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Les 7 doigts de la Main: el arte de lo imposible en ‘Cuisine & Confessions’

Les 7 doigts de la Main: el arte de lo imposible en ‘Cuisine & Confessions’

> Un espectáculo imprescindible del que se sale mejor persona

lunes 02 de noviembre de 2015, 10:54h
Parece que la renovación del circo viene siempre en los últimos años del otro lado del Atlántico, de Canadá. Allí está también la sede central de la compañía Les 7 Doigts de la Main, fundada por exintegrantes del Cirque du Soleil. Pero cualquier parecido en el formato (mediano o pequeño, la primera, y grande o mastodóntico, la segunda) es pura coincidencia. Los montajes de Les 7 doigts de la Maintienen tanto de circo como de danza contemporánea. De hecho, en mis apuntes sobre éste, anoté ‘danza acrobática’ y ‘circo de proximidad’.

Y lo anoté porque el espectáculo es mucho más que circo, y mucho más que danza, es un nuevo lenguaje que fusiona las dos disciplinas artísticas y, además, lo acerca al espectador de forma natural, sencilla, suave, imperceptible, casi como sisurgiese del mismo seno del público asistente por generación espontánea. El resultado, de verdad, ¡una verdadera maravilla! Uno, que tiene sus manías, como todo hijo de vecino, suele acudir a los espectáculos con media hora de antelación sobre el horario marcado. No sé muy bien por mor de qué extraña alineación de estrellas, en los últimos tiempos, eso significa hacerlo con 40 minutos, porque en Madrid no hay uno que comience antes de 5 o 10 minutos después del la hora anunciada.

Bien, pues al entrar al recinto del Teatro Circo Price, que es donde se puede disfrutar estos días ‘Cuisine &Confessions’-ya digo más de 30 minutos antes de su horario oficial - el espectáculo ya parece haber comenzado. Un vaivén de jóvenes, cinco chicos y dos chicas dedistintas nacionalidades pero con la misma sonrisa y simpatía, andan metidos en harina -nunca mejor dicho- en torno a una magnífica cocina. Los jóvenes artistas son la rusa, Anna Kichtchenko; los argentinos PabloPramparo y Matías Plaul; los anglosajones,MelvinDiggs, SidneyIkingBateman y la simpatiquísima canadiense Hèloise Bourgeois, y el también canadiense Emile Pineault.

Esa amplia y maravillosa cocina tendrá la doble utilidad de mesa de trabajo y banco de piruetas. Detrás, estanterías donde hay empotrado un gran frigorífico (heladera, dirá el acróbata argentino), un horno, un fogón, muchos botes con pastas y los más variados utensilios de cocina... En ese tiempo previo, los chicos de la compañía canadiense retan al púbico a romper huevos con una sola mano, al tiempo que lo invitan a barrer, limpiar la mesa de trabajo y ofrecen un mate argentino... Ya se han ganado a todo el mundo… Y entre batido y batido, vuelan los huevos a distancias inverosímiles entre uno y otros componentes de Les 7doigts de la Main.Además, los artistas van vestidos con vaqueros y camisetas, como podría ir cualquiera de los centenares de jóvenes que poblaban las gradas del Price lleno hasta la bandera.

Plasticidad de la danza y arte de la acrobacia

El comienzo no puede ser más sorprendente ni prometedor. Para más emoción, veo que el director de uno de los más importantes teatros de la capital se sienta dos butacas a mi izquierda y la observación de sus reacciones frente a lo que ocurre en la pista, puede ser un estupendo test complementario de mis propias impresiones... La media hora larga, finalmente, ha pasado en un suspiro, entre sonrisa y sonrisa, entre emoción y la atención que uno delos componentes del grupo de artistas, Pablo, argentino, ha ido animando al personal hasta el punto de que -y lo adelanto ya- nunca antes había asistido a un espectáculo en donde la simbiosis entre lo que sucedía en el escenario -en la pista, en este caso, si quieres- y lo que pasaba en las gradas se identificase antes y en mayor grado. La inexistencia de traba alguna en el escenario, que se prolonga de forma natural hasta la primera fila de butacas, ayuda mucho a la extensión de esa sensación…

Los olores estupendos de la pasta italiana y de un pastel de bananas, que entre burlas y risas los artistas iban anunciando por megafonía que nos invitarían a probar al terminar el espectáculo, iban tomando ya cuerpo cuando un pequeño silencio, un parar de ese alboroto de movimientos continuados por todo el recinto de los integrantes de Les 7 doigts de la Main, y un corto apagón de luces, indicaron ya que la parte central del espectáculo iba a comenzar… A partir de ahí, los objetos de cocina volando, los saltos imposibles de los siete artistas, sus movimientosprecisos, dibujando bellísimos cuadros conjuntos, y demostrando que las leyes de la física y del movimiento no caben en esta compañía canadiense, fueron todo uno en la primera media hora del espectáculo.“No utilicen flash de las cámaras fotográficas... El flash mata a los acróbatas y la muerte es triste”, decía Pablo con sorna (el mismo que poco más tarde declarara abiertamente haberse enamorado de Laura, una joven y guapa espectadora, a la que luego sacaría a la pista).

