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Día Internacional del Niño: la importancia de las necesidades emocionales para la salud mental
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(Foto: Pixabay)

Día Internacional del Niño: la importancia de las necesidades emocionales para la salud mental

viernes 20 de noviembre de 2020, 10:28h

Con motivo del Día Internacional del Niño, desde RECURRA Ginso, expertos en el tratamiento terapéutico de jóvenes, llaman la atención sobre la importancia de cuidar la salud mental y el plano emocional de niños y adolescentes, una faceta del cuidado olvidada o poco atendida en muchas ocasiones. “No es suficiente con tener la nevera llena y un cuarto lleno de juguetes, los padres deben atender las necesidades emocionales de los hijos para un correcto desarrollo”, inciden desde RECURRA Ginso.

Javier Urra, presidente de la Comisión Rectora de Recurra GINSO, ha recordado que el 70% de las enfermedades mentales que se aprecian en adultos, tiene su origen en la infancia. “Esto quiere decir que, o ponemos medios para diagnosticar y tratar en la infancia, o tendremos problemas en adultos con peor diagnóstico”, ha insistido el Dr. Urra.

Problemas relacionados con la salud mental a lo largo de la infancia y la adolescencia

Los problemas más habituales relacionados con la salud mental, van evolucionando a medida que el niño va creciendo. En los primeros años, se destaca por encima de todo el miedo al abandono, un miedo muy primitivo que provoca que, si un bebé deja de sentir la presencia de sus padres, pero especialmente la de su madre, de forma prolongada, desarrollará falta de apego y de vínculo que podría acarrearle otros problemas en el futuro. Durante la niñez, destaca la sobreprotección por parte de los padres como un comportamiento que puede llegar a incapacitar al niño para tomar decisiones por su cuenta.

Durante la adolescencia la depresión es el trastorno más habitual, sin embargo, “la depresión en los adolescentes está infradiagnosticada; cuando un adolescente tiene depresión esta se expresa de forma diferente, y en muchas ocasiones se confunde con rebeldía ya que lo que vemos puede no coincidir con los síntomas que asociamos a la depresión, como la apatía o la tristeza visible”, ha señalado Javier Urra.

Otros problemas de salud mental que pueden darse en la adolescencia y juventud son las ideas autolíticas, motivadas por diferentes motivos como puede ser el acoso escolar, por desesperanza laboral o por no tener un proyecto existencial. Además, recuerdan desde RECURRA Ginso, no podemos dejar de lado comportamientos de adicción al juego, abuso de las nuevas tecnologías como las redes sociales o el consumo abusivo de pornografía. “Hay un porcentaje muy minoritario, pero que debemos tener en cuenta, de jóvenes que no encuentran una razón para vivir, y que pueden acabar sintiéndose atraídos por grupos extremistas”, explica Javier Urra.

“De por sí, la adolescencia trae consigo una serie de cambios hormonales que provocan cambios emocionales, pero si a eso sumamos falta de comunicación emocional en las familias, nos encontramos con jóvenes con grandes dificultades para identificar y gestionar lo que sienten y que resuelven en muchos casos con respuestas inadecuadas o dañinas para ellos mismos. Por ello, es muy importante que desde edades tempranas en la familia exista un diálogo y una comunicación emocional”, ha explicado Marian Sánchez, psicóloga Sanitaria de RECURRA Ginso.

Si existen indicios de un problema conductual o un trastorno, debemos actuar de inmediato

Muchas personas creen que los niños son felices de por sí, pero eso es una fantasía, los niños y adolescentes tienen problemas y dificultades, y hay que aprender a verlos y a actuar en consecuencia”, señala Javier Urra. Para ello, la primera recomendación es que los padres transmitan a los niños que los quieren. Además, es importante estar atento a posibles señales, tener un contacto habitual con la escuela, conocer en qué entornos y con qué amigos se relacionan, cómo se comportan en su tiempo de ocio, etc. En el plano digital, también es importante que los padres sepan qué hacen sus hijos, con quién hablan o qué redes sociales y aplicaciones utilizan.

Por ello, de cara a prevenir la aparición de trastornos mentales en la edad adulta, debemos prestar atención en la infancia y adolescencia tanto a los factores de riesgo como a los factores de protección. En este sentido, la intervención va encaminada a disminuir los factores de riesgo (estilos educativos disfuncionales, posibles trastornos psicológicos familiares, emotividad expresada, entorno social…) y a potenciar los factores de protección (buena educación emocional, límites claros, normas, amistades y centro escolar adecuado, etc.). “El problema viene cuando queremos implantar en la adolescencia una serie de límites o normas que no han existido en la niñez. De por sí es complicado mantener las normas ya instauradas cuando llega la adolescencia, pero si son nuevas, estas generarán aún más rechazo”, explica Marian Sánchez.

Cuando se detecta que un niño o adolescente muestra signos de tener algún problema, lo primero que deben hacer los padres es informarse y ver si están capacitados para afrontar dicho problema. RECURRA Ginso cuenta con un servicio de atención telefónica gratuito con un equipo de 100 profesionales formado por médicos, psiquiatras y psicólogos capaces de orientar y aconsejar a los padres que se encuentran ante un problema con sus hijos. El departamento de orientación de los colegios también es un recurso que puede servir de apoyo a los padres para recibir orientación y para contrastar si el comportamiento que observan en casa coincide con el observado en la escuela. “De cara a los hijos, es importantísimo que se les valide sus emociones y las vivencias que están expresando, y no se les reste importancia. Deben sentir que estamos disponibles y dispuestos a ayudarles en lo que necesiten”.

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