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Nach: 'Hay raperos con un discurso demasiado bestia, y hay que saber en qué sociedad vivimos'
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(Foto: Óscar Fernández Orengo)

Nach: "Hay raperos con un discurso demasiado bestia, y hay que saber en qué sociedad vivimos"

Ignacio Fornés (Albacete, 1974), más conocido como Nach, es uno de los referentes del hip hop en España y América Latina. A sus espaldas, más de dos décadas de carrera musical en las que ha publicado 8 discos, que le han valido la consideración de rapero poeta por su trato de la lírica y sus versos. Su pasión por la poesía le llevó a explorar el género ‘slam’ (poesía instrumentalizada), del que fue pionero en nuestro país, y ahora ha decidido quitar la música a sus letras y recoger sus poemas en el libro ‘Hambriento’, título que viene “de esa necesidad de saciar el hambre de vivir, de amar, de ser, de conocer “. Diariocrítico ha charlado con Nach sobre su libro, los cambios que ha experimentado el rap en nuestro país, o la situación política actual.

- Ya se te consideraba el rapero poeta por lo que el libro parece un paso lógico en tu carrera

Yo nunca me considerado más poeta que otros, ya que cada uno en su vertiente hace la música que le sale. Supongo que la gente me considera poeta por cuidar la lírica, o por mis letras, y supongo que este es un paso lógico, sí. Siempre he leído poesía y siempre me ha gustado y poco a poco he ido escribiendo cosas más allá del rap, sobre todo porque en el rap estás más atrapado en el tempo y la rima, y para expresar determinadas cosas, siempre he acudido a una forma libre. Al principio, escribía sin pensar que iba a editar algo, pero cuando surgió la posibilidad, me puse manos a la obra.

¿Cómo definirías el libro en pocas palabras?

El libro es como un viaje, que empieza al salir de casa en una situación personal determinada en busca de algo en la vida, luego surge la sensación de soledad en un momento determinado, y al final, el regreso a casa, cuando te das cuenta de que no sólo tú has cambiado y madurado sino que tu casa también ha cambiado, y eso se llama vivir. De ahí viene el título de ‘Hambriento’, de esa necesidad de saciar el hambre de vivir, de amar, de ser, de conocer. Ese hambre hace que te muevas, y te hace sufrir si no lo sacias de la manera que quieres.

- Con más de dos décadas de carrera a tus espaldas, ¿de qué sigue teniendo hambre Nach?

Como te decía, sigo teniendo hambre de vivir, de seguir conquistando nuevos horizontes o probar nuevas experiencias. No quiero una vida lineal, de hecho mi vida es demasiado ‘montaña rusa’, y sigo teniendo hambre de experiencias y de vivir cosas que me sorprendan y me dejen con la boca abierto. A veces, tenemos una actitud ante la vida como si nada pudiera sorprendernos, y yo intento mantener esa ingenuidad y que mi parte infantil esté viva.

- La preventa del libro ha sido un gran éxito, ¿esperabas esta acogida?

No pensé mucho en lo que podía pasar, de hecho, he aprendido con el tiempo a no crearme expectativas. Simplemente sabía que tenía un libro que era honesto, muy mío y que a lo mejor, podía atraer a la gente más a largo plazo, pero he visto que la gente se ha interesado mucho por el libro desde el principio. Creo que quienes me ven como un MC poeta, pensaron que el libro también podía ser bueno. El hecho de poder compartirme de esta forma, es algo que me excita y me ha despertado curiosidad por saber qué aportará el libro a la gente. Si gusta más o menos es algo que yo no controlo, pero estoy muy orgulloso por la honestidad con la que lo he hecho.

- A lo largo de tu carrera has colaborado no sólo con raperos sino con artistas de la talla de Ismael Serrano o el violinista Ara Malikian, ¿con quién más te gustaría colaborar?

Si pudiera colaborar en un disco con Joan Manuel Serrat, sería un sueño cumplido; hay raperos americanos y europeos a los que también admiro, igual que a gente del soul u otros géneros que he ido descubriendo y me atraen. Más que colaborar a nivel artístico, es conocer a esas personas a nivel humano.

- En 1994 lanzaste tu primera maqueta, ¿cómo ha cambiado desde entonces el rap en nuestro país?

