El Centro Cultural CondeDuque ha tenido la fortuna de alojar este pasado fin de semana en sus modélicas instalaciones la performance ‘Paradisum’, uno de los últimos trabajos de Recirquel Cirque Danse, dirigida por el coreógrafo y directorhúngaro Bence Vági.
Se trata, en efecto, de un espectáculo que combina y hasta sublima las artes circenses con la danza moderna y en dónde la palabra desaparece totalmente para dejar espacio al cuerpo de los performers, que tienen ante sí la responsabilidad de trasladar al patio de butacas un sinfín de sensaciones y de emociones que, al eliminar la palabra, consiguen hacer aún más universal su propuesta artística. Un empeño magníficamente materializado por losartistas Demissie Efraim, Yevhen Havrylenko, Kateryna Larina, Andrii Maslov, Sergii Materynskyi / Ádám Fehér, Seguí-Fábián Eszter / Ivett Ignácz.
Los cuerpos, que los performers manejan con absolutodominio, se agarran, se enlazan, se funden, se mimetizan con algunos de los elementos tradicionales en este tipo de propuestas (barras rígidas, cuerdas, aros, escaleras metálicas…), pero manejados con tal habilidad, facilidad y armonía que cualquiera de los numerosos cuadros que configuran se convierten en efímeras obras de arte en movimiento que dejan al espectador con el corazón en un puño y con la boca abierta por la dificultad y belleza crecientes en cada uno de ellos.
La música (Edina Szirtes), el diseño sonoro (Gábor Terjék), lacoreografía y el diseño(Bence Vági), la iluminación (Attila Lenzsér) y el vestuario (Emese Kasza)son elementos clave para contribuir a redondear un espectáculo que -por supuesto-, no puede permitirse el más mínimo fallo en su ejecución. La perfección absoluta es, pues, marca de Recirquel Cirque Danse, independientemente de los temas finales que aborden cada una de sus propuestas artísticas.
En ‘Paradisum’, ese ballet aéreo y terrestre de danzacontemporánea, se creauna alegoría del fin y del comienzo, un viaje maravilloso en el que se transforma la destrucción en esperanza. La performance viene a plasmar durante unos 60 minutos ininterrumpidos de sensaciones que es únicamente el arte quien puede redimirnos de tanta noticia adversa, tanta ambición, tanta suciedad como desgraciadamente nos depara el día a día.
Por este ‘Paradisum’ y otros espectáculos de este nivel artístico, la compañía húngara Recirquel Cirque Danse tiene asegurado ya, y sin duda alguna, al menos un rinconcito en el Parnaso, eselugar predilecto de las musas griegas y centro de inspiración musical y poética.
Periodista desde hace más de 4 décadas, ensayista y crítico de Artes Escénicas, José-Miguel Vila ha trabajado en todas las áreas de la comunicación (prensa, agencias, radio, TV y direcciones de comunicación). Es autor de Con otra mirada (2003), Mujeres del mundo (2005), Prostitución: Vidas quebradas (2008), Dios, ahora (2010), Modas infames (2013), Ucrania frente a Putin (2015), Teatro a ciegas (2017), Cuarenta años de cultura en la España democrática 1977/2017 (2017), Del Rey abajo, cualquiera (2018), En primera fila (2020), Antología de soledades (2022), Putin contra Ucrania y Occidente (2022), Sanchismo, mentiras e ingeniería social (2022), y Territorios escénicos (2023)
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