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Casos y cosas: talentos

domingo 23 de octubre de 2016, 17:28h


No, no creo que el presidente del Gobierno en funciones Mariano Rajoy sea tan pasmado y pasota como parece. Tampoco creo que sea un ciudadano inteligentísimo, como quizá se crea…o le hagan creer. Éstas ácidas pero sinceras apreciaciones personales, pueden y deben servir para todos –o para casi todos para ser exactos-, líderes de cualquier gremio, lugar y circunstancias…y para las élites de los elitistas también…basta con observar olvidos y vacíos de continente y contenido en los debates de los aspirantes a la Casa Blanca entre la Cinton y el Trump. O del contento o descontento del Premio Nobel de la Paz y Presidente de Colombia: Juan Manuel Santos… y de su “opositor” y ex presidente Álvaro Uribe… respecto a la participación y reconciliación de los colombianos.

Entre otras muchas cosas y causas hace falta una urgentísima cura de humildad en el vértice de la pirámide humana… y una exigencia máxima en las bases que la sostienen para salir con justeza y dignidad del bloqueo o atasco en que nos han metido líderes y elitistas, que sin ser pánfilos…están lejos, lejísimos de tener, sentidos y sentimientos comunes…o de tener talentos excepcionales. Es decir, en autenticidad, credibilidad y naturalidad no les aprueban ciudadanos con talento verdadero. Y de talante… suelen ser camaleones… porque se mueven entre las ramas de la hipocresía y los ramales del desprecio.

En efecto, hay demasiados ejemplos para contrastar que hay líderes y elitistas hechos y derechos… en laboratorios o departamentos de oscurísimos poderes…sobre todos, en poderes económicos perversos o insaciables. Sí, claro, con el falso bipartidismo han llegado a un poder material y mediático que lo mismo hacen un superventas de un disco o libro del montón, o menos…que hacen un icono, ídolo, líder, personaje o leyenda que sin el “visto bueno”, el aval, o el apoyo interesadísimo del vértice de la pirámide no pasarían de ser “pringados anónimos” como yo, tú, ese o aquel. A estas y esas alturas, lo de autodidactas de principio a fin…no se lo cree nadie con talento y talante suficientes. ¿Hay excepciones?

Lo que sí suelen tener, conscientemente, los líderes prefabricados y las élites calculadas son osadías más aproximadas a la desfachatez que a la gallardía… porque…no entienden las personas cabales y honestas sus continuas contradicciones dichos-hechos, sus equivocaciones de libro, sus extravagancias o atropellos de cajón. Sí, mucha osadía, mucho narcisismo, y muchos datos secretos para los ciudadanos de a pie…que no tienen nada que ver con el talento, la sabiduría y la creatividad de fondo propiamente dichas. Datos a modo de manipular… como de conocimientos sublimes…o datos que los manejan a su conveniencia y antojo…dándonos ratas por gatas. ¡A más de la mitad del personal…hasta la montera de motos mal vendidas nos tienen!

Si a la falta de humidad y exceso de la peor osadía en líderes y elitistas, le añadimos el ejército –total o casi- de loros, cotorras y parásitos que les acompañan, agradecen, halagan, protegen y miman…o mienten…no es extrañar que acaben en equívocos y errores sin control ni solución.

¿Queda claro por qué Mariano no es San Mariano, ni Felipe González era Dios… como le llamaban sus palmeros más cercanos? No mezclemos mímica y mística. Este ejemplo sirve para retratar semejanzas casi sin fin… en líderes, elitistas o campeones de casos y cosas más o menos intranscendentes y mucho más banales que cabales.
Con los porcentajes de paro existentes…con puestos de trabajo míseros y efímeros…con las desigualdades que han facilitado… estos genios que nos conducen, gobiernan o entretienen…tendrían que pedir perdón genérico en vez de sacar morro y pecho particulares. Alguno hay que ha pasado de engañador a engañado, eso tampoco me gusta… es menester reconocer desengaños.

Hay que ser tonto para creer que todos los líderes y elitistas son bobos. Pero, hay que ser más tonto para creer que todos los líderes y elitistas son talentosos. Un mínimo de talento también se demuestra en no confundir realidad con publicidad. Y en pedir perdón mejor hoy que mañana también.
En esa espera nebulosa y paralizante… estamos… desde hace…

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