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Los 100 mejores discos de los años 70 (del 70 al 61)

Los 100 mejores discos de los años 70 (del 70 al 61)

miércoles 21 de septiembre de 2016, 13:02h

Después de repasar los 50 mejores discos de lo que llevamos de década (2010-2014), los 100 mejores discos de los años 60, 80 y 90 llega el momento de repasar los mejores discos de la década más excesiva, para lo bueno y para lo malo, del siglo XX. Los años 70 son la evolución lógica de la anterior década, el rock and roll se convierte en un circo y las estrellas se convierten en actores, la industria mueve ficha y comienza a crear sus propias estrellas, las estrellas de rock pasan de ser proscritos a codearse con la jet set. La década de los 70 es de las más controvertidas pero, a la vez, la más rica que ha dado la música del siglo XX. Fueron diez años en los que la música popular fue capaz de crear algunas de sus mejores páginas y a la vez caer en los peores estereotipos que se la achacan, pero sin duda es el momento en el que la música popular alcanzó su mayoría de edad, Bowie lideró la década y varias revoluciones, Marvin Gaye puso la vista en el ghetto, Neil Young nos convenció de que "el rock and roll está aquí para quedarse" y Bob Marley dio voz al Tercer Mundo. Los 70 tienen muchas más de 100 obras maestras pero éstas son las 100 elegidas.

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70. Santana – Abraxas (1970)

Muchos tienden a olvidar que la primera formación de Santana era mucho más que la guitarra de Carlos, los responsables de los tres magníficos primeros discos de la banda eran un conjunto perfectamente engrasado que logró conjugar en una música totalmente propia sabores del jazz fusión, que había comenzado Miles Davis y habían seguido sus alumnos John McLaughlin con la Mahavishnu Orchestra o Joe Zawinul y Wayne Shorter con Weather Report, el blues, el rock y la música latina, principalmente gracias a unas percusiones con sabor propio que metían en el vocabulario del rock nombres como los de Tito Puente o Ray Barretto. Y luego, como la guinda del pastel, estaba la guitarra de Carlos Santana, uno de los más originales e innovadores de la historia, ya sea, con un blues de Peter Green ('Black Magic Woman'), el ritmo latino de 'Oye como va', el rock de 'Hope you're feeling better' o la propia 'Samba pa ti' (lo más cercano que ha estado nadie de hacer el amor con su guitarra), cada nota que da es totalmente reconocible. El mundo de la fusión les estará eternamente agradecido. Por último añadir que, si bien 'Abraxas' es su obra más reconocida e importante, los mejores momentos de la banda se encuentran en su continuación, otro disco que podría haber aparecido perfectamente en este listado, 'Santana III'.



69. James Brown - Sex Machine (1970)

En marzo de 1970 la mítica banda de James Brown se plantó ante su jefe y demandar el dinero que creían justo, cuando Brown se negó, todos menos el siempre fiel Bobby Byrd y el batería John "Jabo" Starks se marcharon. Pero brown ya había puesto su vista en los hermanos Collins, Bootsy y Catfish que militaban en el desconocido grupo de funk, The Pacemakers. El Padrino del funk le dio los galones al bajista sin haber cumplido todavía los 19 años y Bootsy respondió a lo grande. Centrándose en los escuetos riffs de guitarra de Catfish y el bajo de Bootsy, dejando en un segundo plano los vientos, James Brown grabaría en los escasos meses en los que duró esta formación alguna de sus canciones más funk, 'Soul power', 'Super bad', 'Talkin' Loud and Sayin' Nothing' o, por encima de todas, '(Get Up I Feel Like Being a) Sex Machine' que encuentra en este falso directo su versión definitiva, los 10 minutos más funk de la historia de la música. Se trata de un doble disco dividido en dos partes, en la primera se puede escuchar a los JB's, su nueva banda, en el estudio, con aplausos superpuestos para simular un directo, el resultado contiene alguno de los momentos más funk de su entera carrera, además de la mencionada, destaca el breve pero frenético 'I got the feelin' que da paso a un espectacular 'Give It Up or Turnit a Loose' pero también le ve reforzado en su faceta de baladista soul con la que debe ser la versión definitiva de 'Bewildered' que no pierde en comparación con la intensidad del mítico 'Live at the Apollo'. El segundo disco sí que es una grabación en directo, en Augusta, Georgia, su lugar de nacimiento, grabado en 1969 con su anterior banda, con Fred Wesley y Maceo Parker a los vientos y el 'funky drummer' Clyde Stubblefield.



