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'Jane Eyre', o la lucha infatigable contra la adversidad

jueves 11 de octubre de 2018, 09:37h

Entre los escritores ingleses de la época victoriana, el apellido Brontë tiene un lugar destacado en la historia de la Literatura. Por un lado, es mucho más conocida Emily Brontë, autora de Cumbres borrascosas, y por otro, su hermana Charlotte Brontë (1816-1855), también novelista y poeta, que escribió otra gran novela romántica, Jane Eyre (1847), en la que revela la psicología de una joven dotada de un gran ardor intelectual y espiritual, y que se conoce muy bien a sí misma, sabe perfectamente de su valía y exige del hombre al que ama un trato de igualdad absoluta.

Anna María Ricart ha realizado ahora una exquisita adaptación al teatro de la novela de Charlotte Brontë, ‘Jane Eyre’, que puede verse en el Teatro Español de Madrid en un también excelente montaje dirigido por Carme Portaceli. Estará en la Sala Principal del Teatro Español hasta el 21 de octubre próximo. Anota bien esta fecha porque este es uno de esos espectáculos que no pueden perderse por múltiples razones que intentaremos apuntar a continuación.

La producción de ‘Jane Eyre’ es del Teatre Lliure y fue estrenada el año pasado en Barcelona cuando se conmemoraban 200 años del nacimiento de la novelista inglesa. El tema principal tanto del montaje como de la novela es la búsqueda de la libertad y de la igualdad como única forma de llegar a ser una misma. La protagonista, Jane, es una chica huérfana que es recogida por su tío. Cuando este muere, su viuda y sus primos la tienen en un constante maltrato que, finalmente, desemboca en su ingreso en un orfanato, en donde acaba viviendo varios años. Cuando cumple los 18 abandona la institución y ejerce como institutriz de Adèle, la hija del señor Rochester, en la localidad de Thornfield Hall. El padre y la institutriz acaban forjando una buena amistad que muy pronto deriva en enamoramiento pero, cuando ambos deciden contraer matrimonio, se descubre que el Sr. Rochester ya está casado con una mujer perturbada que él mismo tiene encerrada en casa. Conmocionada por el descubrimiento, Jane huye de la casa sin dejar rastro de adónde se dirige y, en el viaje, lleno de penalidades, incluso está a punto de morir de hambre y de frío, hasta que es acogida por un sacerdote anglicano. Allí empieza a trabajar como maestra de niñas y el sacerdote se atreve a proponerle matrimonio para que pueda acompañarlo a la India, donde va a desplazarse como misionero. Jane declina la oferta, no sin una gran lucha interior entre su corazón y su cerebro y, finalmente, decide volver a Thornfield donde descubre una gran tragedia: la esposa de Rochester ha incendiado la casa, se ha suicidado y el hombre, que está a punto de morir, termina quedándose ciego. Jane acaba reuniéndose con él, casándose y, fruto de su unión, tienen un hijo.

El estupendo reparto del montaje está encabezado por Ariadna Gil (magnífica, inolvidable su interpretación de Jane), junto a Jordi Collet, Gabriela Flores, Abel Folk, Pepa López, Joan Negrié y Magda Puig. Y, junto a ellos, la música de Clara Peya, que se constituye en un personaje más en escena, interpretada en directo al violonchelo (Alba Haro) y al piano por Clara Lai, Clara Peya y Laila Vallés que se alternan en diferentes funciones.

La minimalista escenografía de Anna Alcubierre la constituye un gran muro blanco que recorta el fondo del escenario y acerca la acción al espectador. A través de tres puertas, los personajes (21 en total, de modo que salvo Ariadna y Abel, todos los demás actores se meten en la piel de varios…), deambulan dentro y fuera de escena con una facilidad extrema y en ningún momento se crea confusión alguna en el espectador. En el vestuario de Antonio Belart domina también la sencillez de líneas y el color negro. La música original de Clara Peya, interpretada con la misma precisión que pasión por los músicos en escena, contribuye a dotar de una fuerza incontenible a la acción, de modo que aún le da más “verdad” a cuanto sucede. Importantísimo también el diseño de luces de Ignasi Camprodon, que subraya y pronuncia el estado anímico de los personajes; la videoescena de Eugenio Szwarcer (la mansión de los Rochester, el incendio, los bosques…), así como la intervención en la coreografía y los pausados o dinámicos movimientos de los actores, a cargo de Ferrán Carvajal.

A Carme Portaceli, directora del espectáculo, corresponde el acierto en la conjunción de todas las piezas de este engranaje perfecto que es ‘Jane Eyre’, que ha sabido concentrar en poco más de dos horas la extraordinaria novela de Charlotte Brontë, un texto que- aunque pueda parecer otra cosa-, sigue de eterna actualidad. La tenacidad, la bondad, la igualdad, la libertad o la justicia –incluso la justicia poética-, son valores que no perderán nunca vigencia.

Aunque todos los actores cumplen a la perfección con su papel, el de Ariadna Gil es sencillamente inolvidable. Mantener el tono de una adolescente (en la fase en la que vive con su tía política y con sus primos, o en el orfanato), y de una joven veinteañera cuando trabaja como institutriz o maestra, es sencillamente magistral. Y lo hace con el cuerpo, con la voz y con toda el alma. Un trabajo extraordinario que, probablemente, constituya el mejor de la carrera de Ariadna.

Auguramos un largo recorrido a esta producción del Lliure y, si nos surge la oportunidad, volveremos a verlo, sin duda. Pero, entre tanto, los espectadores madrileños no deberían pasar la oportunidad de acercarse por el Español a gozar de una auténtica pieza maestra de nuestro teatro. Más que recomendable.

‘Jane Eyre’

A partir de la novela de Charlotte Brontë

Adaptación: Anna Maria Ricart

Dirección: Carme Portaceli

Reparto: Jordi Collet, Gabriela Flores, Abel Folk, Ariadna Gil, Pepa López, Joan Negrié y Magda Puig

Música: Alba Haro (violonchelo), Clara Peya y Laila Vallés (piano)

Escenografía: Anna Alcubierre

Diseño de luces: Pedro Yagüe

Música original: Clara Peya

Vestuario: Antonio Belart

Caracterización: Toni Santos

Iluminación: Ignasi Camprodon

Coreografía: Ferrán Carvajal

Audiovisuales: Eugenio Szwarcer

Sonido: Igor Pinto

Ayudante de dirección: Judith Pujol

Ayudante de vestuario: Maria Albadalejo

Ayudante de escenografía: Judit Colomer

Una producción del Teatro Lliure

Teatro Español. Sala Principal (Madrid)

Hasta el 21 de octubre de 2018

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