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Los 10 mejores westerns de la historia
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Los 10 mejores westerns de la historia

Me han pedido que escoja los 10 mejores westerns o películas del Oeste de la historia, así que lo primero que tengo que decir es que hay muchos más de 10 y que el hecho de que se me hayan quedado fuera nombres tan imprescindibles como los de Anthony Mann, clásicos como 'Raíces profundas' o películas tan personales como 'Los vividores', no tiene perdón. También que se podría haber hecho una lista solo con 10 westerns del maestro John Ford pero que al tener que escoger solo 10 de uno de los géneros más productivos de la historia del cine, he decidido tirar por lo personal y elegir mis 10 favoritos (Pero como me era imposible dejar algunos fuera, al final nombro otros 20 imprescindibles)

10. Dos hombres y un destino



Una película que basa su éxito en el tremendo carisma y química de su pareja protagonista, Paul Newman y Robert Redford, que dan vida a Butch Cassidy y The Sundance Kid, dos forajidos a los que nadie ha informado que el salvaje Oeste se ha terminado y ha dado paso a la civilización, con su ley y su orden. Son dos personajes fuera de época que se niegan a verlo, aunque para ello tengan que emigrar a la exótica Bolivia (por favor vean esta película en versión original para poder entender el descacharrante primer atraco que cometen en el país andino). El director George Roy Hill y el guionista William Goldman le ponen en bandeja una de esas escenas icónicas a Paul Newman con su paseo en bicicleta mientras suena el 'Raindrops Keep Fallin' on My Head' de Burt Bacharach. Una película que exuda encanto y regala sonrisas en un género no muy acostumbrado a ellas. La fórmula se probó tan buena que director y actores protagonistas repertirían 4 años más tarde en 'El golpe'

9. Solo ante el peligro



El director Fred Zinneman y el guionista Carl Foreman, en la última película que pudo firmar en 6 años tras ser incluido en la lista negra, hacen una alegoría de la caza de brujas y el 'McCarthysmo' y de cómo la sociedad estadounidense se calló durante demasiado tiempo ante aquella injusticia. Para ello toman el género más puramente americano y ponen de protagonista al icono que era el mismísimo Gary Cooper. Un temido criminal acaba de salir de prisión y planea vengarse del hombre que le metió allí, el 'sheriff' Will Kane (Gary Cooper). Su tren llega a mediodía y Kane busca aliados en su pueblo para enfrentarse al criminal y su banda, pero nadie, más allá de su joven esposa, parece dispuesto a ayudarle. Es increíble como saben manejar la tensión hasta llegar al momento cumbre.

8. Río Bravo



A Howard Hawks no le gustó 'Solo ante el peligro' y no por su crítica a la sociedad estadounidense sino porque le parecía indigno que un 'sheriff' fuera pidiendo ayuda "como un pollo sin cabeza". Así que decidió hacer su propia versión de la historia, un 'sheriff' (John Wayne) mete en prisión al hijo de un terrateniente, sabiendo que este hará todo lo posible por liberarlo, luego se encierra en su oficina con la única ayuda de un alcohólico (Dean Martin), un viejo (Walter Brennan), un jovencito inexperto (Ricky Nelson) y una mujer (Angie Dickinson). La historia le gustó tanto que la repitió, con excelentes resultados, otras dos veces más en 'El Dorado' y 'Río Lobo', todas con Wayne como protagonista y guión de Leigh Brackett. Pero 'Río Bravo' tiene el mejor momento de las tres, uno con el que Hawks demuestra que es el más versátil de los directores clásicos, capaz de entregar al menos una obra maestra en cada género conocido, así que no es de extrañar que en uno tan poco dado a los momentos musicales como el western, el genio de Hawks sea capaz de meter ese momentazo en el que, en medio de la espera, Dean Martin, Ricky Nelson y Walter Brennan a la armónica interpretan 'My pony, my riffle & me'. Es también, y sin ser consciente de ello, un momento revelador musicalmente, al juntar al viejo star system, representado por Martin, miembro del 'rat pack' de Sinatra, con los jóvenes rockeros, recordemos que Ricky Nelson tenía como guitarrista a James Burton. Eso sí, para alivio de John Ford, Hawks no quiso que John Wayne cantase, claro que la mirada que les echa mientras canta demuestra que el Duque, por mucho que digan algunos, era un gran intérprete.

7. Pasión de los fuertes



Wyatt Earp visto por John Ford. Mientras que el 99% de las películas sobre el conocido pistolero se centran en el famoso duelo en OK Corral al director de 'Las uvas de la ira' le preocupan más los pequeños detalles, una mecedora en el porche, el baile con la chica a la que se ama o tomarse una copa en el bar. También tiene al mejor Doc Holiday posible, uno capaz de recitar a Shakespeare y beberse hasta la última gota de vida que le queda. Es, también, una película en la que se enfrentan la ley contra la anarquía, el salvaje y viejo Oeste, representado por los Clanton, y el nuevo representado por un hombre de orden como Earp, lógico que Ford escogiera Henry Fonda en vez de a John Wayne para interpretarlo. Pero también es otra prueba más del viejo romántico que habitaba en el director, alguien capaz de titular a su película sobre uno de los más conocidos pistoleros del Oeste sin nombrarle a él o al mítico lugar donde se batió en duelo y, en su lugar, llamarla 'Mi querida Clementine' (aunque aquí en España prefiriera eso de 'Pasión de los fuertes').

