Un seguro se define como un acuerdo contractual, formalizado a través de un documento conocido como póliza de seguro.
En este marco, una Compañía de Seguros, actuando como el asegurador, adquiere el compromiso de compensar un daño ocurrido al asegurado, siempre que se produzca el evento cuyo riesgo es objeto de la cobertura.
Esta indemnización, que se ejecuta dentro de unos márgenes previamente pactados, puede materializarse mediante la entrega de un capital, el pago de una renta o la prestación directa de un servicio, todo ello a cambio del cobro de una prima.
Los seguros más extravagantes del mundo
Aunque lo habitual es pensar en la protección de vehículos, motocicletas o viviendas, existen coberturas muy específicas que se alejan drásticamente de los catálogos comerciales estándar.
Lejos de los casos famosos como las piernas de David Beckham o el físico de Jennifer López, el mercado ha llegado a diseñar pólizas para situaciones asombrosamente inusuales.
Un ejemplo notable es el denominado seguro anti-amor. Una productora cinematográfica llegó a contratar con la agencia Lloyd's una póliza por valor de un millón de dólares para cubrir la posibilidad de que su actriz protagonista se enamorase durante el rodaje, evitando así cualquier distracción que afectara al calendario profesional. Del mismo modo, en el ámbito nupcial, empresas como Fireman's Fund han empezado a cubrir el "cambio de sentimiento" o el plantón en el altar, incluyendo en la póliza incluso el coste de las terapias para superar el trauma emocional.
En el mundo del arte también se han registrado casos insólitos. El galerista Charles Saatchi aseguró una escultura de su propia cabeza fabricada con sangre congelada. Cuando unos trabajadores desconectaron por error el sistema de refrigeración nueve años después, la agencia aseguradora tuvo que gestionar el incidente de la pérdida de los cuatro litros de sangre que componían la obra.
Coberturas paranormales
La protección ante lo desconocido ha generado productos como la póliza "Spooksafe" de la compañía Ultraviolet, diseñada para cubrir daños causados por fantasmas o apariciones. Estos productos surgieron inicialmente en el Reino Unido, donde propietarios de locales públicos temían que los espíritus pudieran importunar a la clientela. Incluso el fenómeno de las abducciones alienígenas cuenta con su propio nicho de mercado: la agencia St Lawrence ofrece coberturas en caso de secuestro extraterrestre o conflictos interplanetarios, habiendo llegado a realizar pagos simbólicos en el pasado.
La casuística llega a extremos casi teológicos o fatales. 3 hermanas escocesas suscribieron en su día una póliza de un millón de libras ante la eventualidad de un embarazo por intervención del Espíritu Santo. Asimismo, el sector del cine y el espectáculo ha acudido a Lloyd's para protegerse contra la posibilidad de que un espectador sufra una muerte de risa durante una función, cubriendo las responsabilidades fatales derivadas de un ataque de hilaridad extremo.