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Obra Ternura Negra
Obra Ternura Negra

'Ternura negra': La obsesión en el ayer y el hoy de María Estuardo

martes 02 de febrero de 2016, 19:26h

Si algo preside la obra dramática de Denise Despeyroux es la sorpresa. Uno realmente no sabe qué va a encontrarse en la escena siguiente, en el cuadro inmediato y, si me apuras, cinco segundos después. Y eso que sus textos están construidos milimétricamente, como si de un arquitecto de la vida se tratase. Algo parecido quisimos decir en 'Carne viva', que sigue en el cartel madrileño tres años después de estrenada, al hablar de “un mecano teatral preciso, surrealista, original, divertido y lleno de intriga” (http://www.diariocritico.com/ocio/teatro/critica-de-teatro/carne-viva/470074), y ahora lo aplicamos a ‘Ternura negra’, que se está representando en la sala Mirador.

Por ‘Ternura negra’ transitan un autor y director de escena (Andreas) que está auténticamente obsesionado con la figura de María Estuardo. Y lo está hasta el punto de llegar a instalarse en una tienda de campaña junto al castillo de Tutbury, donde la joven reina escocesa pasó gran parte de su cautiverio. El dramaturgo pretende comunicarse con el fantasma de María Estuardo y está dispuesto a lo que venga con tal de conseguir su objetivo, aún a costa de morir aterido de frío. Todo sucede en nuestro tiempo, así es que el autor utiliza la famosa aplicación Skype para comunicarse y avanzar en el trabajo del montaje con una actriz (Paloma) y un actor (Hugo) -que encarna a la reina Isabel de Inglaterra- que ensayan en una vieja buhardilla incómoda y llena de goteras. Pero esto es solo el principio, porque la trama se complica cuando el acampado tiene la osadía de internarse en una habitación del castillo en donde parece haber algún tipo de fantasmas, voces y sucesos que podrían encuadrarse dentro de lo paranormal…

“¿Podemos los seres humanos devorarnos unos a otros como las estrellas?”, se pregunta la actriz pocos instantes después de comenzar la función. La encarna una soberbia Ester Bellver, que da todo un recital de interpretación a lo largo de los 90 minutos de duración del mismo, sin salir ni un instante de escena, al tiempo que comunica por Skype con el autor -un graciosísimo y virtual Fernando Cayo, condenado a no salir de la pantalla-, (de la dirección de la realización audiovisual se encargan Jorge Sánchez Cabezudo y Denise Despeyroux), e interactúa con su compañero de reparto -Joan Carles Suau, espléndido también en su papel-, que comienza su relación con su colega con una cierta arrogancia aunque, poco a poco, se va transformando en complicidad y hasta en amistad.

Cinco siglos después

María Estuardo (María I Estuardo), hija de Jacobo V, fue reina de Escocia en 1542, una semana después de su nacimiento. Aunque era católica, intentó gobernar un país mayoritariamente protestante, pero las intrigas de la corte la obligaron a huir a Inglaterra. Conspiró para destronar a su prima, la reina Isabel I, lo que le costó ser condenada por un tribunal pese a proclamar su inocencia y murió decapitada en 1587. Su figura histórica y personal ha atraído a directores de cine y teatro. En la temporada pasada, sin ir más lejos, pudimos ver la recreación de un hipotético encuentro entre María e Isabel -parece ser que es poco probable que ese encuentro se llevara a cabo-, a través del montaje de Fernando Sansegundo en ‘La cumbre’ (http://www.diariocritico.com/noticia/480366/teatro/el-poder-tambien-contagia-a-la-mujer-en-la-cumbre-de-fernando-sansegundo.html). En todos ellos, el papel de la mujer, el poder y la política han sido los temas dominantes. Ese, sin embargo, como ya hemos dicho, no es el motivo principal del montaje deDenise Despeyroux.

El pasado y el presente se funden ahora en un solo plano temporal. La magia de las telecomunicaciones por internet preside el enlace de las dos figuras principales de la trama de ‘’Ternura negra’. La tienda y el director y autor están allí, sobre la pantalla. Aquí, en primer término, la buhardilla de una actriz, con apenas un perchero, donde aparecen colgados todos los trajes que la actriz se cambia en escena, un sillón, una mesita de escritorio, un baúl, dos cubos como receptores del agua que cae desde el tejado filtrándose por el techo. La humedad no es esporádica, porque una mancha preside una de las paredes, con una figura de una cara que ha construido el capricho de las filtraciones continuas. Apilados en el suelo hay varios libros sobre la figura de la reina escocesa, y, al fondo, en una gran pantalla, la Vía Láctea, una constelación que la actriz tiene minuciosamente pintada en el techo de su buhardilla, por la que siente una fascinación especial.

La escenografía de Alejandro Andújar,la luz de Pedro Yagüe y elinquietante sonido de Mariano Marín son preciosos y precisos. El juego de misterio que provocan unos y otros reaniman el clima de inquietud que se vive en el montaje entre autor y director, y el corto elenco de la obra que tratan de interiorizar, primero, y de ensayar después. En un tono de comedia, al final se cuenta una historia de terror romántico, porque en ella hay un cierto rumor de algo que vibra en el ambiente, aunque no se ve, y porque al final el amor -¡siempre el amor!- sigue siendo el motor que impulsa a dos de los personajes a seguir renovando la vida. El tercero es lo que en el circuito de la new age ha venido en llamarse un niño índigo que -al parecer- está situado en un estado superior al resto de los humanos. Lo cierto es que enamorados e índigo hacen pasar un momento delicioso, lleno de sonrisas, cierto terror psicológico y una verdadera lección de interpretación por parte de los tres actores. No dudes en acercarte a comprobarlo.

‘Ternura negra’

Texto y dirección:Denise Despeyroux

Intérpretes: Esther Bellver, Fernando Cayo yJoan Carles Suau

Vestuario: Ana López Cobos

Sala Mirador (Doctor Fourquet)

Hasta el 6 de febrero

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