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'Nora, 1959', de Lucía Miranda, un espectáculo redondo, partiendo de 'Casa de muñecas', de Ibsen
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'Nora, 1959', de Lucía Miranda, un espectáculo redondo, partiendo de 'Casa de muñecas', de Ibsen

lunes 23 de noviembre de 2015, 17:00h

Lucía Miranda ha llevado al Teatro Valle-Inclán de Madrid su versión de la obra de Ibsen en ‘Nora, 1959’. El montaje, que se ha representado entre el 12 y el 22 de noviembre, ha sido un fruto más de los laboratorios de creación LaZonaKubik en colaboración con el Laboratorio Rivas Cherif del Centro Dramático Nacional.

El noruego Henrik Ibsen estrenó en 1879, su ‘Casa de muñecas’ y en ella Nora, la protagonista, harta del agobiante control de Torvald, su marido, da un portazo a su tediosa convivencia con él y decide abandonarlo (“pasé de las manos de mi padre a las tuyas”). Todo comienza cuando un prestamista, que ahora trabaja bajo las órdenes de su marido, amenaza a Nora con revelarle a Torvald que ella falsificó unos documentos al solicitar un préstamo en un momento en el que la vida de éste estaba en juego. Torvald ahora reacciona contra ella, a pesar de que su única intención era ayudarlo. La protagonista no ve entonces más salida digna que la de abandonar su casa y su hijo (“para educar a nuestro pequeño Torvald, antes tengo, que educarme yo… Tengo otros deberes conmigo misma…”).

Ayer, hoy y siempre, todas las mujeres son Nora. Aunque Nora es la protagonista de ‘Casa de muñecas’ de Henrik Ibsen, no es un personaje del pasado. Hoy Nora no está atada a la pata de la mesa, como en el XIX o en el XX, pero sus maridos, sus novios, sus parejas, sus amantes la controlan a través de las redes, espiando sus comunicaciones por móvil o quitándoselos a la fuerza y viendo sus mensajes y, desgraciadamente, con mayor frecuencia de la que todos quisiéramos, hay demasiadas Noras a quienes no les da tiempo a salir de casa y llegan a perder la vida a manos de sus controladores…

Lucía Miranda ha hecho una magnífica adaptación del texto de Ibsen, trasladando la acción a la España de 1959, esa época en que la vida de las mujeres -y más aún la de las mujeres casadas- orbitaba en torno a la casa y a la radio. Escuchándola, se acercaban a la música y podían también soñar con las aventuras que vivían los personajes de las radionovelas. Por eso Miranda ha construido la dramaturgia del montaje en torno a la radio, haciendo una fiesta en la que el público no permanece ajeno ni un solo segundo de la más de hora y media que dura el mismo.

El espectador forma parte de cuanto ocurre en escena -metateatro- y su participación es constante y va desde su inclusión en la fiesta de los Torvald para celebrar el ascenso del marido, a través del tarareo en voz alta de las canciones o el lanzamiento de serpentinas, hasta la colaboración en papeles secundarios como actores (una espectadora hace de portera y otra custodia la mirilla de la casa de Nora). Es también teatro documental porque recoge voces grabadas de abuelas que comentan, a través de la radio, sus frustraciones y sus sueños, que tienen su origen en esa época funesta y rebosante de franquismo y de machismo dominantes en la sociedad española de los 50, en la que las mujeres no podían abrir cuentas corrientes ni firmar préstamos sin el permiso expreso y previo del marido.

“Radio 59”

La escenografía, que firma Javier Burgos, remite a la época, tanto en la decoración de la casa de Nora como en el estudio de “Radio 59” que hay montado en un extremo del escenario, con piano y todo. El resto lo ocupa la casa de Nora y Torvald, en donde un receptor de radio antigua preside el saloncito. Al fondo del escenario hay una escultura, con grandes letras en donde figura la leyenda “On Air” (en el aire). La letra O servirá después de puerta, al final de la obra, para que Nora salga con su maleta hacia la cara libertad escogida.

The Cross Border Project es la compañía que ha llevado adelante este espléndido montaje en donde todos sus componentes cantan, bailan y actúan con la misma alegría que convicción en la defensa de sus personajes respectivos (muy importante la labor de Ángel Perabá en el movimiento escénico). La componen seis estupendos actores: Nacho Bilbao, Ángel Perabá, Rennier Piñero, Efraín Rodríguez, Belén de Santiago y Laura Santos. Varios de ellos hacen más de un personaje y con sus actuaciones, movimientos de danza y los frecuentes traslados de objetos llenan de vida y de alegría un montaje, cuyo argumento de fondo es un drama tremendo, que ellos convierten en una fiesta dramática inolvidable.

Además de la homogénea actuación de la compañía, la original y precisa iluminación de Toño Camacho, el espacio sonoro de Nacho Bilbao y el vestuario de Paz Yáñez son también decisivos en el extraordinario resultado final del montaje.

Nora, 1959’ es el tercer montaje que hemos tenido oportunidad de ver en los últimos meses sobre la clásica ‘Casa de muñecas’ de Ibsen y, sin duda, este es el mejor de los tres. (Los otros dos son estos otros: http://bit.ly/1jd4q3Q

Y http://bit.ly/1N0cLj5).

La obra, desde luego, merece saltar más tiempo a otros escenarios porque sería una pena que muchos más espectadores no pudieran disfrutar, como nosotros, de un espectáculo tan redondo, tan total como este ‘Nora, 1959’, que tanto debe a su directora y adaptadora, Lucía Miranda.

Nora, 1959

Dramaturgia y dirección: Lucía Miranda

Intérpretes: Nacho Bilbao, Ángel Perabá, Rennier Piñero, Efraín Rodríguez, Belén de Santiago y Laura Santos

Teatro Valle Inclán. Sala Francisco Nieva

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