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Crítica de la obra de teatro 'La cabeza del dragón': rebelión en palacio
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(Foto: Bárbara Sánchez Palomero)

Crítica de la obra de teatro 'La cabeza del dragón': rebelión en palacio

miércoles 19 de octubre de 2022, 08:05h

El teatro María Guerrero presenta ‘La cabeza del dragón’ bajo la dirección de Lucía Miranda, a partir de un texto de Ramón María del Valle-Inclán escrito para el Teatro de los Niños fundado por Jacinto Benavente.

Pero la propuesta no es infantil, aunque de ella participen también ciertos elementos de la literatura dramática orientada a los más pequeños (castillos, príncipes, bufones -“Los bufones somos buenos para la gente holgazana”-, bosques y aventuras fantásticas), porque también hay en la fábula mucho de ironía, de caricatura y de denuncia de los males propios de los tiempos de Valle que, esencialmente, son los mismos que los del nuestro.

En ‘La cabeza del dragón’, un joven príncipe se rebela contra su propio destino, lo cual le obliga a una huida en la que habrá de buscar su verdadera identidad, no la heredada, la que debiera corresponderle por su condición de príncipe. En ese camino incierto se topará con amigos, con amantes (“¡Qué hermoso sería morir siendo querido!”), con caraduras, con truhanes, con mil adversidades y hasta tendrá que enfrentarse con la muerte...

El joven, estupendo y numeroso elenco –todos ellos menores de 30-, actúa, canta, toca instrumentos de viento, de cuerda y de percusión , y se divierte de lo lindo en escena, y todo eso lo contagia al público. Ellos son Francesc Aparicio, Ares B. Fernández, Carmen Escudero (flamenco, arrollador y emotivo Duende), María Gálvez, Carlos González, Marina Moltó, Juan Paños (travieso, descarado y simpático Bufón), Chelís Quinzá, Marta Ruiz, Víctor Sáinz Ramírez y Clara Sans. Todos ellos apoyados en la siempre portentosa voz de José Sacristán, esta vez en off y dando continuidad a la narración de la fábula.

Dice Miranda de su montaje que se trata de «Una propuesta wagneriana, cinematográfica y anacrónica». A nosotros, además, nos ha parecido revoltosa, hedonista, festiva, surrealista, rompedora, esperpéntica, iconoclasta, a caballo entre el cachondeo y el gamberreo tolerables, y movidita, muy movidita porque la música en directo se mete en el tuétano del espectador y porque los jóvenes componentes del elenco destilan energía para dar y tomar. Quizás por eso mismo el montaje es capaz de mantener concentrados y en vilo hasta a toda una legión de alumnos de secundaria y bachiller de varios institutos durante algo más de hora y media. Pude comprobarlo en la que creo es la única sesión matinal programada por el María Guerrero a la que acudí a disfrutar y, de paso, a constatar lo que pudiera dar de sí el espectáculo en el patio de butacas. Lo hubo, sí, pero con un público entregado de lleno a la fábula que presenta Lucía Miranda.

Para empezar, el espectáculo no está solo sobre el escenario sino en las ubicaciones más insospechadas: en medio del patio de butacas, un palco, el pasillo central… El público forma parte innegociable del montaje. Aunque lo sabemos, no siempre lo recordamos, sin él no hay teatro posible, y Lucía Miranda tiene ese principio fundamental bien asentado en su quehacer como directora de escena.

Deslumbrante, imaginativa, total la escenografía de Alessio Meloni; brillante y precisa la iluminación de Pedro Yagüe; juguetón, creativo y sorprendente el vestuario de Anna Tusell; inspirada la música de Nacho Bilbao, y perfecto el sonido de Eduardo Ruiz "Chini".

Lucía Miranda se estrenó profesionalmente hace 15 años con este mismo título, y ahora que cumple los 40 ha querido regalar y regalarse una revisión sobre ese mismo texto dramático. El resultado probablemente sea controvertido, pero eso es, precisamente, lo que busca el teatro, remover conciencias, agitarlas y promover el análisis, la discusión y, de camino, la emoción. A nuestro entender, la directora ha logrado lo que buscaba.

‘La cabeza del dragón’

Texto: Ramón María del Valle-Inclán

Dirección: Lucía Miranda

Reparto: Francesc Aparicio, Ares B. Fernández, Carmen Escudero, María Gálvez, Carlos González, Marina Moltó, Juan Paños, Chelís Quinzá, Marta Ruiz, Víctor Sáinz Ramírez y Clara Sans

Voz en off: José Sacristán

Escenografía: Alessio Meloni

Iluminación: Pedro Yagüe

Vestuario: Anna Tusell

Dirección musical y composición: Nacho Bilbao

Sonido: Eduardo Ruiz "Chini"

Dirección conjunto instrumental: Guillem Ferrer

Canciones bufón: Juan Paños

Caracterización: Mónica Gascó

Asesor de máscaras: José Troncoso

Asesoría de objetos: Małgosia Szkandera Hernangómez

Ayudante de dirección: Belén de Santiago

Ayudante de escenografía: Mauro Coll

Ayudante de iluminación: Eduardo Berja

Ayudante de vestuario: Carlos Pinilla

Realizaciones: Proes y Readest (escenografía), Paloma de Alba, Gabriel Besa y Peris Costume (vestuario), María Calderón (ambientación vestuario), Matías Zanotti (máscaras), Óscar Muñoz (crinolina), Estrella Baltasar (confección de telones)

Diseño de cartel: Equipo Sopa - Fotografía de cartel Xermán Peñalver

Fotografía y tráiler: Bárbara Sánchez Palomero

Producción: Centro Dramático Nacional

Teatro María Guerrero, Madrid

Hasta el 13 de noviembre de 2022

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