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Discos olvidados: joyas de las que nunca has oído hablar (I)

Discos olvidados: joyas de las que nunca has oído hablar (I)

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miércoles 06 de agosto de 2014, 09:31h
Lo bueno de las listas es que sirven para no dar palos de ciego. Te interesa algo, buscas referencias sobre ello y vas consiguiendo lo que más te ha gustado. En lo que coincide la mayoría es lo que se considera el canon de ese género. En el rock and roll en ese canon entrarían Chuck Berry, Elvis, Beatles, Stones, Zeppelin, James Brown, Pink Floyd, Clash, Prince y un larguísimo etcétera. Pero más allá del canon están los discos personales de cada uno, los que, por una razón u otra, no aparecen con tanta asuididad en esas listas. Esos discos fuera del catálogo principal que son los primeros que recomiendas porque te parecen más tuyos. Así que en este agosto me he propuesto sacar del olvido (entre una mayoría) a unos cuantos discos que me parecen sobresalientes. En esta primera entrega: 'Stormcock' de Roy Harper y '16 lovers lane' de The Go-Betweens.
Roy Harper - Stormcock (1971)

Durante demasiado tiempo Roy Harper fue simplemente un pie de página en la historia del rock, su nombre se mencionaba como curiosidad cuando se hablaba de como Led Zeppelin le había dedicado una canción, 'Hats off to (Roy) Harper', o como había grabado la voz principal para el 'Have a cigar' de Pink Floyd. Pero un disco como 'Stormcock' debería servir para colocar su nombre en una esfera mucho mayor. Desde hace unos años la figura de Harper ha sido rescatada del olvido por algunas de las principales figuras del nuevo movimiento folk. Tanto Joanna Newsom, cuando grabó 'Ys', como Robin Pecknold de los Fleet Foxes, cuando grabó 'Helplessness Blues', nombraron 'Stormcock' como su principal influencia. Pero es que, como declaró Johnny Marr de los Smiths, "si a un disco se le puede calificar como arma secreta, es este disco intenso, bello e inteligente".



Musicalmente estamos ante un disco enorme que se podría calificar como folk progresivo, tanto por la duración de las canciones, como por las diversas partes de la que están compuestas. La canción que lo abre, 'Hors d'ouvres', es una letárgica inmersión en la belleza acústica de 'Stormcock'. 'The same old rock' está construida sobre dos guitarras acústicas y cuenta con un magnífico solo final a cargo de S. Flavius Mercurius, que no es otro que el propio Jimmy Page, al que, por si quedaba alguna duda, le da por autorreferenciarse en el solo (en el 10:34) con su riff de 'Whole lotta love'. En 'One man rock and roll band' Harper demuestra su propia pericia con el instrumento de las seis cuerdas, recordando a Bert Jansch. Aun así la verdadera maravilla del disco llega al final, con otra canción de más de diez minutos. Se trata de 'Me and my woman' que cuenta, entre sus muchos méritos, con una increíble orquestación a cargo de David Bedford.



- Otro disco recomendable del mismo artista: 'HQ' (1975)

The Go-Betweens - 16 lovers lane (1988)

The Go-Betweens suelen salir citados como el mejor conjunto pop australiano junto a Crowded House pero, a diferencia de los de Neil Finn, nunca tuvieron mucho éxito entre el gran público. El grupo liderado por Grant McLennan y Robert Forster es una de mis grandes debilidades desde hace años y no creo que, fuera de ciertos círculos, se les haga justicia. Con este '16 lovers lane' pusieron broche de oro a una carrera llena de canciones inolvidables.



Lo increíble de este disco es que es romántico sin decantarse nunca por el sentimentalismo barato ni por el cinismo de salón. Es uno de esos discos raros de pop en los que no hay una sola canción mala o que te apetezca saltar, claro que no todas son igual de buenas, '16 lovers lane' tiene canciones buenas, como 'Clouds', 'The devil´s eye' o 'I´m all right', muy buenas como 'You can´t say no forever', 'Love goes on' o 'Dive for you memory', inicio y final del disco, y excelentes como las otras cuatro. 'Quiet heart' es pop barroco en su mejor expresión, 'Love is a sign' es una magnífica canción pop que combina mandolinas, cuerdas y una de esas melodías que a Forster y a Mclennan les salían tan a menudo pero que son enormemente difíciles de conseguir. Con 'Streets of your town' consiguieron lo más parecido que tuvieron nunca a un éxito, con los coros de la nueva incorporación Amanda Palmer y un sencillo y emotivo solo de guitarra española. En 'Was there anything I could do' Palmer vuelve a tener un prominente papel, en este caso con su violin. Además la canción es una prueba más de que Forster y McLennan no tenían nada que envidiar a sus coétaneos británicos Morrissey y Johnny Marr...



- Otro disco recomendable del mismo artista: 'Liberty Belle and the Black Diamond Express' (1986)

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