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Crítica de '30' de Adele, la reina de los corazones rotos
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Crítica de '30' de Adele, la reina de los corazones rotos

viernes 19 de noviembre de 2021, 16:40h

Parece que el consenso es que '30' es el disco más variado de Adele pero tampoco es que sea muy distinto de los discos que la llevaron a la fama, '21' y '25'. Básicamente sigue siendo un disco sobre desamor, con melodramáticas baladas de piano, guiños al soul más clásico y la bonita voz de la británica en primer plano. Es cierto que esta vez hay ligeros toques de otros palos, pero el resultado es parecido a discos anteriores.

La primera frase que suelta la cantante al principio es "Llevaré flores al cementerio de mi corazón", una línea que es puro ADN Adele, la reina de los corazones rotos, normal si tenemos en cuenta que el disco está marcado por su separación con su pareja de ocho años y padre de su hijo. Eso sí, musicalmente esa canción, 'Strangers By Nature', es otra cosa, más clásica, como si Adele hubiera estado escuchando añejos musicales con música de Rodgers y Hammerstein.

Es un buen comienzo al que sigue la canción que sirvió como adelanto, 'Easy On Me', su balada al piano de toda la vida al estilo de 'Someone Like You' o 'Hello'. La canción no está mal, es evidente que es una gran cantante, pero parece diseñada en un laboratorio para encontrar el sencillo perfecto para ella. Su tremendo éxito no hace sino evidenciar que acertaron, a pesar de lo forzado del mismo.



'My Little Love' va dirigida a su hijo pero la ve sonando más sexy y madura que nunca, llena de confianza, con un tema de 'smooth soul' que se ve ininterrumpido en demasiadas ocasiones por grabaciones de voz. 'Cry Your Heart Out' mejora bastante, con su voz tratada en un estribillo con un toque de girl group, y unas estrofas que son puro R&B de la vieja escuela con guiños a Amy Winehouse.

Por su parte, 'Oh My God' es la canción en la que más arriesga, nuevamente R&B pero con miras de Siglo XXI, con Beyoncé o Rihanna como referentes. El fallo no es tanto la producción sino que la canción es bastante floja. La cosa no mejora con 'Can I Get It' co compuesta por Max Martin, buscando un éxito sonando al peor (aunque tampoco hay mucho mejor) Ed Sheeran. Es el momento más bajo del disco, se agradece la búsqueda de nuevos sonidos pero son las dos canciones que menos encajan en el mismo.

La cosa mejora a partir de aquí, con varias de las canciones más largas del disco, la mitad del mismo superan los cinco minutos. Primero llega 'I Drink Wine', otra balada de piano marca de la casa, más Carole King que soul en su primera parte y al contrario en la segunda. Luego se permite el lujo de cantar sobre un 'sample' del piano del mítico músico de jazz Erroll Garner, fallecido en 1977. Se trata de 'All Night Parking' y es una demostración de clase a la hora de cantar.

'Woman Like Me' es una balada con guitarra acústica que se queda un poco corta, una especie de bossa nova que suena a 'easy listening'. Mucha más miga tiene 'Hold On' a medio camino entre el góspel soul de Aretha Franklin y una balada de Amy Winehouse, esta es la canción en la que la británica ha sonado más parecida a su añorada compatriota.

'To Be Loved' es una desgarradora balada. con el único acompañamiento del piano y su voz retorciéndose como nunca antes en el disco. El final llega con 'Love Is A Game', posiblemente mi canción favorita del mismo, con un bonito arreglo de cuerdas, mucho soul y una toma vocal que no desentonaría en el 'Dusty In Memphis'.

En definitiva, un buen disco pero no la obra maestra que puede que Adele tenga dentro. Uno se pregunta qué necesidad tiene una artista que vende millones de discos de meter un par de canciones comerciales y casi de relleno, 'Oh My God' y 'Can I Get It', que rompen la continuidad de su disco y lo alejan de un sentimiento de mayor unidad.

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