www.diariocritico.com
Crítica de la obra de teatro 'Alfonso X, la última cantiga'

Crítica de la obra de teatro 'Alfonso X, la última cantiga': nada de lo humano me es ajeno

viernes 08 de abril de 2022, 14:42h

Ocho siglos después de su nacimiento, en plena Edad Media, Alfonso X, el Rey Sabio, vuelve a la actualidad política y cultural a través de una hermosa propuesta dramática trenzada por la compañía extremeño-andaluza María de Melo Producciones que representa en el Teatro Lara hasta el próximo día 12 ‘Alfonso X, la última cantiga’. Sus artífices son Jesús Lozano (autor, director e intérprete), Emilio Villalba (muñidor de la música celestial que la compañía interpreta en directo y con instrumentos de época), Sara Marina, Inma Cedeño, Ivo Blanek y Belisana Ruiz.

La propuesta es de carácter histórico y está muy documentada y retrata los últimos tiempos del Rey Sabio, acosado por problemas familiares y políticos de todo orden que llenan las estancias reales de envidias, ambiciones y traiciones, en medio de la grave enfermedad que padecía el monarca de Castilla, León y Andalucía que, de forma infructuosa, aspiraba a constituirse en el titular del Sacro Imperio Romano.

“Lejos quedan los días y las noches de juegos y cantos. Desterrado en el Alcázar de Sevilla, enfermo y abandonado por casi todos los suyos, sueña despierto mi amado rey Alfonso en su imperio de lunas y sabios. Entre la desolada sombra de sus libros e instrumentos se han posado los ojos de la fatal dama blanca…”. Así se duele al inicio de la propuesta una de las damas de la corte de Alfonso lamentándose del ya precipitado final de su señor, perdido ya entre recuerdos de melodías –sus famosas cantigas-, y olvidado de todos los que algún día le temieron o le quisieron.

A partir de ahí es el propio Alfonso –imponente, humano, espléndido Jesús Lozano utilizando todos los recursos actorales a su alcance para encarnar al Rey Sabio-, quién expresa en primera persona los mil y un asuntos de estado y de familia que le acucian. Las luchas fratricidas, el mantenimiento de las fronteras, la expansión del reino, la dolorosísima muerte de su hijo favorito, Fernando, las diferencias conyugales con su esposa, la traición de Sancho, su segundo hijo…

El texto, por lo demás documentadísimo, surge de las múltiples lecturas historiográficas de Lozano sobre el monarca. Lecturas que van desde Julio Valdeón Baruque hasta Joseph F. O’Callaghan, pasando también por Manuel González Jiménez, Darío Fernández-Morera, Carlos de Ayala Martínez, Richard P. Kinkade, o Antonio Ballesteros Beretta, entre muchos otros estudiosos de la figura de Alfonso X.

La tragedia personal del Rey Sabio se enmarca en esos últimos años de su vida, y se ilustra musicalmente con siete cantigas que reflejan siete momentos clave de su vida.

El trono, situado al fondo del escenario, con un cojín con los emblemas de las tierras que están bajo su reinado –Castilla, León, Andalucía-, y algo alejados de él, dos cómodos taburetes a cada lado, que sirven de acomodo a los músicos de la corte que – pausada, armoniosa y afinadamente-, interpretan esa música a la que tanto tiempo dedicó el monarca y tantos deleites le proporcionaron, las cantigas. Cada una de las siete que suenan en el montaje preceden a una nueva escena en la que Alfonso irá desgranando un nuevo capítulo de su vida política o íntima. Suenan con dulzura y alegría o dolor los instrumentos de la época, tañidos con el amor y el mimo de quienes aman la música medieval hasta el tuétano: el laúd árabe, la vihuela de arco, el salterio, la cítola o la darbouka, el organetto (una especie de pequeño órgano) y, por supuesto, la voz. En este caso, y fundamentalmente, de Ivo Blanek, timbrada, dulce y profunda, que sus compañeros secundan con segundas y terceras voces. Magníficos todos ellos.

Más de hora y media de continuo disfrute, de delectación constante escuchando la voz intensa y grave, o sugerente y sabia de Jesús Lozano, moviéndose por todo el escenario con majestad serena o rabiosa, con calma o con ímpetu, pero llenando siempre con el gesto y con el cuerpo todo el espacio. Y con él, Inma Cedeño, que aquí encarna a Violante de Aragón, dolida esposa del monarca, que, en breve encuentro con Alfonso, saca de sí a la inmensa actriz que lleva dentro. Y la voz dulce y dolida de Sara Marina (también haciendo la percusión en las cantigas), que abre y cierra la tragedia loando la figura de su rey con el dolor inconsolable de quien lo ha amado hasta el último instante de su vida.

‘Alfonso X, la última cantiga’ es un montaje exquisito, cuidadísimo, hermoso e imprescindible y- sin desmerecer para nada la Sala Lola Membrives del Lara-, es merecedor de habitar espacios de teatros públicos que, muchas veces, alojan en ellos propuestas que están muy por debajo de la que nos ocupa. Desde luego, yo que tú no me la perdería.

‘Alfonso X, la última cantiga’

Texto y dirección: Jesús Lozano

Reparto: Jesús Lozano, Inma Cedeño, Sara Marina, Ivo Blanek, Emilio Villalba y Belisana Ruiz

Dirección musical: Emilio Villalba

Escenografía: Carpintería Píriz Navarro

Iluminación: Samuel Cotilla

Vestuario: María de Melo Collection

Maquillaje y caracterización: Marina Haberkorn

Fotografía: José Bayón, Amaia Cid y Paco Collado

Ilustración y diseño de cartel: Emilio Villalba

Video: Visto y no Visto Producciones

Distribución: María de Melo Producciones

Coproducción: María de Melo Producciones, Emilio Villalba, La Diosa Cómica e Instrumentos Musicales con Historia

Teatro Lara, Madrid

Hasta el 12 de abril de 2022

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)

+
0 comentarios