68. The Jam - All mod cons (1978)

En marzo de 1978 Paul Weller estaba a punto de cumplir 20 años, en menos de un año había sacado dos discos al frente de The Jam y estaba llamado a convertirse en 'the next big thing' en el punk tras los Clash y los Sex Pistols. Pero Weller estaba agotado y exhausto, tras una horrorosa gira por EEUU haciendo de teloneros de Blue Öyster Cult había vuelto a Inglaterra totalmente bloqueado e incapaz de escribir una canción. Ese mismo mes los Jam sacaron como single una canción firmada por el bajista Bruce Foxton, confirmando la sequía de Weller. Pero Weller comenzó a escuchar obsesivamente los discos del periodo medio de los Beatles, 'Rubber soul' y 'Revovlver', y a los Kinks del 'Something else' y con ello volvió la inspiración. Su estilo había evolucionado, a la energía y desparpajo de sus primeras canciones se unía ahora una nueva sensibilidad melódica, que se vería reforzada en el estudio cuando el productor Vic Coppersmith-Heaven les hizo doblar voces y guitarras. El disco confirmaba a Weller como uno de los mayores talentos de su generación y abría un abanico de posibilidades sonoras, como los temas acústicos 'English rose' y 'Fly', las más 'poppies' 'Mr Clean' o 'It's too bad', sin olvidar trallazos como 'Billy Hunt' o 'A' Bomb in Wardour Street', que les garantizaban un brillante futuro más allá de las restricciones del primer punk. Y, por encima de todo, estaba 'Down in the tube station at midnight', una de las cimas del talento compositivo de Weller.



67. Toots & The Maytals - Funky Kingston (1973)

Toots Hibbert es una de las grandes voces del reggae, un movimiento musical al que él y su grupo, The Maytals, bautizaron en 1968 con su single 'Do the reggay. Es también el cantante más influido por la música negra norteamericana, siendo comparado a menudo con Otis Redding, y es que si Bob Marley y los Wailers tenñian puesto su ojo en Curtis Mayfield y los Impressions, Toots y los Maytals estaban obsesionados con el soul sureño de sellos como Stax. Pero, a principios de los 70, comenzaron a fijarse en la deriva funk que estaba tomando el soul y se pudieron manos a la obra para trasladar esa música a la particular sonoridad jamaicana. En 1972 publicaron 'Funky Kingston', un disco en el que la canción titular lograba convertirse en una bomba funk reggae y en el que también aparecía su versión del clásico 'Louie, Louie', en el que, por fin, Louie volvía a Jamaica y 'Pomps and Pride'. Al año siguiente sacarían 'In the dark' en el que se encontraban alguna de las mejores canciones escritas por Toots como la titular, 'Time Tough' o 'Got to be there'. Y al año siguiente se decidió reunir lo mejor de los dos discos y sacar para el mercado un disco también titulado 'Funky Kingston' que es una de las grandes obras maestras del reggae y que, si llega a incluir la maravillosa '54-46 was my Number' (incluida en el 'In the dark'), podría codearse con lo mejor de Marley.



66. Todd Rundgren - Something/Anything? (1972)

'Something/Anything?' es una obra colosal de uno de los mayores talentos que han dado los 70, el cantante, multiinstrumentista y productor Todd Rundgren. Se trata de un doble disco en el que Rundgren se encarga de todos los instrumentos y las voces, además de producir todo el disco, de tres cuartas partes del mismo. El disco está dividido en cuatro partes, 'A Bouquet of Ear-catching Melodies', 'The Cerebral Side', 'The Kid Gets Heavy' y 'Baby Needs a New Pair of Snakeskin Boots (A Pop Operetta)'. La primera se abre con Rundgren en su mejor modo 'singer/songwriter' con 'I Saw the Light', una canción que podría haber aparecido en el 'Tapestry' de Carole King, 'It Wouldn't Have Made Any Difference' y las tres últimas canciones de la primera cara también le deben mucho al sonido 'Laurel Canyon' mientras que 'Wolfman Jack' es una gozosa y energética muestra de lo mejor de la Motown. La segunda parte, como el propio Rundgren indica en la intro, es una muestra de las posibilidades del estudio y de sus trucos como productor en la que se incluyen canciones como 'The Night the Carousel Burnt Down', propia de un Randy Newman, o 'Marlene' que recuerda a sus primeros discos. La terecera parte es la que tiene los sonidos más rock y permite a Rundgren lucirse también en su faceta como guitarrista, se abre con el hard rock de 'Black Mariah', además contiene la mejor canción de todo el disco, la seminal 'Couldn't I just tell you', una de las canciones sobre las que se fundó todo el power pop, y la 'glam' 'Little red lights'. Por último, la cuarta parte es la única que contiene otros músicos además del propio Rundgren. Se abre con un medley de grabaciones antiguas (con un sonido bastante malo), para luego pasar a una sesión grabada en directo con músicos de la talla de Michael y Randy Brecker o Barry Rogers, entre sus canciones destacan 'Dust in the wind', unas sentida balada con unos magníficos vientos, 'Hello it's me', una regrabación de una canción del propio Rundgren con su primer grupo, The Nazz, o el magnífico cierre con la rockera 'Slut'.