Esa pregunta merece una respuesta muy extensa, pero voy a intentar resumirlo. Al principio, cuando no había Internet, no teníamos ningún tipo de cultura y la información que llegaba era mínima, pero eso tuvo su parte positiva ya que nos enseñó a crear un universo propio a partir de ahí. Cuando llegó Internet, todo cambió; todo se volvió más fácil, se democratizó mucho, de forma que cualquiera podía subir su música a la Red, y esto tiene sus pros y sus contras. Como la gente piensa que rapear es algo fácil que puede hacer todo el mundo, salieron multitud de grupos simplemente por moda. A partir de ahí, siempre hemos estado fijándonos, para bien y para mal, en EEUU, aunque no todo lo que viene de ahí tiene que ser bueno. El hip hop empezó a ramificarse en España, y ahora hay multitud de estilos dentro del rap. Esa ramificación está muy bien porque significa variedad. Además, gracias a Internet todo el mundo podía moverse a través de una pantalla y en las mismas condiciones que el resto, con lo cual nos pusimos todos en una misma carrera con un mismo motor, y antes no era así. Ahora, en un océano tan basto de grupos, es difícil para el oyente encontrar la música que más le llena, y además proliferan las cosas que no están bien hechas por parte de gente que intenta triunfar en seguida, creyendo que la visibilidad ya te hace bueno. Hay muchos que intentan llamar la atención más que crear algo de base. Yo me quedo con el hip hop de los 90, que es un hip hop más de esencia; otras tendencias más comerciales o vacías no me interesan.

- ¿Ha llegado a su cénit el rap en España?

Eso es muy difícil de saber porque no sé qué pasará en el futuro, pero creo que está en un buen momento porque hay gente que está haciendo mucho ruido; gente que ha venido desde abajo con otra perspectiva, y me gustaría que se mantuviera la esencia de donde viene esto y por qué. El tiempo pasa, y entiendo que a los chavales jóvenes les de igual lo que pasó en los 90 con el hip hop y el origen de todo, pero esto es un movimiento cultural, social y artístico que tiene un por qué, y no me gustaría que eso se perdiera.

- La conocida como ley mordaza ha llevado a los tribunales a raperos como César Strawberry o Pablo Hasél, por presuntos delitos de enaltecimiento del terrorismo o injurias a la Corona en sus canciones. ¿Crees que la ley mordaza supone el fin de la libertad de expresión en un género musical combativo como el rap?

No, creo que no. No creo que la ley mordaza vaya a hacer que la gente se calle más o se lo piense dos veces. Hay determinados rapers que tienen un discurso demasiado bestia y hay que ser conscientes de la sociedad en la que vivimos. Es un asunto delicado; por un lado está la libertad de expresión, que te permite hablar de lo que sientes, de la forma en la que lo sientes, pero, por otro lado, vivimos en una sociedad muy compleja en la que determinadas acciones tienen unas consecuencias, por eso creo que se debe prever de alguna forma la responsabilidad ante este tipo de cosas. No se puede ir por la vida con un cuchillo y diciendo que vas a atacar todo y a todos; pero yo no soy nadie para juzgar los actos de los demás. Yo soy más de dialogar, y también de clavar la puntilla, pero de otra forma. Creo que hay que decir las cosas, con el mismo fondo pero distinta forma, porque es en la forma donde se ve cómo puedes atacar o demostrar cosas. Creo que es más eficiente el diálogo que sacar los dientes a la primera de cambio; y es la eficiencia la que hace que las cosas cambien.

- Lo de la mala relación entre raperos, ¿es un mito o hay algo de verdad?

Sí, es un mito.

- Lo digo porque hay quienes aprovechan sus canciones para atacar o criticar a otros raperos, e incluso tú, en el tema ‘¿A qué quieres ser MC?’, les brindaste una irónica bienvenida a los nuevos

Quizás en otros tipos de música se es más hipócrita y se dicen las cosas por detrás, mientras que en el rap se dicen las cosas a la cara, con lo que quizás sea mejor. Entre la gente más mayor, que es con la que yo me codeo, no existen este tipo de historias. Siempre va a haber gente que quiera llamar la atención o posicionarse de una forma muy clara poniendo verde a los demás. A mí eso me parece que es no tener clase ni estilo, pero sí que existe esto en el rap. A veces parece más una telenovela, porque en una canción se ponen verdes y luego en otra se ‘reconcilian’, y yo ya no me creo nada.

- Siguiendo con este tema, ¿qué opinión te merecen Los Chikos del Maíz y su forma de hacer rap?

