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Crítica de la película

'Cinco metros cuadrados': Un poquito de dignidad, por favor

'Cinco metros cuadrados': Un poquito de dignidad, por favor

viernes 11 de noviembre de 2011, 09:58h
En 'Cinco metros cuadrados' el director Max Lemcke se mete de lleno en uno de los grandes problemas de nuestro país, la especulación inmobiliaria y la dificultad para acceder a una vivienda digna. Siguiendo la historia de Álex y Virginia, una pareja que decide casarse y comprar un piso, el director de 'Casual Day' nos contará el derrumbe de todos sus sueños y con ello el de sus propias vidas.
La película busca emocionar al espectador, muchas veces de una manera demasiado directa, con un tema, desgraciadamente, muy cercano. Es una película que casi no hace concesiones en su cadena de desgracias, dejando que la pareja protagonista se despeñe sin encontrar ningún asidero. Se beneficia de una inspirada interpretación de Fernando Tejero pero baja muchos enteros cuando éste no aparece en pantalla.

El gran fallo de la película es que está contada desde el punto de vista del personaje de Tejero y su coherencia se rompe cuando pasa a los "malos", el constructor y el concejal. Esos subrayados no son necesarios en la película. Por ejemplo el comienzo cuando deciden construir fuera de zona urbanizable. La película debería permanecer siempre bajo la mirada de Tejero, ya que la pareja de "malos" no aporta nada, es unidimensional, sólo está ahí para acrecentar nuestra sensación de odio hacia ellos, pero sus acciones ya serían lo suficientemente negativas cuando nos enterásemos de ellas a través del protagonista.

Dicho esto, 'Cinco metros cuadrados' funciona muy bien, acercando al espectador a una situación que le resultará familiar pero no por ello menos indignante. La actuación de Fernando Tejero es espléndida, logrando conferir dignidad a un personaje que pierde todo lo demás. Suyos son los mejores momentos de la película. Un verdadero recital interpretativo que demuestra la versatilidad de un actor que es mucho más que el portero de 'Aquí no hay quien viva'. Precisamente su compañera de reparto en aquella serie televisiva, Malena Alterio, también destaca como su pareja. El resto de personajes están peor dibujados, principalmente los del constructor, al que da cara Emilio Gutiérrez Caba, y el concejal de urbanismo, interpretado por Manuel Morón. No es culpa suya, sino más bien de un guión en el que sus personajes restan en vez de sumar.

La película toca por la injusticia de lo expuesto y logrará que el sentimiento de indignación se apodere del espectador. Aunque su estructura no sea del todo sólida, por culpa del constructor y el concejal (¿quién si no?), el edificio no se viene abajo gracias al cimiento de la actuación de un Fernando Tejero que gracias a estos 'Cinco metros cuadrados' huele a Goya.

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