6. Sin perdón



Clint Eastwood es, junto a John Wayne, el rostro más conocido del género. Pero también ha contribuido enormemente detrás de la cámara a hacer grande al género. Suya es la más reciente de las que aparecen en esta lista, 'Sin perdón', el último de los grandes 'westerns' y la última vez que Eastwood ha dirigido uno. Se trata de una historia totalmente crepuscular en la que el actor y director echa una mirada a pasados personajes y los contextualiza con su edad 8del momento). Su William Munny es un ex forajido envejecido al que reformó su mujer y que tiene que volver a las andanzas para tratar de sacar adelante a sus dos hijos, ahora que ha enviudado. Es un hombre desgastado por la edad pero que sigue siendo lo que siempre fue, un asesino nato, alguien al que no le temblará el pulso, más allá de los achaques, a la hora de apretar el gatillo. Y es que el Oeste que nos pinta Eastwwod es decadente, sombrío y amargo pero también hay cabida para un aroma épico y clásico. Es desmitificadora pero, a la vez, tiene un profundo respeto por esos personajes. Puede que haya mucha literatura y leyenda sobre el Oeste y sus mitos pero, al final, estos existieron. Puede que fueran unos "miserables y cobardes hijo de perra" que disparaban por la espalda sobre mujeres y niños pero, como las meigas, hubo gente con una especial "suerte cuando se trataba de matar".

5. Grupo salvaje



Sam Peckinpah fue el responsable de sacar al Western de la mirada clásica y de darnos una nueva descripción de la violenta naturaleza del mismo. 'Grupo salvaje' es su gran obra maestra, una película dura y violenta, donde los personajes viven en un mundo brutal y despiadado, en el que las distinciones entre buenos y malos no están nada claras, es una mirada al final del Oeste y de la época de los forajidos, como dice uno de los personajes: "tenemos que comenzar a pensar más allá de las pistolas. Ésos días están llegando a su fin". Para ello Peckinpah se rodea de un puñado de veteranos como William Holden, Robert Ryan, Ernest Borgnine, Ben Johnson o Warren Oates, que le dan un carácter todavía más crepuscular. Su utilización de la violencia de manera gráfica, adiós a las muertes sin sangre que habían caracterizado al género, le valió el apodo del 'sangriento Sam' pero, en principio, estaba pensada para repeler al espectador de manera catárquica.

4. Hasta que llegó su hora



Con la 'trilogía del dólar' Sergio Leone edificó una nueva forma de ver al Oeste, a la que algunos llamaron, intentando despreciarla, 'Spaghetti Western'. Con 'Hasta que llegó su hora' creó la primera Ópera Western. Todas y cada una de las imágenes de esta película son grandiosas, hay una exageración de todo, un movimiento musical para cada protagonista y una historia mezclándose con la Historia. Leone nos cuenta el cuento del Oeste (no en vano, en su versión original la película se llamaba 'Érase una vez en el Oeste') con todos sus clichés dados la vuelta, está la construcción del ferrocarril, el hombre sin nombre en busca de venganza, la construcción de un pueblo, las minas de oro, la prostituta intentando buscar una vida respetable, la banda de bandidos y un malo malísimo. Tras el éxito de la 'trilogía del dólar' Leone pudo contar con un presupuesto mucho mayor y decidió dar el papel del malo al bueno por antonomasia, Henry Fonda. La banda sonora de Morricone es una parte fundamental de la película y fue compuesta antes de rodar la misma, con el propio Leone aportando ideas para modelar los personajes a través de la música. Con esta película Leone demostró ser uno de los directores más grandes de todos los tiempos, alguien cercano a la magia de los pioneros del mudo, capaz de contar una historia solo con imágenes, como se puede ver en su increíble prólogo en el que tres pistoleros esperan la llegada del tren en una estación. El cine en su estado más puro.