Los complejos pasos de danza, los dibujos imposibles de sus movimientos acompasados, los saltos entre mesas y aros chinos cubistas (a modo de marcos de madera cuadrados de ventanas) por parte de SidneyIkingBateman (bajito y rellenito) y Melvin Diggs, no dejan de sucederse ni un momento entre aplausos y gestos de ¡Uuuy…!
Pablo lanza al aire varios batidores enormes -en lugar de las clásicas mazas- con la habilidad de maestro consumado, al tiempo que sus compañeros juegan con los ralladores del queso o lanzan diábolos.

Apenas, hasta ahora, ha habido espacio para el lucimiento personal, para que la mirada del público se concentrara exclusivamente en uno de los componentes, hasta que Anna Kichtchenko, contorsionista rusa, se colgara de una tela por la nuca y sin arnés. El silencio se cortaba hasta que la gracia y la precisión de la rusa terminase el número con soltura y facilidad inverosímiles…

Fiesta total

Y, en medio de todo, hay música y canciones en directo (estupendas las versiones de ‘Fiebre del sábado noche’y del‘Bolero’ de Ravel), y hasta bailan, y leen recetas de cocina al ritmo de la música… La interacción, el diálogo y la colaboración de los espectadores (varios de ellos bajaron a la pista y ayudaron en las actividades culinarias) no dejó de sucederse, y con la mayor relajación y naturalidad, diálogos incluidos, tanto con los artistas, como entre ellos mismos, desconocidos hasta hacía solo un instante y casi entrañables amigos un minuto después de superar la tensión de tener sobre sí los miles de ojos de los cerca de 2000 espectadores, que es el aforo del Price.

Solo un poco más tardeconocimos todo el porqué de la segunda parte del título del espectáculo, lo de Confessions. Fue en el momento en que Matías, acróbata argentino -y especialmente simpático en los momentos previos al inicio formal del espectáculo- cuenta al público que le hubiera gustado pasar mucho más tiempo con supadre, al que solo pudo conocer durante los 8 primeros meses de su vida. Su padre fue uno de los ‘desaparecidos’ de la dictadura argentina. Se trata de Oswaldo Plaul, intelectual comunista, asesinado cuando solo tenía 32 años, menos de los que hoy tiene el propio Matías. Sus palabras emocionadas, duras, precisas y, sobre todo, la materialización de su estado de ánimo allá en lo alto del mástil chino, y bajando a la velocidad del rayo a tierra, no sin dibujar antes más imposibles figuras plásticas en el aire, dejaron sin aliento y con el corazón encogido a todos y cada uno de los asistentes.

Un aplauso enfervorizado, con todo el público puesto en pie durante unos minutos, premió a Matías, a Oswaldo y a los seis artistas de Les 7 doigtsde la Mainal finalizar la función, por cierto, coincidiendo con el final de los 32 minutos de cuenta atrás que todos los espectadores al unísono, marcaron en sus teléfonos móviles, para sacar del horno el pastel de banana. Un pastel y una pasta italiana que, además, compartieron a pie de pista y en las gradas con todos aquellos espectadores que quisieron probarla, y conversar unos momentos con los artistas…

Una función que no te puedes perder. Nunca antes había visto más desdibujado ese límite entre la pista y el patio de butacas, repito. Los componentes de Les 7 doigts de la Main sacaron lo mejor de sus facultades como acróbatas, y sobre todo, como seres humanos, para compartirlo todo, con los privilegiados que, hasta el próximodía 8, tendrán la fortuna de asistir a este ‘Cuisine&Confessions’. ¡No te la pierdas! Uno sale mejor persona de lo que era antes de entrar.

Cuisine & Confessions. Compañía: Les 7 Doigts de la Main. Intérpretes: Emile Pineault, HèloiseBourgeois,SidneyIkingBateman, Pablo Pramparo, Matías Plaul, Anna Kichtchenko y Melvin Diggs
Teatro Circo Price de Madrid. Hasta el 8 de noviembre



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