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Juan y María Pastor estrenan 'Duet for one'

Cumpleaños feliz de Teatro Guindalera, que nos regaló cuatro entradas por su 10º aniversario

miércoles 16 de octubre de 2013, 10:21h
Cumpleaños feliz. Para una de las salas no ya históricas, sino también míticas: Teatro Guindalera. Y dentro de sus celebraciones, también fue una efeméride feliz para cuatro de nuestros lectores. Porque hemos sorteado cuatro entradas -dos invitaciones dobles- para disfrutar de la magnífica obra que mantienen en escena, 'Duet for one', maravillosamente interpretada por Juan Pastor -un santo laico de esta religión compulsiva, olorosa y flamígera que es el arte de Talía, que fundó Guindalera con otro personaje que habría que elevar a los altares de la cultura, 'Santa' Teresa... Valentín-Gamazo- y por su hija María. Dos de estos óbolos fueron para la función de este viernes 18 y otros dos para el domingo 20.

Era fácil participar, bastaba con responder a esta fácil pregunta: ¿Con qué obra comenzó su andadura este teatro en 2003?. Las respuestas llegaron a [email protected]  Los afortunados -con los que ya nos pusimos en contacto- fueron: María Catalina Madrid y Juana María Camacho.
Puede semejar una cuestión baladí, mas no. Y es que pareciera que el autor polaco Tom Kempinski pensaba en los tiempos actuales, y quizás hasta en este aniversario, al crear su magnífico 'Duet for one'. Que, además añade un subtítulo tan expresivo como 'El propósito de vivir', y trata de algo tan pegado a la filosofía de Gunidalera como "la superación personal a través de la creación artística", sin olvidar "la búsqueda de nuevos propósitos vitales".

Para ello, los que la hemos visto podemos afirmar y afirmamos que nada mejor que un mano a mano sobre este mítico escenario de estos 'pastores' de la cultura que son Juan y su hija María, que nos plantean esta terrible disyuntiva: "¿Qué pasaría si repentinamente nos encontráramos en un mundo carente de toda actividad artística?". Conviene recordar, en este feliz cumpleaños, que bajo la dirección de Juan Pastor, el Teatro ha producido y programado obras que van más allá del puro entretenimiento.

Textos sólidos que hablan de la condición humana. Contando con nombres tan sonoros como los españoles clásicos cual Calderón y Cervantes, y actuales cual Amestoy, Sinisterra, Mayorga; los europeos clásicos cual Shakespeare y modernos como Pinter, Noren, Friel, Rudnick, Wilder, Ibsen, Dürrenmatt. En definitiva, un repertorio que ha ido configurando un estilo propio con un equipo estable,  una línea de trabajo que potencia la búsqueda, el trabajo sereno y la toma de contacto con el entorno social. 

Independencia y micromecenazgo

En esta feliz década de servicios a la Cultura -sí, con mayúsculas- el Teatro Guindalera se ha convertido en espacio de culto, un referente por la calidad artística de sus producciones y su modelo de gestión independiente. Se sustenta en un amplio club de espectadores contando con el respaldo de profesionales y MicroMecenas.  Y ya que vamos de frases, pues otra: renovarse o morir. De modo que ahora Guindalera emprende una nueva etapa con la calidad y total independencia de siempre, sin dejarse influir por cantos de sirenas: "y con el convencimiento de que para eso tenemos que pagar un precio alto", como explica Juan Pastor.

Un polifacético artista que añade que esta sala debe ser un lugar acogedor "que permita una serena reflexión, que pueda convertirse, aunque sea durante unas pocas horas, en un refugio que alivie el espíritu cansado por tanto despliegue de estímulos; estímulos que a menudo nos alejan de lo que nosotros consideramos que es la función más necesaria del hecho teatral".

De modo que 'Un gusto teatral' es el lema, gusto para los sentidos, la inteligencia y sobre todo el espíritu. Y, como siempre, un espacio en el que la distancia entre actores y espectadores es tan corta "que se puede leer en la retina de los ojos de aquellos y conectar con la verdad más íntima y desnuda de sus expresiones y escuchar el jadeo más profundo de sus emociones y hasta incluso el latido de sus corazones".

Resumiendo, "un espacio de íntima conexión para compartir los anhelos, deseos casi siempre no realizados, temores, inquietudes, pero también gozos que nos plantean las obras de autores escogidos con toda minuciosidad". Y cerramos con otra frase, ya olvidada como despreciado su idioma, base del nuestro: "per omnia saecula saeculorum"... amén.

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