65. Flamin' Groovies - Shake some action (1976)

Así es como muchos se refieren a los Flamin´Groovies: "la banda más grande de la que jamás has oído hablar". También podría ser candidata a banda con más mala suerte ¿cómo si no se puede explicar que discos como 'Teenage Head' o este 'Shake some action' no se convirtieran en éxitos? Tras la marcha de Roy Loney, el cantante de su primera y más rockera etapa, y la entrada de Chris Wilson los Groovies se pusieron a la búsqueda de la canción pop perfecta. Y con 'Shake some action' la encontraron. Cuatro minutos y medio de geniales riffs, melodías perfectas y estribillos redondos que sirven como introducción ideal al mundo del power pop. Otra prueba de su maestría a la hora de componer canciones irresistibles es 'You tore me down', si los Beatles se hubieran vuelto a juntar en algún momento, así es como deberían haber sonado para no defraudar a sus seguidores. Ésas dos canciones fueron compuestas y grabadas en 1972 pero ninguna discogtráfica las quiso, hasta que en 1976 llegaron a manos de Seymour Stein de Sire Records y los Groovies pudieron grabar su obra más recordada, incluyendo sus dos grandes canciones. 'Yes it’s true' es la tercera joya de un disco con 8 originales y 6 versiones, muy al modo de los primeros discos de los Beatles, la clara referencia de este disco, en el que se incluye una versión del 'Misery' de los de Liverpool. Pero, a pesar de que los Groovies son maestros a la hora de hacer suyas canciones ajenas, lo mejor está en las propias, 'Please please girl' es otra referencia clara al sonido 'Mersey beat', 'I'll cry alone' merecería estar producida por Phil Spector, 'I saw her' y 'Teenage confidential' son dos baladas que se derriten como caramelos en el oído gracias a unas excelentes armonías vocales, por último, 'I Can't Hide' es otra perla power pop que parece un clásico perdido de la etapa de Gene Clark en los Byrds.



64. David Bowie – Heroes (1977)

El disco más alemán de la 'trilogía berlinesa', Bowie muestra al mundo su amor por las bandas 'krautrock', incluso nombrando una de sus canciones 'V-2 Schneider' en homenaje al componente de Kraftwerk, Florian Schneider. Una de las grandes aportaciones de este disco es la aparición de Robert Fripp, el líder de King Crimson, que llevaba tres años retirado, cuyo distintivo sonido de guitarra puede escucharse en la canción que lo abre, 'Beauty and the Beast' o en ese monumento llamado 'Heroes' que es, posiblemente, la mejor canción de uno de los mejores compositores de canciones de la historia (y posiblemente la mejor de la década... junto a 'Life on Mars?').



63. The Allman Brothers Band - At Fillmore East (1971)

Los dos primeros discos de los Allman Brothers eran muy buenos discos de blues rock pero no habían logrado captar la esencia de una banda que se encontraba a sí misma en contacto con el público. Por eso 'At Fillmore East' es su pieza más emblemática, con el grupo de Duane Allman en su territorio favorito, un escenario. La interacción entre los músicos es increíble con momentos absolutamente sublimes, principalmente en los números más largos como 'In Memory of Elizabeth Reed' y los descomunales 23 minutos de 'Whipping post', una canción en la que Duane demuestra porque la Rolling Stone le eligió en el segundo puesto de su lista de los 100 mejores guitarristas (el primero de los mortales, tras el Dios Hendrix).



62. The Who - Live at Leeds (1970)

Cuando hablé de los mejores artistas en directo puse a los Who en el segundo puesto, únicamente por detrás del gran James Brown, y lo que escribí le viene al pelo al, normalmente, considerado mejor disco en directo de la historia del rock: "Los Who nunca tuvieron la conjunción de los Zeppelin pero lo suplían con una energética anarquía. Si los creadores de 'Stairway to heaven' eran un bloque, los de 'My generation' eran una lucha de egos constante a punto de explotar pero que, milagrosamente, permanecía unida. El batería lanzaba los palillos al aire, el guitarrista se volvía loco con el molinillo constante y el cantante hacía girar su micrófono con peligro para su físico, mientras tanto el que parecía más normal iba disfrazado de esqueleto. La verdadera esencia de los conciertos de rock o, como diría Chiquito, "al ataqueeerrrlll"".



61. Led Zeppelin - Physical Graffiti (1975)

El sexto disco de los Zeppelin (segundo con nombre propio) es el único doble de su carrera y uno de los más variados de su carrera. El disco incluye siete descartes de sus tres anteriores discos, uno de 'Led Zeppelin III', tres de 'Led Zeppelin IV' y otros tres de 'Houses fo the holy', incluyendo la canción que le iba a dar título. Junto a ellas la banda grabó otras 8 composiciones a principios de 1974, a las que Robert Plant se refirió como "bombazos". Las canciones les daban para un disco y medio, así que decidieron sacar el material extra hasta completar el nuevo álbum. Los 8 bombazos a los que se refería Plant (para el que 'Physical Graffiti' es el mejor disco de la banda) eran la brutal 'Custard Pie' que abría el disco , el blues rock de 'In My Time of Dying' (con algunos de los mejores pasajes slide que ha tocado Jimmy Page), el funk de 'Trampled Under Foot', el increíble riff de 'Kashmir' con su influencia de música árabe, el sintetizador progresivo de John Paul Jones para 'In the light' (la canción favorita de Page en el disco), la maravillosa y delicada 'Ten years gone', la potente 'The wanton song' y el brillante cierre con 'Sick again'. Entre los descartes brillan la rockera 'The rover', la delicadeza acústica de 'Bron-Yr-Aur' o el riff funky de 'Houses of the holy'.

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