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'Crónica de una Casa Real': ambición, poder, traición y venganza

'Crónica de una Casa Real': ambición, poder, traición y venganza

miércoles 16 de marzo de 2016, 09:01h

Dos obras, ‘La venganza de Tamar’ de Tirso de Molina y ‘Los cabellos de Absalón’ de Calderón de la Barca, han sido el punto de partida del montaje ‘Crónica de una Casa Real’ que puede verse en La Pensión de las Pulgas, de Madrid, hasta finales de marzo. Este es el octavo montaje de la compañía Teatro Galo Real, que se presentó la temporada pasada en el Off del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, y que fue creada a raíz de la convocatoria “Ensayando un clásico” organizada por el mismo Festival.

Es curioso comprobar que el acto III de la obra de Tirso de Molina se ha copiado íntegramente en el acto II de la obra de Calderón de la Barca y ese hecho ha sido el punto de partida de la adaptación y refundición de ambas obras que, a su vez, beben en fuentes bíblicas, para acabar constituyendo esta tercera, ‘Crónica de una casa real’, que ha corrido a cargo de Gustavo Galindo quien, junto a Mamen Camacho, ha dirigido también este más que interesante, entretenido y acertado montaje.

Esta ‘Crónica…’ comienza contando como David, rey de Israel, envía a uno de sus generales a luchar al frente en las peores condiciones, con la única y maléfica intención de que allí encuentre una muerte segura y así tener el campo libre para, pasado un tiempo prudencial, hacerse con los favores de la esposa de aquel. Efectivamente, lo consigue, pero ese hecho le traerá la desgracia a su familia…

Amón y Absalón, los hijos mayores del rey David, vuelven a su casa después de combatir también en el frente de guerra y quedan a la espera del regreso de su padre. En el transcurso de esa espera, Amón, el primogénito y heredero al trono, se siente febrilmente atraído por su propia hermana Tamar. En lucha tremenda con su propia conciencia, Amón se recluye en sus habitaciones para que ni su padre ni sus hermanos sepan de su irrefrenable e inconfesable pasión. Pero un día, Amón da rienda suelta a sus inclinaciones y viola a su hermana, con la complicidad y el aliento de su hermano Salomón. Cuando el hecho llega a oídos de Absalón, hombre ambicioso, conquistador y agraciado frente a las mujeres, decide matar a su hermano Amón para vengar la afrenta que ha cometido con su hermana Tamar y, de paso, haciéndose así acreedor a ceñir la corona de su padre David, cuando este muera o abdique.

Pero, aunque David se muestra magnánimo tanto con la debilidad de Amón como con la venganza de Absalón, al cabo no puede evitar su enfrentamiento con este y en él pierde la vida su ambicioso hijo, lo cual hace que sea finalmente Salomón quien se convertirá en el sucesor de David.

La mano de Mamen Camacho como asesora de verso hace que el resultado final de la dicción e interpretación de los cinco actores sea portentoso: un soberbio Germán Torres, David; un magnífico Gustavo Galindo, Amón; Jesús Gago, Absalón y Concubina; Iván Luis, Salomóny Concubina;y una estupenda Paloma Córdoba, Tamar, ponen la pasión y la convicción necesarias para que el público asistente, que itinera por diversos espacios de la Pensión de las Pulgas para seguir en cada uno de ellos las diversas escenas de la obra (palacio del rey David, la habitación de Amós, la casa de Absalón, las escaleras de acceso a palacio…), y no pierda la atención y el interés ni un instante. Y si hubiera que apuntar a algunos momentos cumbre, nos quedaríamos con aquellos en que Amón y Tamar- luchan tumbados, uno por consumar la violación y otra por evitarla y, por otro lado, con cualquiera de las deliciosas intervenciones de Germán Torres que dice el verso con una facilidad, claridad e intención envidiables.

Una vez más, la proximidad del espectador a la escena pronuncia la emoción, el estremecimiento y el dolor que los buenos actores -y estos cinco lo son- saben transmitir y hacen olvidar al público tan cercano que cuanto ven y escuchan forma parte de otra tan maravillosa como necesaria realidad que hace mucho más llevadera la propia.

Y para que todo aún termine mejor, público y actores degustan al final de la función una copa de vino dulce con David y sus hijos, brindis en hebreo incluido ('¡lejaim!', o lo que es lo mismo, ¡por la vida!) y, de paso, felicitando a todo el equipo por tan brillante montaje.

‘Crónica de una Casa Real’

Versión: Gustavo Galindo

Dirección: Gustavo Galindo, Mamen Camacho

Intérpretes: Germán Torres, Gustavo Galindo, Jesús Gago, Iván Luis, Paloma Córdoba y Gorka Martín (coverdeGustavo Galindo)

Escenografía, Iluminación y Espacio sonoro: Teatro Galo Real

Vestuario: Teatro Galo Real, Jesús Vallés (Vallés Couture)

Asesoría de verso y Coreografía: Mamen Camacho

Fotografía: Marta Cofrade

Ayudantía dirección: Beatriz Sáiz Núñez

Producción: Teatro Galo Real

La Pensión de las Pulgas (Madrid)

Hasta finales de marzo de 2016

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