extrañas. Se llama Tipos Infames y es un espacio cultural donde además de libros hay mesas y uno se puede tomar allí un café o una cerveza. La gente que la frecuenta suele llevar atuendos estilosos para no desentonar con la decoración. Hay mucha luz y tiene dos plantas. En la planta que da a la calle todo parece normal. En la planta baja, en cambio, nada es lo que parece. Ahí fue donde entrevisté a Patricio Pron. Ahí es donde ocurren cosas extrañas.
Pron nació en Rosario en el año 1975. Se formó en Buenos Aires, se doctoró en Alemania y se vino a vivir a España. Por el camino escribió varios libros de cuentos y otras tantas novelas que ganaron premios, recibieron alabanzas de la crítica y encontraron a sus lectores "de manera más o menos azarosa". Entre las razones de su éxito están la calidad de su prosa y el despliegue de personajes singulares y sugerentes, muchos de los cuales se confunden con el propio autor. ¿Realidad? ¿Ficción? Como él asegura: "Las respuestas a los pequeños misterios de la literatura son siempre menos interesantes que los misterios mismos".

Uno de esos misterios afecta al título de su nuevo libro de relatos, La vida interior de las plantas de interior (Mondadori), que brotó de una confusión. Cuando lo descubrió ya era demasiado tarde para cambiarlo porque, para el autor, todos los personajes retratados "parecían encerrados en sí mismos, desmigajados de la vida real, y podían asemejarse a plantas de interior, que son el remedo de la vida en circunstancias en las cuales la vida no es posible". De ahí que en apenas 150 páginas veamos cómo se marchitan las vidas de hombres, mujeres y niños, y hasta de algún animal, en una "superposición deliberada entre trascendentalismo y puerilidad."

Dentro del agua

Cuando uno está en la planta baja de la librería Tipos Infames y mira hacia arriba empieza a comprender. El techo que la separa del exterior es transparente y se puede ver lo que ocurre en la superficie. Como si estuvieras dentro del agua, en un acuario, sumergido y aislado, hablando de literatura mientras en el mundo están pasando cosas más importantes. Pero la literatura también lo es. La literatura, escribió John Cheever, tal vez pueda salvar el mundo.

"Creo que Cheever tenía razón - apunta el autor de El comienzo de la primavera -. La literatura no salva el mundo abstracto pero salva nuestro mundo personal por el enriquecimiento que supone, expresado en una ampliación del repertorio de posibilidades." Meticuloso y estilista, Pron reconoce haber perdido, misteriosamente, el control sobre su propia narrativa. De manera consciente intenta "generar en el lector los mismos efectos que causaron en mí las grandes obras de otros escritores". Voluntariamente, ha querido enmarcar los 13 relatos de su último libro dentro de diferentes formas y estructuras. El resultado, en cambio, no depende de él: "publicar significa formular una conjetura y que los lectores determinen si es acertada o no."

Otro misterio: ¿Por qué hay tantos escritores jóvenes entre los lectores de Patricio Pron? Su amistad con Roberto Bolaño, la celebración de las referencias literarias y las vicisitudes de otros escritores como motor de algunos textos podrían ser una explicación. Otra, sus opiniones contundentes sobre el oficio: "Quienes ejercemos el juicio literario no juzgamos personas sino libros, algo que no parece estar de moda en España, al menos últimamente".

En tierra firme

Extrañamente, el tiempo de la entrevista se había alargado demasiado. "Al fin y al cabo, concluyó Pron - estos relatos no son los mausoleos de mis intenciones sino habitaciones en las que los lectores se pueden encerrar varios días." Habitaciones. Acuarios. Era la hora de salir al exterior, a la planta de arriba. Allí nos dimos cuenta de que durante casi dos horas sólo habíamos hablado de literatura y sus circunstancias cuando lo que está ocurriendo en el mundo real supera con creces, como suele ocurrir, a la ficción. Nada más pisar tierra firme empezamos a hablar de la actualidad, es decir, de la crisis; y resultó que Pron quería matizar unas declaraciones suyas que podían malinterpretarse. En ellas afirmaba que nunca saldremos de ésta, lo que merecía una explicación.

"La crisis no es solamente una realidad concreta que nos afecta a todos - se justificaba Pron -  sino más bien una cierta modalidad de gobierno que los partidos mayoritarios, en connivencia con los bancos y los intereses económicos, han encontrado para legitimar una serie de medidas que benefician a esos intereses y que sólo son defendibles si el argumento es que estamos en crisis". De este modo, lo que urge cambiar "no son los indicativos económicos sino la mentalidad imperante". En lugar de eso "los gobernantes achican donde menos conviene, que es en el sueldo de las personas, en el acceso a la educación y sanidad públicas, y etcétera". Esta era su explicación de la realidad. La literatura, según parece, es cosa de interiores. Sin embargo, al despedirnos en la entrada, Patricio Pron y yo descubrimos con asombro que nuestras ropas estaban mojadas.
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