Llegó diciembre y con el mes de Papá Noel también ese pasatiempo para amantes de la música y la cultura en general, que es hacer (y ver) las listas con lo mejor del año. Comenzamos repasando nuestros discos favoritos de un año que, si bien no ha sido tan redondo como el 2024, sí que ha dejado unos cuantos discos remarcables, con una especie de regreso de las bandas de guitarras, véase Geese, Turnstile o Wednesday o la confirmación del español como idioma para poder dominar las listas internacionales, véase Bad Bunny o Rosalía. Terminamos con los puestos puestos principales, del 10 al 1, de los 30 discos favoritos de 2025 de Diariocrítico (Vea aquí: del 30 al 21 / del 20 al 11) (También los mejores discos de 2024 / 2023 / 2022 / 2021 / 2020 / 2019 / 2018 / 2017 / 2016 / 2015 / 2014 / 2013 / 2012 / 2011 / 2010):
10. FKA Twigs – Eusexua
La más 'artie' y extraña de las artistas pop del momento, quizás la más cercana a Björk, saca su disco más accesible, más Madonna (baste escuchar 'Girl Feels Good'), sin dejar de arriesgar y sonar vanguardista.
9. Bad Bunny – Debí Tirar Más Fotos
Bad Bunny saca un disco que es una carta de amor a su tierra, Puerto Rico, tanto musical como líricamente, fusionando tradición y modernidad con géneros como la salsa, el reggaetón, el dembow y la plena, consiguiendo un potaje muy rico con los mejores ingredientes musicales de la isla.
8. Turnstile - Never Enough
Turnstile vuelve a llevar a un género tan rígido como el hardcore un paso más allá, logrando un disco ambicioso y catártico a partes iguales, en el que a cada riff, a cada grito, le sigue otro momento sorprendente, ya sea 'ambient', melódico o hipnotizante.
7. Pulp – More
'More' nos hace reencontrarnos con unos Pulp triunfantes y en plena forma, con un grupo que solo sabe sonar a sí mismo y a nadie más y que nos regala, más que un ejercicio de nostalgia, un nuevo capítulo emocionante para esta icónica banda. Jarvis Cocker y los suyos regresan por todo lo alto.
6. Divorce – Drive To Goldenhammer
Un disco que es como un viaje a través de paisajes que te resultarán familiares pero que, sin embargo, se las arregla para seguir sorprendiendo en cada curva y hacer que disfrutes de todas las partes del camino. El disco más infravalorado del año, una banda que se merece mucho más y que ya vio como la miraba un tuerto cuando tuvo que suspender su concierto de este año en Madrid por el extraño apagón del 28 de abril...
5. Little Simz – Lotus
Little Simz relata su desengaño con Inflo, su productor de confianza, en un disco que suena tan bien como cualquiera de los que le produjo este, con una instrumentación muy cuidada, esas líneas de bajo, esas cuerdas, pero también con algunas sorpresas como esa especie de guiño con fuerte acento británico a los The Streets que es la vacilona 'Young' o la agresiva y amenazante 'Flood'.
4. Wednesday – Bleeds
"Bleeds" suena a catarsis, a una banda que está llegando a su pleno potencial a la vez que enfrenta su posible disolución tras la separación de sus dos miembros principales, la cantante Karly Hartzman y el guitarrista MJ Lenderman, sonando maduro y honesto a la vez que da zarpazos de electricidad y distorsión, siendo uno de sus mejores ejemplos 'Pick Up That Knife' en el que las caricias de la melodía de Hartzman y la pedal steel dan paso a los gritos, la distorsión y a un Lenderman desatado, confirmándose como el Neil Young de esta generación.
3. Black Country, New Road – Forever Howlong
Si sus dos primeros discos de estudio, cuando todavía estaba Isaac Wood, fueron mucho más que un pastiche de Slint o Arcade Fire, este 'Forever Howlong' va mucho más allá de sus influencias, sean estas ahora Joanna Newson o Fairport Convention, para convertirse en un nuevo acierto de una banda que todavía tiene mucho que decir.
2. Rosalía - LUX
'Lux' es un nuevo éxito en una carrera que solo cuenta con ellos. Pero es también la apuesta más arriesgada y ambiciosa de una Rosalía que no solo quiere ser una estrella del pop sino una artista con todas las letras. Porque 'Lux' no está hecho para escucharse sino para ser reverenciado como una obra de arte y eso puede ser algo bueno y algo malo, aunque en esta ocasión creo que esa ambición desmedida por el reconocimiento está más que justificada. >>Lea la crítica completa
1. Geese – Getting Killed
2025 ha sido el año de Geese y Cameron Winter, este disco es de los destinados a perdurar en el tiempo, dentro de 50 años habrá alguien (si el mundo no ha implosionado para entonces) escribiendo sobre el aniversario de este disco que puede luchar con el 'Is This It' de los Strokes por el puesto de mejor disco de rock del Siglo XXI. Otra banda neoyorquina que encuentra una nueva forma de insuflar aire fresco a un género que sigue resistiendo a morirse, aunque ya lo hayan matado muchas veces. Y lo hace no a través de canciones sino de un sonido nuevo y una atmósfera propia.
Si '3D', su anterior disco, ya era una maravilla, todavía se podían ver las líneas hacia el pasado pero con 'Getting Killed' han quedado totalmente borradas, sonando fresco y original con un Cameron Winter cantando como si estuviera inventando cantar, como si fuera algo novedoso y mágico que todavía se puede explorar y hacer sonar impredecible y no rutinario, cantando frases que en su dicción parecen revelaciones mágicas, cosas como “Era un marinero y ahora soy la barca, solía ser el coche pero ahora soy la carretera” o ese "¡Doctor, doctor! Cúrate a ti mismo y yo romperé mi propio corazón a partir de ahora", que pueden ser todo lo que tú quieras que sean, gracias a una banda que las ejecuta como si les fuera la vida en ello, ya sea en los pasajes más calmados y melódicos como 'Cobra' o 'Au Pays Du Cocaine' o en los más desquiciados como 'Trinidad'. '100 Horses' o 'Long Island City Here I Come', incluso cuando los mezclan como en 'Taxes', una canción explosiva.
'Getting Killed' es la perfecta banda sonora de nuestro tiempo y cuando termina te descubres con el pulso acelerado y el corazón queriendo salir de tu boca y no te queda otra que salir corriendo con una pistola y una trompeta mientras gritas "Here I come, here I come, here I come, doctor!, there’s a bomb in my car!" como mantras post apocalípticos ante un mundo que se sigue yendo al garete mientras miramos el móvil como zombies, o, incluso, mucho mejor, irte corriendo a formar una banda de rock...