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'Catástrofe': sueña, atrévete a llevarlo a la práctica, y al pasado que le den

'Catástrofe': sueña, atrévete a llevarlo a la práctica, y al pasado que le den

lunes 11 de febrero de 2019, 08:13h

Hay catástrofes reales a las que no damos crédito (¡no puede ser! ¡No puede ser…!) porque las pensamos como parte de una ficción ideada por una mente perversa. Es el caso del ataque del 11 de septiembre de 2001 a las Torres Gemelas de Nueva York, al que todo el mundo asistía atónito y boquiabierto ante las pantallas de televisión pensando que estaba siendo espectador de una reedición de una ficción que alcanzó visos de realidad extrema: la emisión de La guerra de los mundos que Orson Welles llevó a las ondas el 30 de octubre de 1938. La consideración que se han hecho los integrantes de la compañía La Caja Flotante junto al dramaturgo Antonio Rojano en ‘Catástrofe’ ha sido justamente la contraria: ¿por qué no hacer realidad -aunque solo sea sobre un escenario- nuestros propios sueños, nuestras propias pesadillas, nuestras frustraciones, nuestros fracasos y jugar con buena parte de sus posibles desarrollos y finales? El resultado ha sido esta singular ‘Catástrofe’ que ahora puede verse en la Sala Cuarta Pared de Madrid. Pero, ¡ojo!, solo hasta el 23 de febrero (hasta la fecha de cierre tiene connotaciones catastróficas, al menos en la historia nacional).

Admiro a los autores que arriesgan y Antonio Rojano milita en la primera división de este grupo. Después de haber obtenido el premio Lope de Vega con su Furiosa Escandinavia, se atreve ahora a escribir ‘Catástrofe’, un montaje sorprendente, complejo y hermosísimo a la vez, que dirige con acierto pleno Íñigo Rodríguez-Claro. Se trata de una historia que hunde sus raíces en esa búsqueda de autor de los personajes de Pirandello que muchos años más tarde reeditara también con tanto acierto como éxito Miguel del Arco en La función por hacer. En ‘Catástrofe’ se funden y se confunden los sueños, los deseos, los miedos, los abismos personales, los engaños y los autoengaños con la realidad. Y con una realidad que no es tal, o puede no serlo, porque todo ocurre sobre un escenario, el lugar donde todo puede suceder de una forma y de otras mil más a capricho del autor y el director de cada espectáculo.

El montaje –en el que se utiliza frecuentemente el micrófono como elemento que ayuda a la narración, y la cámara para proyectar en directo pequeñas figuras y situaciones en un teatrillo, al estilo de la Agrupación Señor Serrano-, está interpretado con la fuerza que emana de las historias propias o íntimamente compartidas, por unos estupendos Ion Iraizoz, Irene Ruiz, José Juan Rodríguez y Mikele Urroz.

Ficción sobre la ficción, ‘Catástrofe’ es un viaje de casi dos horas con historias que contienen otras historias de sueños, frustraciones, deseos y proyectos que, como todos, unos acaban truncados, y otros llegan a puerto pero maltrechos o desdibujados. El montaje es fruto de un proceso de creación colectiva entre actores, director y dramaturgo, y ha sido gestado y desarrollado mediante una residencia artística en los que todos aportan sus experiencias personales y la ficción del ‘qué habría sido si…’. A lo allí planteado, Rojano ha dado forma dramática para devolverlo al director y a los actores que son los encargados de llevarlo desde el papel al escenario. Allí se entrecruzan historias que comienzan escribiéndose en una pantalla situada al fondo del escenario, y dividida en tres rectángulos, para acabar del mismo modo. Y entre una y otra página, la dramatización de historias relacionadas con los sueños no cumplidos de unos y otros, que llevan al espectador al estadio del Sadar, del club de fútbol Osasuna; a revivir ese beso que uno de los personajes no se atrevió a dar a aquella chica en una fiesta; al encuentro casual ante un cajero que podría haber sido el principio de una historia de amor; la visita a un experto en hacer crecer el pelo de alguien que ya no tiene por dónde pasar el peine, o de una madre que pierde a su hijo recién nacido en una hamburguesería. Y todo ello preñado también de citas a héroes del comic y de las series de dibujos de la televisión de los años 90.

Paola de Diego ha diseñado el sencillo y diáfano espacio escénico (pantalla al fondo, cuatro sillas, y una pequeña mesa con maquetas), y ha hecho otro tanto con el sugestivo vestuario; José Pablo Polo es el responsable del complejo espacio sonoro y Pablo R. Seoane de la también sofisticada iluminación.

La dirección de Iñigo Rodríguez-Claro es milimétrica porque tan complejo artefacto escénico funciona como un reloj, y la fuerza y la frescura de los intérpretes traspasa la cuarta pared y sintoniza perfectamente con un público que asiste sorprendido e interesado a cuanto sucede en escena. Muy interesante.

‘Catástrofe’

Autor: Antonio Rojano

Dirección: Iñigo Rodríguez-Claro

Reparto: Ion Iraizoz, Mikele Urroz, Irene Ruiz y José Juan Rodríguez

Vestuario y espacio escénico: Paola de Diego

Diseño de iluminación: Pablo R. Seoane (Cía. de La Luz)

Espacio sonoro: José Pablo Polo

Coreografía: José Juan Rodríguez

Audiovisual y diseño del cartel: La dalia negra

Ayudantes de dirección: Carlos Pulpón y Javier L. Patiño

Comunicación: Cristina Anta

Producción: La Caja Flotante

Colaboran: Gobierno de Navarra, Exlímite y Espacio Guindalera

Sala Cuarta Pared, Madrid

Hasta el 23 de febrero de 2019

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