Ellos tienen su visión y su forma de ver las cosas y de decirlas, y me parece bien. No es uno de los grupos que yo escucho normalmente, pero me parece muy bien que tengan su visión con un mensaje en el que suelen sacar los dientes, pero el hip hop también es así algunas veces, y no hay nada de malo. Lo único, que si te vas a meter con alguien, infórmate al 100% o conoce bien a esa persona. Muchas veces se intenta desacreditar a determinados personajes o personas, y con la edad me he dado cuenta de que si no estás bien informado, es mejor no hablar de ciertas cosas. Es muy difícil estar informado al 100%, pero es muy fácil soltar lo que nos da la gana sobre alguien. Pero vamos, que yo no soy juez de nadie, insisto en que ellos tienen su propia visión de lo que ven, y muchas veces ese mensaje es importante para que la gente tenga un punto de vista diferente, quizás algo radical, pero no lo veo mal.

- Te pregunto porque ellos te han criticado, igual que a otros tantos raperos, en varios de sus temas

Me ha llegado alguna referencia, aunque no estoy muy atento a ese tipo de cosas. Cuando alguien me critica sin conocerme, primero, ya me deja ver que hay un punto de ignorancia, y segundo, que no me lo merezco, pero la vida es así. Mucha gente pasará por tu camino, hablará y dirá determinadas cosas de ti, y eso no lo puedo controlar, entonces tampoco le doy mucha importancia.

- Cambiando de tercio, charlemos un poco de la sociedad y la política. Tras casi un año de gobierno en funciones y dos elecciones, todo sigue (casi) igual que antes. Como sociólogo, ¿crees que la sociedad española está preparada para que las cosas cambien en política?

Es complicado porque estamos mal educados en un tipo de hábitos que cada vez se van afianzando más en nosotros. Estos hábitos son, por ejemplo, tener que entretenerte de la manera que sea, estar conectado al teléfono, estar siempre recibiendo información que no tiene profundidad y es superficial. Al final, esto se traduce en cómo decidimos y cómo tomamos decisiones que tienen que ver con cómo nos convencen desde arriba, desde determinados estamentos políticos, que a su vez están controlados por estamentos empresariales. A partir de ahí, aunque sepamos que debe haber cambios en la política medioambiental o social y veamos que hay cosas que cambiar, es una maraña tan compleja que no nos han educado para ir poco a poco viendo cómo son las cosas. No estamos preparados para asumir tanta información, que muchas veces es inútil y confusa; estamos confundidos, y al mismo tiempo no somos conscientes de que estamos confundidos y hablamos con una soltura de cualquier cosa, como si tuviéramos la verdad absoluta; a mí es algo que me da miedo. La gente se ha radicalizado a un lado y a otro, y tenemos que ser conscientes que no hay verdades absolutas sino diferentes formas de ver las cosas. A nivel político se nos ha ido un poco la olla; parece que la España profunda de la posguerra sigue presente, y eso dificulta aún más las cosas.

- ¿Cómo analizas la situación política actual?

Yo estoy perdido porque no llego a entender cómo algo que antes me dio una alegría, como era la diversidad política, parecía que nos permitiría cambiar las cosas o la menos tener más opciones, y al final ha pasado lo peor que podía pasar. Al final, hay 4 fichas que no terminan de ubicarse en ningún momento para que este país, después de la crisis y la inestabilidad, pueda salir adelante. Es que cuando parece que las cosas no pueden complicarse más, se complican aún más, y lo hemos visto con la crisis del PSOE y con lo que está pasando con Podemos, que parece que les quieren abrir grietas por todos los lados. Lo que me duele es que en el fondo, hay un partido político que ha gobernado y ha hecho y deshecho lo que ha querido, y se celebran unas elecciones y luego otras, y la gente que ha visto la corrupción y toda la mentira, han seguido votando a ese partido. Esto quiere decir que mucha de esa gente sabe que si vota a otro partido vivirá la misma mentira e hipocresía. Es todo un poco desesperanzador, y hay que tener sentido político y estar informado. También me duele que la gente en un bar lea el Marca antes que otro periódico para enterarse de lo que pasa en el mundo, y luego se levantan de la silla y se indignan y hablan como si tuvieran la verdad absoluta. Creo que la política es un reflejo de la sociedad, y eso que veo en el bar, también lo veo en la política. Nos quejamos de lo que pasa, pero muchas veces, tendríamos que asumir también nuestra responsabilidad como ciudadanos.

- ¿Qué nuevos proyectos o planes de futuro tiene Nach?

Primero, intentar que todo el mundo se lea el libro (risas). Estoy preparando una serie de singles con artistas internacionales porque quiero expandir fronteras, sobre todo porque en Latinoamérica me escucha mucha gente, y bueno, preparar el disco nuevo y seguir escribiendo, que en vez de juegos en el móvil, tengo letras esperándome, que siempre me entretienen, me divierten y me motivan. Después de tantos años sigo motivo y espero seguir estándolo muchos años.

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