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'El año del pensamiento mágico': las mil formas de agarrarse a la vida
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'El año del pensamiento mágico': las mil formas de agarrarse a la vida

martes 24 de noviembre de 2015, 17:07h

En poco tiempo, la autora norteamericana Joan Didion (Sacramento, 1935) vio morir a su marido, el también escritor John Gregory Dunne, y a su hija Quintana Dunne. Esas dos devastadoras pérdidas le obligaron a escribir, no sin esfuerzo ni dolor, ‘El año del pensamiento mágico’, un libro sobre la muerte, un tema tabú en Estados Unidos y, al menos, en buena parte del mundo occidental. Y, lo cierto, es que, como el personaje que encarna a la propia autora en su intenso e inmenso monólogo dice “La vida cambia rápido. La vida cambia en un instante”, esa es una realidad a la que ningún humano puede sustraerse.

Tampoco Jeannine Mestre, la actriz que encarna a la escritora en el monólogo, ha salido indemne de esta experiencia vital tan intensa y tan profunda como es la de dar voz a Joan Didion para ponerse a reflexionar ante los espectadores acerca de un asunto tan universal -tarde o temprano todos pasamos por el doloroso trance de perder a un ser querido-. Lo suyo ha sido más, mucho más, que aprenderse un texto, interiorizarlo y tratar de convencer a un público variopinto que acude regularmente a ver el montaje, de que realmente ella se lo cree. Es que la actriz desarrolla un trabajo enorme, sublime y tremendamente fructífero porque realmente parece que el sentimiento de pérdida le embarga cada vez que se pone delante de los espectadores en la histórica sala de Guindalera, de Juan Pastor, que dirige también este montaje, después de que en mayo pasado, y durante unas semanas, subiese también a las tablas de la sala pequeña la Margarita Xirgu, del Teatro Español de Madrid.

La escenografía que Juan Pastor ha juzgado necesaria para el montaje es minimalista y no va más allá de una silla y una mesita, situadas sobre una plataforma de madera que marca, sobre las tablas del escenario, el campo de acción de la actriz. La única concesión que se ha permitido Pastor es la incorporación de un sonido de fondo, las olas del mar que llegan apacibles a una playa, y que aparece y desaparece. La iluminación, a cargo de Sergio Balsera, sufre pequeñas oscilaciones, en función del estado de ánimo de la escritora, pero es prácticamente la misma de principio a fin del monólogo de unos 80 minutos de duración.

En diciembre de 2003, después de visitar a su hija Quintana, que se encontraba en coma en un hospital neoyorquino, el escritor John Gregory Dunne caía fulminado por un ataque al corazón delante de su esposa, la también escritora Joan Didion, cuando la pareja se disponía a cenar. Solo unos meses después de la muerte de los dos seres más queridos para la escritora, Joan se atrevió a abordar en un libro su estado de ánimo frente a los acontecimientos y adoptó la decisión de reproducir con toda fidelidad la manera en que vivió la muerte de su marido y su hija.

La obra se estrenó en el Booth Theatre de Broadway en 2007, con la actriz británica Vanessa Redgrave interpretando a la propia Didion. En 2008 la obra pudo verse en el National Theatre de Londres, a donde Juan Pastor acudió y, después de verla, inmediatamente sintió que solo Jeannine Mestre podría interpretar a la escritora en español.

Desgarro

Mestre es una actriz con un inmenso estilo, con eso que se denomina clase, ese modo de ser, de sentir, de afrontar la vida con una inmensa dignidad que se trasluce en todos y cada uno de los gestos que hace. Desde sentarse, hasta coger un libro, levantarse furiosa ante la idea de “¿por qué a mí…?” o enfrentarse al público para recordarle en varias ocasiones que “la vida cambia en un instante”. Teresa Valentín-Gamazo, que se encarga del vestuario, así como las joyas que luce, de Chelo Sastre, pronuncian la elegancia natural de la actriz.

El texto de Didion es aparentemente frío, casi de documental cinematográfico, preciso -recurre constantemente a fechas, a momentos concretos de la vida vivida con su marido e hija…-, analítico e introspectivo pero realmente traduce los sentimientos más íntimos de la escritora y lo hace tremendamente cálido y humano. No creo que haya habido absolutamente ningún espectador que haya acudido a disfrutar del montaje sin que algo se haya movido en sus entrañas. Tal es la fuerza de las palabras de Didion, que nacen de un sentimiento tan profundo como universal.

La autora, en una entrevista que concedió al diario español ‘El País’ (2 de septiembre de 2006) daba la clave del porqué del título de la obra al referirse a como los antropólogos y los psiquiatras hablan de ‘pensamiento mágico’ para referirse a una actitud mental que nos hace sentirnos firmemente convencidos de que tenemos poderes para influir en el curso de los acontecimientos: “Cuando perdí a mi marido -decía Joan- me aferré al pensamiento mágico con una intensidad que después me causó asombro. Me negaba a tirar sus zapatos porque estaba convencida de que si los conservaba, John volvería a por ellos”. Y, acaso por eso mismo, no han sido objetos, sino recuerdos compartidos los que Joan Didion ha separado y -lo que es mucho más importante- compartido con miles de lectores y espectadores, porque así Quintana y John no han acabado de irse del todo. Un montaje absolutamente recomendable.

El año del pensamiento mágico’ de Joan Didion

Dramaturgia y dirección: Juan Pastor

Intérprete: Jeannine Mestre

Teatro Guindalera. Madrid

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