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Crítica de la obra de teatro 'Un animal en mi almohada': el drama que no cesa

Crítica de la obra de teatro 'Un animal en mi almohada': el drama que no cesa

martes 06 de diciembre de 2022, 12:58h

La Sala Jardiel Poncela del Teatro Fernán Gómez acoge hasta el 18 de diciembre próximo ‘Un animal en mi almohada’, montaje escrito y dirigido por Vanessa Espín con un asunto de desgraciada e incesante actualidad, la violencia ejercida por el varón frente a la mujer y la desprotección de esta última a pesar de que se aprueben nuevas leyes, con el mejor de los propósitos, pero con el peor de los resultados.

A partir de un texto de claros ecos poéticos, se cuenta el estremecimiento que sacude a una mujer, Eva –soberbia Rebeca Hernando-, que conoce que Gregorio, su exmarido, condenado por violencia machista, va a salir de la cárcel, teóricamente rehabilitado a tenor de los informes recibidos por las autoridades judiciales, y ese hecho llena de zozobra, inquietud, miedo e ira a Eva. Aunque no le falta el apoyo, la solidaridad, la comprensión y la empatía de buena parte de su entorno –mujeres, amigas, vecinas que encarnan Paula Iwasaki, Laura Galán y Elena González, también estupendas-, al final tiene que tomar la decisión de quedarse en casa y proteger a sus hijos frente al padre, o huir lejos con ellos, esconderse y tratar de librarse de su violencia ciega.

La única mujer que se pone frente a Eva es la Madre de Gregorio (muy bien Concha Delgado), también maltratada por su marido, pero comprensiva e indulgente con la actitud de su hijo: “…ya le avisé. ¡A esa mujer la tienes que domar! Así me lo enseñó mi madre y a mi madre se lo enseñó su abuela. ¡Así todas las mujeres nos lo hemos ido enseñando por los siglos de los siglos hasta la primera mujer…!”.

La fábula brota en medio de una escenografía minimalista (unas sillas, polvo de cenizas…) planteada por Elisa Yrezabal que también firma la luz junto a Holga Rodríguez, con claroscuros tenebristas, apoyados también por el uso de faroles y candelas. El hermoso vestuario, de líneas sencillas y amplias, ha sido diseñado por Almudena Bautista.

El dolor y las canciones, que ayudan a sobrellevarlo, atraviesan toda la propuesta. Las actrices las corean con voces empastadas y armónicas a capela -en las que sobresale la de Paula Iwasaki-, y desde el principio para subrayar ese aire poético y popular de ‘Un animal en mi almohada’: «Toma ese puñal dorado / y ponte tú en las cuatro esquinas / y dame tú de puñaladas / y no digas que me olvidas / que con el aire que tú llevas / cuando vas a caminar / Hasta el farol de la cola /Que me lo vas a apagar…». Un quejío que surge de lo inevitable, de la incapacidad de la mujer agredida, para reconducir al animal que lleva dentro el agresor.

No sé qué diablos tendríamos que hacer para acabar de una vez por todas con este tipo de violencia y aislar a los animales que consideran a la mujer como un ser inferior, o de su exclusiva posesión, mientras que ellos campan a sus anchas a pesar de las leyes promulgadas o por promulgar. Entre tanto, valgan denuncias tan atinadas como esta de Vanessa Espín y la Compañía La promesa. Una luminosa y poética denuncia, y más que necesaria.

‘Un animal en mi almohada’

Autoría y dirección: Vanessa Espín

Compañía La promesa

Elenco: Rebeca Hernando, Paula Iwasaki, Concha Delgado, Laura Galán y Elena González

Escenografía: Elisa Yrezabal

Diseño de iluminación: Elisa Yrezabal y Holga Rodríguez

Diseño de vestuario: Almudena Bautista

Ayudantía de dirección: Alex Stanciu y Violeta Rodríguez

Colaboración en la producción: Fundación Juan Codina

Teatro Fernán Gómez, Madrid

Hasta el 18 de diciembre de 2022

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