Carolina África es una artista de arriba abajo. Escribe, construye dramaturgias, dirige e interpreta y -aquí viene lo extraordinario-, lo hace todo bien. ¡Qué digo bien, magníficamente! No hay más que verla en ‘Casa-miento (Bodas sin sangre)’, que ha venido exhibiéndose en El Umbral de Primavera, y no dudo que el montaje encontrará nuevos huecos en ésta u otras salas porque lo merece.
Casi hora y media dura un montaje exquisito, divertido, alegre, sorprendente, atrevido, enérgico, optimista y hasta positivo sobre un hecho que sigue dándose hoy en día, aunque con un montón de matices respecto a lo que venía siendo hasta ahora. Hablo, efectivamente, de las bodas, los casamientos…
Antes de empezar, Carolina ya juega con el término y pone un guión en medio (“Casa-miento...”), que ya indica a priori que aquí no va a faltar el juego, el atrevimiento, la verdad y quizás en una parte alícuota también algo de mentira porque la obra es de las que se acogen al género de la autoficción. Lo que haya de verdad o de invención en lo que se muestra da exactamente igual porque aquí lo que cuenta es la verosimilitud y la forma de llevarla a la escena, y Carolina África, y todo el equipo artístico que tiene detrás han sabido montar una auténtica fiesta sobre el escenario.
Y es que en ‘Casa-miento (Bodas sin sangre)’, se mezclan en idéntica dosis distintos tipos de teatro: el convencional, es decir, el de siempre, pero también teatro de objetos, narración oral, teatro gestual y teatro de máscaras… Y la actriz, sin apenas un respiro en la función, canta, baila y da vida a unos 15 personajes (la Novia, su Abuela, sus Padres, una Bruja del pueblo, el Tío Manolo, Amigos, exnovios, Vecinos y vecinas…). Y todo ello con una cercanía, una naturalidad y un descaro difíciles de igualar en escena.
El montaje se inicia con el sonido lejano de unas campanas que repican tímidamente cuando se levanta la mañana, el canto de un gallo y el cacareo de unas gallinas que remiten al espectador a una casa cualquiera del pueblo. Poco a poco, la luz va dejando ver a una novia que comienza a dar los últimos remates del vestido que va a llevar a su boda. Habla con su Madre, modista apañada que nunca ha querido enseñar el oficio a su hija, habla con su Abuela, su Padre y un sinfín de personajes más a los que va dotando de personalidad propia asociándolos a algún objeto (una máquina de escribir para hablar de su Abuelo; un costurero para identificar a su Madre; un sombrero blanco con una cinta negra para hablar de un antiguo amigo argentino, o una gorra de visera para hacer otro tanto con un antiguo novio colombiano…).
El equipo artístico del montaje funciona con una precisión propia de un reloj suizo: en la asistencia a la dirección artística Julio Provencio; en la iluminación Rocío Sánchez; en la escenografía (un maniquí vestido de novia en el centro, la máquina de escribir del abuelo a la derecha, y un gran colgador repleto de prendas a la izquierda…), es de Almudena Mestre y de la propia compañía, La Belloch Teatro; el escogido vestuario es de Guadalupe Valero; el sonido lo firma Pilar Calvo, y la asesoría de objetos Malgosia Szkandera.
Hay alusiones a García Lorca desde el mismo título de la pieza y en alguna escena, pero, de verdad, no hay ningún atisbo de imitación, o de adaptación de la tragedia del poeta granadino. Por una parte, la única sangre aparece aquí en el parto del primer hijo de la feliz pareja (emotiva, estupenda la escena del doloroso alumbramiento y los cuidados de emergencia al niño que sale del seno materno con los lloros cortados…). Por otra, quizás en la fiesta final en la que se hace participar al público en el jolgorio típico de estos acontecimientos familiares y amistosos.
El montaje, en definitiva, es probablemente la pieza en la que mejor he visto a Carolina África sobre un escenario y, de verdad, es la garantía de que el espectador va a disfrutar con una actriz que aporta una energía y un nivel que no decaen en ningún momento de la representación. ¡Muy interesante, pedagógica, festiva y divertida!
Ficha técnica de 'Casa-miento (Bodas sin sangre)':
- Autoría, dramaturgia, dirección e interpretación: Carolina África
- Asistencia a la dirección artística: Julio Provencio
- Diseño de iluminación: Rocío Sánchez
- Diseño de escenografía: Almudena Mestre / La Belloch Teatro
- Diseño de vestuario: Guadalupe Valero
- Diseño de sonido: Pilar Calvo
- Asesoría de objetos: Malgosia Szkandera
- Diseño de producción: Laura Cortón
- Videoescena: Davitxun Martínez
- Colaboraciones en off: Bárbara Lennie, Beatriz Grimaldos, Jorge Kent, Jorge Mayor
- El Umbral de Primavera, Madrid
- Próxima función: 25 de enero de 2026