3. El hombre que mató a Liberty Valance



John Ford fue el responsable de la mitificación del Oeste. En cierto modo, la imagen que tenemos del lejano Oeste es la que nos dio la cámara de Ford. Por ello es totalmente revelador que en la época final de su carrera fuera el mismo Ford el que se encargara de desmitificarla, de contarnos que, a veces, los duelos al sol terminaban con un tiro en la espalda, y que el progreso y el orden bien valen una mentira. O lo que es lo mismo "En el Oeste, cuando la leyenda se convierte en realidad, imprimimos la leyenda". Es una justificación a toda su carrera, Ford sabe perfectamente que los tiempos están cambiando y hay una nueva generación que quiere reflejar la sucia y amoral verdad de los tiempos de los pioneros (no es casualidad que Liberty Valance se rodara el mismo año que la primera película de Sam Peckinpah, el hombre que iba a tomar el relevo de Ford a la hora de imponer su visión sobre el Oeste) pero él prefiere contarnos la leyenda. Además puede que sea su película más política y, a la vez, romántica. Es curioso que haya gente que le considere un fascista, cuando esta película es un claro enfrentamiento entre el fascismo representado por Valance (un espectacular y sádico Lee Marvin) y la democracia representada por Ransom Stoddard (interpretado por James Stewart), o el clásico "la pluma contra la espada", claro que al final se necesitará de la importante participación de Tom Doniphon (John Wayne) para que Stoddard termine siendo elegido senador gracias a su fama como "el hombre que mató a Liberty Valance". En cuanto a la parte romántica, el inicio de esta película es absolutamente asombroso, con el senador Stoddard y su esposa volviendo al pueblo para asistir al funeral de Doniphon que ha muerto olvidado. Si el final de 'Casablanca' es maravilloso con Bogart renunciando a la chica por los ideales, al menos le queda el reconocimiento heroico, aquí Doniphon renuncia a todo, la chica y el reconocimiento, haciendo de ese inicio en la que las pocas personas que saben lo que hizo se reúnan alrededor de su cochambroso ataúd, lo que hace de ella una de los mejores películas de la historia del cine.

2. El bueno, el feo y el malo



La tercera, y mejor, parte de la 'trilogía del dólar', con la que Sergio Leone y Clint Eastwood volvieron a insuflar vida al género desde el desierto de Almería. Partiendo de un estilo visual absolutamente único, grandes composiciones, mezcladas con primerísimos planos en los que se puede apreciar cada pequeña arruga en el rostro de sus personajes, y una banda sonora que se le ajusta como un guante (cortesía del maestro Ennio Morricone) Leone consigue crear su propio Oeste, uno tan potente que apenas necesita argumento o diálogos para mantener al espectador fascinado con lo que sucede en pantalla. Básicamente la historia de 'El bueno, el feo y el malo' es que, en medio de la guerra civil norteamericana, tres cazadores de recompensas sin escrúpulos buscan un tesoro que ninguno de ellos puede encontrar sin la ayuda de los otros dos. Nunca tan poco ha dado para tanto, a pesar de su título, aquí no hay buenos ni malos (feos hay unos cuantos) solo gente tratando de sobrevivir en un mundo despiadado, uno en el que mientras te apuntan con un revólver alguien te puede decir: "El mundo se divide en dos categorías: los que tienen el revólver cargado y los que cavan. Tú cavas". Eso sí, el alma de la película pertenece a Tuco Benedicto Pacífico Juan María Ramírez. Puede que Tuco sea 'el feo' pero es mejor no meterse con él, puede que sea un cabrón despiadado pero también tiene su corazoncito, como puede verse en la escena con su hermano. Como bien indicó 'el malo' Lee Van Cleef, Tuco era el personaje más cercano a Leone y, en cierto sentido, el verdadero protagonista de la cinta ya que es el personaje más definido de todos. Una de las razones por las que salió tan bien fue porque Elli Wallach y Leone se hicieron amigos durante el rodaje y fueron modelando conjuntamente al personaje.

1. Centauros del desierto



Ya lo decíamos antes, al final todos los caminos conducen a John Ford, el hombre que creó el mito del Oeste para ir desmitificándolo. A pesar de su mítica frase ante el tribunal de la caza de brujas, "mi nombre es John Ford y hago westerns", el director norteamericano por excelencia dio clases magistrales en todo tipo de géneros, solo por nombrar unos cuantos ejemplos podemos citar, 'El delator', 'Las uvas de la ira' o 'El hombre tranquilo'. Pero si hay una figura ligada al mito del Oeste, ese es él. Para muchos es el creador del Oeste. Sus paisajes grandiosos, sus temas y su principal figura icónica, John Wayne, le deben todo. En 1939 Ford rodó la película que definió el género, 'La diligencia'. Gracias a ella un desconocido actor que había nacido con el curioso nombre de Marion Robert Morrison, pasó a convertirse en la imagen del Oeste, eso sí, bajo su nombre para la pantalla, John Wayne. Claro que hay una gran evolución entre el personaje de John Wayne en 'La diligencia' y el Ethan de 'Centauros del desierto'. El hombre que representaba el Oeste ha pasado de ser un héroe a un resentido justiciero. El odio es el principal alimento de Ethan y por ello, al final, no habrá un hogar para él, condenado a vagar solitario por los eternos parajes del Grand Canyon, unos parajes que convirtió en leyenda el hombre al que Orson Welles citó tres veces cuando le preguntaron por sus tres directores de cine favoritos. No se puede argumentar mucho en su contra tras ver esta película, a simple vista parece la historia de un hombre que busca a sus familiares perdidos pero Ford cuenta muchas más cosas con su cámara que lo que se dice en el guión. Desde la relación entre Ethan y su cuñada, lo que podría hacer que estuviera buscando a su hija y no a su sobrina, hasta como el racismo y los prejuicios devoran por dentro al héroe, un hombre que termina consumido por su odio, sin hogar propio.

Otros 20 títulos imprescindibles

Incidente en Ox-Bow
Pat Garrett & Billy the kid
La diligencia
Los vividores
Dos cabalgan juntos
El hombre del oeste
Raíces profundas
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