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'Auto de los inocentes': los refugiados, en manos de arcángeles terrenales y celestiales
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(Foto: Marcos Gpunto)

'Auto de los inocentes': los refugiados, en manos de arcángeles terrenales y celestiales

sábado 22 de septiembre de 2018, 18:08h

El Auto de los Reyes Magos, texto anónimo de finales del siglo XII, basado en el Evangelio según San Mateo, está considerado como la primera obra teatral en castellano. En ella se inspira este ‘Auto de los inocentes’, montaje con dramaturgia de Pedro Víllora y José Carlos Plaza y dirigido por este último, que conecta ese viejo texto castellano con la dolorosa actualidad del lacerante problema de los refugiados en nuestro tiempo. El espectáculo abre este año la temporada del Teatro de La Comedia, sede oficial de la CNTC.

La brevedad -solo 147 versos- del Auto de los Reyes Magos y su conexión temática con la tragedia de los refugiados y tener la oportunidad de volver a ver al maestro José Carlos Plaza con todos los medios a su alcance para poder dirigir, son ya motivos suficientes para despertar el interés del montaje. Un montaje que, como es obvio, para justificar su estreno en La Comedia, ha obligado necesariamente a los creadores de la dramaturgia del ‘Auto de los inocentes’ a recurrir también a tres piezas del Romancero viejo y a sendos fragmentos del Auto de La vida es sueño, de Calderón de la Barca, y del Auto del Hospital de los locos, de Valdivielso.

Se funden así tiempos, espacios y realidades bien distintas que, sin embargo, relacionan con maestría Víllora y Plaza. Una, la de los refugiados, hace referencia a estos tiempos de dolor, de guerras, de abusos y de violencia extremas, que están propiciando las mayores migraciones desde el final de la II Guerra Mundial, con millones de personas desplazadas de sus países de origen, en contra de su voluntad que, de la noche a la mañana, se ven despojados de cuanto tienen y obligados a huir a terceros países donde, en el mejor de los casos, son acogidos en algún centro o campo de refugiados. Por otro lado, la ficción que marca la fábula inocente, esperanzada y ejemplarizante que significa el Auto de los Reyes Magos, que aquí y ahora encarnan todos esos profesionales y voluntarios que se dejan la piel tratando de buscar una salida a todos y cada uno de los refugiados a los que atienden.

Dolorosa realidad

Refugiados, voluntarios y miembros de ONG’ s, educadores socioculturales, médicos y hasta políticos (como casi siempre, estamos en sus manos), se reúnen en este bellísimo espectáculo coral de unos 120 minutos aproximados de duración, y en donde es una verdadera delicia escuchar las voces y degustar la expresión corporal y el movimiento de la totalidad del elenco, que encabeza Fernando Sansegundo (Khalid/Género humano/Baltasar), y del resto de compañeros en escena: Israel Frías (Juan/Luzbel/Herodes), Pepa Gracia (Julia/Culpa/Poder/Melchor), Montse Peidro (Iris/Gula/Amor/María), Sonia Gómez Silva (Aida/Carne/Sabiduría/Rabí 1), Jorge Torres (Pablo/Mundo/Gaspar), Sergio Ramos (Hami/Género humano/Tierra), María Heredia (Laila/Envidia/Agua), Javier Bermejo (Nordin/Género humano/Fuego), Amanda Ríos (Hamia/Alma/Aire), Álvaro Pérez (Omar), Eduardo Aguirre de Cárcer (Yusef/Músico1) y Pablo Rodríguez (Músico 2).

El centro de refugiados del montaje se ubica en España, una tierra que ha visto convivir durante siglos a hombres y mujeres cristianos, árabes y musulmanes. Pero podría haberse hecho en Turquía, Grecia, Líbano, Colombia, Ecuador, Kenia o África del Sur; da igual porque los problemas de fondo son los mismos. En el de aquí, los profesionales y voluntarios del Centro recurren a textos de la literatura española (romances y autos), como fórmula para dar a conocer la nueva realidad en donde se encuentran provisionalmente instalados. Y así la literatura, el teatro, se convierten en bálsamo y camino para poder encontrar algo de luz en ese nuevo camino que tendrán que recorrer, lo quieran o no, las personas que han terminado en ese centro de atención a refugiados.

A través de los juegos y las representaciones, más o menos improvisadas, se abordan asuntos tan medulares como peliagudos de todo hombre, en todo tiempo y en todo lugar: el poder, el destino y el libre albedrío del ser humano, sus debilidades y grandezas, la convivencia, el conocimiento como única forma de acercarse a la verdad, la naturaleza o la ciencia.

La escenografía (un espacio con los elementos justos –una tienda, un monitor de TV, algunos enseres de supervivencia, una camilla de hospital- y la iluminación, repleta de claroscuros, son de Paco Leal. El primoroso vestuario (funcional el de los trabajadores y voluntarios, y humilde, sucio, raído y exótico el de los refugiados) lleva la firma del maestro Pedro Moreno. La inspirada creación musical, que combina voces e instrumentos (percusión, cuerda y viento), es de Eduardo Aguirre de Cárcer, y los audiovisuales (chaparrones que calan el alma, terribles truenos…), de Antonio Mateo y Viridiana Galindo. En conjunto, un espectáculo más que recomendable, tanto desde los puntos de vista social y dramático como plástico.

‘Auto de los inocentes’

Dramaturgia: Pedro Víllora y José Carlos Plaza

Dirección: José Carlos Plaza

Reparto: Fernando Sansegundo, Israel Frías, Pepa Gracia, Montse Peidro, Sonia Gómez Silva, Jorge Torres, Sergio Ramos, María Heredia, Javier Bermejo, Amanda Ríos, Álvaro Pérez, Eduardo Aguirre de Cárcer y Pablo Rodríguez

Escenografía e iluminación: Paco Leal

Vestuario: Pedro Moreno

Creación musical: Eduardo Aguirre de Cárcer

Audiovisuales: Antonio Mateo, Viridiana Galindo (Pulse creativa)

Ayudante de dirección: Carlos Martínez

Una coproducción CNTC/Faraute

Teatro de La Comedia, Madrid

Hasta el 21 de octubre de 2018

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