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'Watchmen': Lindeloff reinventa la obra original
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'Watchmen': Lindeloff reinventa la obra original

martes 22 de octubre de 2019, 14:42h

Cuando Alan Moore y Dave Gibbons cambiaron el mundo del cómic para siempre con la publicación de 'Watchmen' en 1986, el mayor temor que existía en el planeta era que una posible guerra nuclear acabara con el mundo tal y como lo conocíamos. Ese era el trasfondo en el que se movían los dañados héroes de Moore y Gibbons. Ahora Damon Lindeloff, el hombre detrás de 'Lost' y 'The Leftovers', ha creado una continuación en la que, en los tiempos de Trump, el trasfondo cambia por completo, centrándose en el racismo y el resurgimiento del fascismo.

En este primer capítulo queda claro que el 'Watchmen' de Lindeloff va a aprovechar el mundo creado por Moore y Gibbons para crear algo totalmente nuevo pero que se verá inspirado por su fuente original. Lo sucedido en el cómic ha ocurrido realmente, el extremista plan de Ozymandias para salvar a la humanidad de la guerra nuclear ha dado resultado, su calamar gigante transdimensional fue tomado como un ataque alienígena y la URSS y los EEUU firmaron la paz. El único efecto colateral de todo ello es que, de vez en cuando, caen pequeñas tormentas de calamares. Pero eso no quiere decir que toda la humanidad viva en una feliz utopía.

La historia comienza con un prólogo que nos lleva a Tulsa, Oklahoma, en 1921 cuando se produjo uno de los peores casos de violencia racial de EEUU, cuando un grupo de supremacistas blancos, liderados por el Ku Klux Klan, entró en el barrio negro más próspero de la ciudad (se le conocía como el Wall Street negro) y asesinó a docenas de personas a sangre fría. Es un comienzo brutal en el que conocemos a un niño al que sus padres logran salvar al meterle en una cesta en el coche de unos amigos. Al final los amigos también son interceptados y asesinados, pero el niño se salva, al igual que al pequeño bebé de la pareja. No es tu típica introducción a una serie sobre superhéroes, pero recuerda perfectamente a la historia de Superman, al que sus padres mandan fuera antes de la destrucción de su propio planeta. Cuando nos movamos a los tiempos actuales nos volveremos a encontrar con él.

Un nuevo mundo

Claro que el 2019 de esta serie no es exactamente el real, sino un reflejo en el que, como decíamos, ha ocurrido todo lo que pasaba en el cómic original, EEUU no pierde la guerra de Vietnam, de hecho el país asiático es ahora el estado número 51 de los EEUU, el Watergate nunca sucedió y Nixon gobernó durante varios mandatos, los héroes enmascarados siguen estando bajo sospecha y el Doctor Manhattan, el único realmente con superpoderes, sigue en su exilio en Marte sin inmiscuirse en los asuntos humanos. Lindeloff no dice nada de esto explícitamente, sino a través de noticiarios, etcétera y comienza a poner las bases de su nuevo mundo. Robert Redford es el presidente desde 1992 y ha impuesto una serie de medidas liberales, se les ha concedido unas compensaciones a las personas de color afectadas por los hechos de violencia racial, algo que los supremacistas blancos llaman 'Redfordations', y los policías no pueden hacer uso de sus armas a la ligera, sino que tienen que pedir permiso y justificar su utilización a sus superiores.

Esto nos lleva a la primera escena en la que un policía negro para a un sospechoso blanco y es tiroteado antes de que pueda hacer nada, es una inversión de papeles del hecho habitual y Lindeloff se lo pasa en grande subvirtiendo esos papeles durante todo el capítulo, un policía negro atemorizado y en busca de su arma al parar un coche de un blanco de clase baja, policías negros dando palizas a sospechosos blancos, una pareja negra con niños adoptados blancos y, para más inri, termina con el linchamiento y ahorcamiento de un policía blanco.

Esta claro que el creador detrás de esta adaptación de 'Watchmen' quiere hacer del clima de tensión racial que se vive en EEUU la clave del asunto. El resurgimiento de este supremacismo blanco tiene como principal instigador el diario de Rorschard, uno de los 'Watchmen' originales, que ha sido publicado por un medio de extrema derecha, algo que parece lógico cuando el propio Rorschard era un especie de justicieron tipo Charles Bronson. Sus seguidores se hacen llamar el Séptimo de Kaballería (lo de la K parece ser que es para vincularles con el Klan) y en vez de una túnica y un capirote se ponen una máscara parecida a la que llevaba el propio Rorschard.

Su amenaza es tal que los policías van con la cara tapada y entre ellos hay varios justicieros enmascarados como los del cómic original, siendo los principales, por ahora, Looking Glass, Red Scare y Sister Night, la protagonista, una gran Regina King, que hace de pastelera como tapadera a su papel como policía enmascarada. Su relación con el jefe de policía, Judd Crawford (un notable Don Johnson) parece la relación más importante de este primer episodio. Será el asesinato de este el que comience realmente la trama. Si el cómic original seguía la muerte de 'El Comediante', esta lo hará sobre la muerte de Crawford y qué se escondía realmente bajo toda su amabilidad. El hecho de que a su lado, como principal sospechoso, aparezca el niño del prólogo, ahora un anciano en silla de ruedas, lo hace todo más inquietante.

El paradero de Ozymandias

La serie está llena de guiños al cómic como la aparición del avión de Buho Nocturno, el brutal interrogatorio en un baño de Sister Night y, más importante, la aparición del propio Ozymandias, un Jeremy Irons interpretando a un Adrian Veidt que parece vivir retirado (un periódico anuncia su muerte) en un lujoso castillo junto a unos sirvientes cuyo extraño comportamiento nos hace ver que Veidt sigue experimentando con la genética; pero la serie se puede ver independientemente a su fuente original.

Lindeloff ha preparado el terreno con este primer capítulo con varias escenas excelentes, pero todavía no sabemos cómo lo va a cohesionar todo, en este primer episodio hemos pasado de un drama histórico a un policiaco, pasando por toques de cine de superhéroes y surrealismo propio de Lindeloff. En los próximos capítulos la serie se tendrá que ir asentando, equilibrando los aspectos más existenciales y sociales con la acción pero la reinvención del mundo de Moore que nos ha presentado Lindeloff es el perfecto escenario para que éste logre, una vez más, volarnos la cabeza como ya hizo en 'The Leftovers'.

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