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‘La fuerza’: El ser humano y sus máscaras
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‘La fuerza’: El ser humano y sus máscaras

sábado 14 de mayo de 2016, 16:47h

Johan August Strindberg (1849-1912), renovador del teatro sueco y precursor del teatro de la crueldad y del teatro del absurdo, es la fuente en la que ha bebido Sara Núñez de Arenas que, desde su juventud y su entusiasmo por el teatro, ha versionado y dirigido dos de sus obras menos representadas, al menos en España. Se trata de La más fuerte y Paria, que ahora pueden verse conjuntamente en un solo montaje bajo el título común de ‘La fuerza’ en el Off de La Latina de Madrid.

Núñez de Arenas, que ha podido escoger entre las más de 70 obras dramáticas del genio sueco, ha encontrado en las dos piezas de Strindberg un denominador común, la dificultad de relacionarse con el otro, el inmenso mundo que contiene cada ser humano en el que, apariencias aparte, confluyen multitud de fuerzas y corrientes internas, íntimas, casi subterráneas, que acaban por configurar en él -hombre o mujer, eso da igual- su verdadera personalidad, su carácter más íntimo, su temperamento. Y es en el encuentro con el otro (no importa nada tampoco si es el marido, la amiga, el colega, la jefa o el colaborador…) donde emerge ‘La fuerza’.

Los de Strindberg, aunque con un lenguaje claro, son textos complejos, de una carga de profundidad enorme, que solo una dirección acertada y una interpretación ajustada pueden acabar haciendo sencillas las historias que se cuentan en ellos.

En La más fuerte -la primera de las dos obras escogidas-, y antes de comenzar la función, ya está Amelia, La señorita Y (Macarena Regueiro demuestra que es una verdadera actriz sin pronunciar una sola palabra) sentada en un silloncito de un coqueto café, “La ratonera”. Canta una triste canción en inglés, mientras con el movimiento de sus manos dibuja sombras en la pared. Es Nochebuena y Amelia viste elegantemente de época (vestido largo de tonos pálidos, con gran collar de perlas, finos guantes…). La acaba de dejar su novio. Llega la señora X (estupenda Pilar Baeza), también vestida de colores suaves, madre de dos hijos, chico y chica, casada con Bob,que le espeta: “no hay nada mejor que un marido y una casa”.

Amelia no abre la boca, solo ríe a carcajadas, se pone infinitamente triste o llora, mientras que La señora X no para de hablar y hablar y sola, mirándose en el espejo de esa silente Amelia, termina por descubrirse a sí misma en ese triángulo de relaciones que forman las dos mujeres y el marido de X. “No podría enfadarme contigo porque eres la débil”, le dice La señora X a Amelia. “¿Cómo es posible que todo lo que tocas se vuelva estéril?”. “Te callas porque no tienes nada que decir, estás vacía”. Para terminar diciéndole “gracias, Amelia, por tus lecciones, por enseñar a mi marido a amar. Ahora me voy a mi casa a amarlo”.

Suenan moscas revoloteando que Amelia va apartando con sus manos mientras recoge las tazas y demás utensilios del café, y son esas moscas el nexo de unión de una y otra pieza de Strindberg… El ambiente de Paria -pieza escrita por Strindberg en 1889-es sofocante. La acción se desarrolla en medio de uno de esos días en torno al verano que ahogan a cualquiera, con las mismas moscas zumbando alrededor, que irritan aún más.

El espectador encuentra ahora en el escenario la casa del señor X (encarnado por una sembrada Almudena Puyo, muy bien caracterizada en su papel de hombre). Llega el señor Y (Rubén Martín V.), invitado de X, con una red de cazar esas moscas malditas. El señor Y empieza a contar sus secretos y muy pronto se descubre que éste ha pasado alguna temporada en prisión. El señor X dice ser muy buen conocedor del comportamiento humano pero también tiene algún secreto que esconder y esos días de convivencia en una casa de campo van a llegar a convertirse también en una lucha, primero, soterrada y, luego, explícita entre los dos hombres que ponen a prueba su fortaleza psicológica y física para ver cuál de los dos tiene el poder.

Estupendos tanto la iluminación como el espacio sonoro (de Jaione Azkona) y el vestuario que hacen de ‘La fuerza’ una pequeña delicatesen -la función dura poco más de una hora- que cualquier amante del teatro sabrá degustar y volver a descubrir en esos textos de Strindberg que tanto han influido en el drama moderno, junto a los del noruego Henrik Ibsen y el ruso Antón Chéjov. Una influencia que se dejó sentir en numerosos autores teatrales posteriores como Sean O'Casey, Eugene O'Neill, Luigi Pirandello o Pär Fabien Lagerkvist.

‘La fuerza’’ (basada en ‘La más fuerte’ y ‘Paria’, de August Strindberg)

Versión y dirección: Sara Núñez de Arenas

Intérpretes: Macarena Regueiro, Pilar Baeza, Almudena Puyo y Rubén Martín V.

Asistente dramaturgia y producción: Soraya García

Una producción de La Conocida

Teatro Off de La Latina (Madrid)

Hasta el 27 de mayo

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